La vida de Mariano Miró fue corta, de 1901 a 1911, y casi nada sobrevivió de él en la memoria de los pobladores de la zona. Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires dio con sus tapadas ruinas hace cuatro años, y desde entonces viajan un par de veces al año para recuperar parte de su historia.

Este pueblo fantasma fue hallado de casualidad por la docente Alicia Macagno y sus alumnos, cuando hicieron un 'picnic' sobre la llanura donde se había emplazado, ahí hallaron material en la superficie que daba cuenta de que en un tiempo pasado hubo vida urbana en ese lugar.

El pueblo carecía de parroquia, dependencia municipal o plaza principal, su estructura se centraba en la estación.

En la actualidad sólo se erige una estación de tren llamada Mariano Miró, del Ferro Carril del Oeste, que partía de Retiro a Mendoza, y a sus cuatro costados nada hace notar que en ese lugar haya existido un pueblo; sólo hay soja, maíz y ganado.

En la zona delimitaron un área de 240 por 150 metros, dividida en cuadrículas de dos metros, donde recolectaron en superficie 11 mil artefactos, desde monedas y botellas de gres o champagne hasta bombillas, botas de cuero, cerámicas y tenedores. Aunque en cada campaña del equipo de arqueólogos se encuentran nuevos objetos (Ver nota relacionada).

El pueblo carecía de parroquia, dependencia municipal o plaza principal, su estructura se centraba en la estación, de la que salía una calle ancha y a su alrededor algunos comercios.

El equipo de diez arqueólogos seguirá trabajando al menos hasta 2017, según el convenio que aprobó la UBA y que cuenta con el permiso de la Subsecretaría de Cultura de la provincia de La Pampa.

Según Florencia Caretti, una de las estudiantes que participan del proyecto, "el objetivo es dar cuenta de la dinámica poblacional del pueblo, a través de un análisis distribucional de los materiales, del espacio y su contextualización histórica”.