Desde que el 17 de octubre se conoció el hallazgo del cuerpo de Luciano Arruga tras estar enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita, se terminó con una búsqueda que llevó cinco años y ocho meses. Gustavo Banco, el primer juez que tuvo la causa y que ahora atraviesa un proceso de juicio político junto a dos fiscales, habló con Infonews y contó porqué se investigaron teléfonos de la familia, los motivos por los que Luciano estuvo detenido, los argumentos que descartadan la hipótesis policial, y calificó a este como un caso testigo para protocolizar los pasos a seguir ante una desaparición o averiguación de paradero.

Hay algunas cuestiones que en principio se manejaron y luego quedaron desvirtuadas, como testimonios que afirmaban haberlo visto a Luciano en la comisaria octava de Lomas del Mirador siendo golpeado por personal policial cuando en realidad había sido atropellado en la General Paz y lo estaban operando  en el hospital”, afirmó. Al respecto, indicó que “evidentemente los dichos de esas dos personas no eran ciertos”.

-Se lo intenta juzgar a usted y a dos fiscales por lo que fue la investigación, ¿cuáles fueron las primeras hipótesis que se manejaron tras la desaparición de Luciano el 31 de enero de 2009?

Las líneas que tenía el ministerio público fiscal eran al menos tres: una, la hipótesis policial que siempre fue una de las más firmes y que fue impulsada desde los propios damnificados; otra que había viajado a Córdoba, a la localidad de La Carlota donde vive el papá; y finalmente que había ido a la villa 1-11-14 a comprar droga y que no había vuelto. Las tres tenían la misma intensidad en el inicio, en cuanto a la posibilidad de que una de ellas en verdad hubiera sucedido. La imputación que se me hace es por haber autorizado la intervención telefónica de allegados de la familia: cuatro teléfonos concretamente.

-¿Es algo habitual intervenir teléfonos? ¿Por qué consideró que debía investigar a la familia?

Si bien esto arranca como averiguación de paradero, a las dos semanas o al mes aparece la pista policial y Luciano vinculado al mundo de las drogas. Esto está acreditado en la causa: Luciano se encargaba a pedido de los amigos de ir a la villa 1-11-14 a comprar droga para todos porque era un chico que tenía acceso a ese lugar. La otra posibilidad era que se había ido a Córdoba, a La Carlota (donde había vivido el año anterior con su papá) Del relato de algunos amigos surgía que podría haber estado implicado en un hecho delictivo y que la policía lo estaría persiguiendo, que por eso se había ido. Las líneas investigativas giraban en torno a eso y hubo llamados a teléfonos de allegados a la familia en los cuales se había pedido la entrega de droga a cambio de la aparición con vida. Además, no sólo se intervinieron los teléfonos de la familia, sino de por lo menos diez policías y el entorno de los policías, eran más de catorce. Al comienzo de la investigación no se sabía qué había pasado con Luciano y la expectativa era hallarlo con vida, con lo cual no podía negarme a intervenir ninguno de los teléfonos, porque de esa manera le estaba coartando al fiscal una posibilidad más de tener información respecto del paradero. Ni siquiera estábamos utilizando esa intervención telefónica para juntar prueba, la intención era tener datos del paradero. Ese es el fundamento por el cual decidí hacer lugar al requerimiento.

-¿Cómo se trabajó sobre la hipótesis policial, de la persecución hacia Luciano que es la pata más fuerte que se conoció de la causa?

La verdad es que no sólo Luciano puede haber estado en esta situación. Creo que hay en la provincia de Buenos Aires sectores de la sociedad que están excluidos y la falta de oportunidades hace que ese sector etario de la juventud bonaerense esté en cierto modo bajo la lupa y la persecución de la policía. Ahora bien, que esta circunstancia haya desencadenado en la desaparición de Luciano eso no pudo ser acreditado en la causa.

-¿Cómo se llega a la pista policial?

