Según consignó Tiempo Argentino, la fuente oficial de estadísticas europeas, Eurostat, publicó esta semana que en el año 2013, 122,6 millones de personas en la Unión Europea se encuentran amenazados de caer "en la pobreza o en la exclusión social", lo que corresponde al 24,5% de la población de dicha región. 

Así, uno de cada cuatro europeos viven ya sea bajo la línea de pobreza que se ubica en el 60% del ingreso familiar medio nacional (adaptado a la cantidad y edad de los miembros que conforman la familia y neto de las ayudas sociales percibidas), o también se incluye en este riesgo de pobreza o de exclusión al llamado "indicador de privación material grave", que incluye a aquellos que se vean privados de por lo menos cuatro de las siguientes condiciones de vida: la capacidad de pagar el alquiler o la hipoteca a término; calefacción adecuada del hogar; la posibilidad de afrontar algún tipo de gasto inesperado; el acceso a carne, pescado o su equivalente de proteínas día por medio; la posibilidad de tener una semana de vacaciones fuera del hogar por año; tener un auto; un lavarropas; un TV color y un teléfono. El tercer ítem considerado contempla las personas "con baja intensidad laboral", es decir que trabajan menos del 20% de su potencial (excluyendo estudiantes).

El impacto social no es menor, ni padece de ningún análisis subjetivo y tendencioso, lo que se revela en el crecimiento de las manifestaciones sociales y de los sectores de trabajadores europeos que en las propias potencias de la región manifiestan su creciente descontento.

Asimismo la encuesta indicó que la proporción de personas amenazadas de pobreza o exclusión bajó ligeramente frente a 2012, situada en el 24,8%, pero se encuentra por encima del 23,8% del año 2008 previo al inicio de la crisis.

IMPACTOS CONCRETOS. Por su parte, el informe de UNICEF publicado la semana pasada "Los niños de la recesión: el impacto de la crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos", reporta que la crisis económica ha dejado a 2,6 millones de niños por debajo del umbral de la pobreza en los países desarrollados desde 2008. De esta forma los niños considerados pobres por el organismo suman en 2013 los 76,5 millones sólo en los 41 países más ricos del mundo.

Y ello se encontraría estrechamente vinculado al índice de privaciones materiales mencionado donde, según UNICEF, "el número absoluto de niños que padecen privaciones materiales graves en los 30 países europeos analizados era de 11,1 millones en 2012, 1,6 millones más que en 2008. Esta tendencia es el resultado de un efecto neto en el que se incluyen descensos sustanciales (reducción de más de 300 mil niños con carencias en Alemania y Polonia) e incrementos sin precedentes en cuatro países (España, Grecia, Italia y Reino Unido). A lo que agregan que de los niños con privaciones materiales graves, el 44% en 2012 vive en sólo tres países: Italia (16%), Reino Unido (14%) y Rumania (14%).

El organismo señala que "la ingesta nutricional diaria y el consumo de alimentos nutritivos como el pescado y las hortalizas se redujeron en los países más afectados durante la recesión. Después de 2008, el porcentaje de hogares con hijos que no pueden permitirse comer carne, pescado (o un equivalente en hortalizas) cada dos días se duplicó con creces en Estonia, Grecia, Islandia e Italia, hasta alcanzar el 10%, 18%, 6% y 16%, respectivamente, en 2012".

A su vez la cuestión de la vivienda ya desde hace años que se convirtió en una de las principales problemáticas sociales del Viejo Continente. De esta forma "el alquiler, los plazos de la hipoteca y otros costos relacionados con la vivienda son por lo general el gasto más importante del presupuesto familiar", advierte el estudio. Lo que en definitiva, señala, "el porcentaje de niños que viven en familias abrumadas por el costo de la vivienda ha aumentado en 19 países europeos desde 2008. En ciertos casos, la imposibilidad de acceder a una vivienda asequible condena a los niños a vivir en la calle, entre otras terribles consecuencias."

POBREZA UNIDA. Respecto del índice publicado por Eurostat, en varios países de la región la situación es más desesperante que el promedio regional superando el tercio de la población. En  Bulgaria, el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión alcanza a casi la mitad con el 48%, en Rumania el 40,4%, en Grecia el 35,7%, en Letonia el 35,1% y en Hungría el 33,5 por ciento. Por el contrario, los porcentajes más pequeños se observaron en la República Checa con el 14,6%, Holanda con el 15,9 %, Finlandia el 16% y Suecia el 16,4 por ciento.

En países como España, la tasa también se situó por encima de la media europea con el 27,3%, y así también en Italia con el 28,4 por ciento. De esta forma España se sitúa como el quinto país de la Unión Europea con mayor porcentaje de población en riesgo de pobreza y el de mayor porcentaje de hogares con baja intensidad de empleo.