La pista policial que en principio se investigó fue aportada por la familia, por Vanesa Orieta, la hermana de Luciano, a través del primer testigo de identidad reservada que figura bajo el número 457. Esta persona relata que un amigo de él le había contado que tanto a Luciano como a Gonzalo los habían levantado de la calle, los habían llevado al destacamento y los habían golpeado. Luego, en la misma investigación se ubica a Gonzalo y dice que esto nunca sucedió. Lo que relató el testigo de identidad reservada traído por Vanesa, Gonzalo afirma que nunca sucedió. En paralelo, surge la hipótesis que había estado detenido en Lomas del Mirador. En esas circunstancias se le recibe declaración testimonial a todos los detenidos y la mayoría de los detenidos dicen que nunca sucedió nada extraño en la seccional en el momento de la desaparición de Luciano, salvo dos personas, que son los dos detenidos base para la imputación policial que luego surge en todos los medios. Declaran que efectivamente Luciano había estado detenido y había sido golpeado dentro de la seccional policial, pero ya en un primer momento estos testigos tienen contradicciones serias, como el horario en que ingresaron a Luciano. Uno habló de las 13 y el otro señaló las diez de la noche. El que habla de las 13 dice que estuvo hasta el día siguiente a las 7 de la mañana, que lo golpearon durante toda la noche; y el otro habló de las diez de la noche y que se fue a dormir a las 3 y que ahí dejó de verlo y que se quedó conversando con el otro detenido. Estas contradicciones son muy firmes en cuanto a los horarios, por eso nunca se ha pedido la detención de los policías que estuvieron en la seccional. Estas contradicciones estaban muy marcadas dentro la causa. Luego, y tras la aparición del cuerpo, no hay posibilidad cierta de que haya sigo golpeado al mismo tiempo que lo operaban en el hospital.

-Esto no es lo que se conoció públicamente, se habla de un rastro positivo hecho con perros

Ninguno de los trabajos de ADN realizados dio positivo.  No hay ningún rastro positivo de ADN que se corresponda con el de Luciano. El CELS habla de rastrillajes con canes que dio positivo en el destacamento. Desde mi óptica, el valor probatorio en cuanto a lo que marca un can tiene un valor relativo, tiene que haber un correlato con alguna otra prueba que asegure que lo que el can está marcando es justamente lo que uno está buscando. De hecho, consta en el expediente que la campera que se le facilita al perro para marcar un rastro la usaban distintos amigos de Luciano. Por otro lado, esa indicación no tiene correlato con lo que dicen los otros testigos en cuanto a que estuvo detenido en Lomas del Mirador. Son dos lugares físicos distintos y están a más de quince cuadras uno del otro. ¿Cómo estuvo en distintos lugares al mismo tiempo? Imposible.

-Pero estuvo detenido en el destacamento en septiembre de 2008

Se le inició una causa en la que se le imputa haber sustraído dos celulares y un mp4 a tres chicos de 14 años que salían de un colegio. Intervino un juez de menores. Los chicos dieron aviso al personal policial y se hizo un rastrillaje, se lo detuvo a Luciano y en ese momento se descartó de las pertenencias (que luego fueron reconocidas por las víctimas, por eso se lo traslada). Estuvo detenido en el destacamento el tiempo que demandó acreditar que era menor de edad por disposición del juez de menores. Esto consta también en la causa. En esa oportunidad es cuando se le tomaron las huellas dactilares y fue supuestamente golpeado por un personal policial que todavía está detenido (el oficial Torales). Esa causa tiene fecha de juicio para marzo del año que viene.

-¿Qué pasó con la foto de la autopsia de Luciano que figuraba en el expediente al año de la desaparición?

Al principio se preguntó por oficio y la respuesta se recibió por el mismo medio. El director de la morgue de Nación informó que no había un cuerpo con esas características y se descartó. Yo tuve esas fotos, las vi. Luego, cuando me enteré del desenlace, volví a ver las fotocopias y me di cuenta cuál era la foto de Luciano y verdaderamente sentí una desazón tremenda por no haberme dado cuenta cuando las miré. Tenía en mi cabeza la foto de Luciano que estaba en la mayoría de los medios -tanto gráficos como televisivos- que era un chico de cara delgada, con el pelito un poco largo y tenía esa imagen construida en mi cabeza y la realidad es que la foto que estaba en los medios dista en años con la foto en los últimos días de Luciano: el pelo es otro, la cara está más gorda... A eso le sumo que la franja etaria que describía esa foto partía de 25 a 30 años y estábamos buscando a un chico de 17; por eso entiendo que no lo reconocí como no lo reconoció el fiscal, como no lo reconoció el particular damnificado (la familia), el CELS. El doctor Salas (juez que continuó con la investigación cuando se pasó al fuero federal) también tuvo esa foto desde el primer momento y tampoco lo reconoció. Me parece que no sólo fue mi pensamiento, esa foto la tuvo todo el mundo por años, incluso los particulares damnificados.

-¿Considera que actuó correctamente en el primer tramo de la causa?

Siempre se pueden adoptar medidas que favorezcan no sólo el esclarecimiento de la verdad sino a la rapidez de la resolución. En este caso, evidentemente no fue de lo mejor. Pasaron cinco años sin saber el paradero de Luciano y había fallecido la misma madrugada de la desaparición. Este debería ser un caso emblemático y testigo para protocolizar ciertos aspectos de la investigación ante una desaparición o averiguación de paradero.