Mientras que en Francia el indicador de riesgo se situó en el 18,1%, y en Alemania en 20,3 por ciento. En algunos pocos países esta relación cayó en relación al 2008, como ser en Polonia, Rumania, Austria, Finlandia, Eslovaquia, República Checa y Francia, y permaneció estable en Bélgica.

Cabe considerar que en lo que respecta al primer ítem considerado, que incluye a las familias con ingreso medio por debajo del nacional, este es un indicador de pobreza relativo. Lo que se encrudece al tener en cuenta que la situación empeora en términos absolutos dado que los propios promedios de ingreso familiar a nivel nación, según Eurostat, por lo general cayeron por efecto de la crisis económica. En este ítem también a nivel regional se observa una leve mejora respecto al 2012, pasando del 16,9% al 16,7%, pero aun superior al 16,6% del 2008.

CRISIS Y SOLUCIONES ANTIPOPULARES "¿Cómo se convirtió la crisis financiera en una crisis para los niños?" se pregunta UNICEF en su informe. Su respuesta evidente destaca que los dos factores más importantes serían los efectos de "la situación de los padres en el mercado laboral y la merma de la capacidad de los Estados para proteger a las familias".

El aumento de las deudas soberanas, combinado con las políticas de ajuste, no fue gratuito para la descarnada deuda social que ahora los países del "Primer Mundo" están contrayendo con su población. Los niveles de deuda pública pasaron del 62% al 87,1% entre 2008 y 2013 (datos Eurostat). El paquete de rescate de 750 mil millones de euros que fuera destinado en gran parte a la absorción de activos tóxicos de los bancos también resultó en una transferencia de deuda privada a deuda pública, donde la mayoría de los bancos no devolvieron aún lo prestado. La política monetaria de mayor relajamiento por parte del Banco Central Europeo, si bien apunta a abaratar el crédito, no deja de tener como principal objetivo la recuperación del sector bancario y financiero europeo, en tanto que las declaraciones de su presidente, Mario Draghi, resalta que es necesario que sean acompañadas de los avances en las reformas laborales y fiscales de los estados de la región.

Contradictoriamente, el propio UNICEF, organismo perteneciente a la ONU, remarca en el mencionado informe que "la exclusión del mercado laboral y los recortes en las transferencias sociales parecen ser la causa subyacente" de la mayor pobreza infantil en la región. Dice: "la persistencia de la recesión provocó una caída de los ingresos nacionales y un crecimiento significativo del déficit de muchos países, y la creciente presión de los mercados financieros obligó a muchos gobiernos a efectuar recortes presupuestarios. El giro fue especialmente abrupto en la eurozona", y así concluye "el paso del estímulo al saneamiento amplió la desigualdad". 

El organismo advierte cómo las prestaciones familiares se habrían reducido en varios países, donde en España e Irlanda, ello "provocó que se dejara de lado a los niños justo cuando los indicadores de pobreza empezaban a dispararse". En España se ajustaron las prestaciones por desempleo, se redujeron las ayudas para la atención de los hijos y se ha eliminado la asignación universal por nacimiento. "El porcentaje del presupuesto de protección social que se destina a las familias y los niños se redujo del 5% al 3,5% entre 2008 y 2011." 

También se destaca en los recortes sociales países como Irlanda, que efectuó varios recortes en las prestaciones por hijo entre 2010 y 2014, redujo la prestación por desempleo y las ayudas sociales. En el Reino Unido, por su parte, una serie de recortes tuvo su impacto en la cobertura real de las prestaciones por hijo y los créditos fiscales para las familias con hijos. En 2013 se habría establecido en este país un límite de prestaciones para una misma familia, que afecta fundamentalmente a un pequeño grupo de familias numerosas con costos de vivienda elevados. Y a pesar de la crisis habitacional, las ayudas a la vivienda también se habrían reducido a lo largo de la región.

El impacto social no es menor, ni padece de ningún análisis subjetivo y tendencioso, lo que se revela en el crecimiento de las manifestaciones sociales y de los sectores de trabajadores europeos que en las propias potencias de la región manifiestan su creciente descontento. Las cifras, que como siempre sólo muestran una parte de esa realidad, no dejan así de revelar una situación ya difícil, y que muestra rispideces en su resolución inmediata en el marco de las políticas continuamente adoptadas por las autoridades. Según UNICEF, "los problemas de los niños y sus familias no han desaparecido, y es probable que muchos de ellos tarden años en recuperar su nivel de bienestar anterior a la crisis".