Por @diesampayo 

Evitar los accesorios al mejor estilo Marty McFly. “Volver al futuro” es un clásico, pero los 80 terminaron hace rato. Es ley no utilizar riñorera (acaso el mejor anticonceptivo masculino), gorras con visera ni el suéter atado alrededor del cuello. No, por favor, no.

Peinate bien. Es imprescindible lookearse los pelos y aggiornarse a los tiempos que corren. Basta de decirle a don Miguel, el peluquero del barrio, “larguito arriba y cortito a los costados”. Es hora de un cambio. ¿Fanatismo por el cine y por las series? Robale el peinado a tu personaje favorito. ¿Sos hombre y el tiempo, desagradecido, te embargó la peluca? No pasa nada; el rasurado a cero con onda is the new Black. Eso sí, a la calva hay que saber llevarla con estilo.

Campaña por el uso racional de las redes sociales. Si aún no lo hiciste, es conveniente arribar a Facebook, Twitter, Instagram y demás redes para conocer gente, pero eso sí: no peques de novato. Publicar absolutamente todo lo que hacés a tus “amigos” en innecesario y poco productivo. No está mal concretar una cita por una red social, pero no es bueno vivir allí dentro. Evitemos los “¡Cocine pizza! ¿Quién quiere venir a comer?”; “Hice mi primer asado yo solita, chicos”. “A full con el gym, llego a enero todo trabado”. Dar vergüenza ajena no es necesario. 

Hoy se sale fuerte. A cambiar el chip: chau Guía Óleo, hola noche porteña. Dependiendo los gustos de cada uno y sin negociar nunca la comodidad, la soltería post 30 es un buen momento para arriesgar un poquito. Menos cenas con amigos casados y más after office con compañeros de trabajo y boliches y bares que nunca se pisarían de la mano de una pareja.

Alerta guardarropas. Tirá todas las remeras que te regaló tu ex entre 1999 y 2007, agarrá la tarjeta de crédito y renová tu vestuario. La ropa nueva te brindará otra frescura, te sacará del lugar común y te ayudará a improvisar en una eventual cita. Pedí consejos de vestuario a un amigo de confianza, pero nunca a un hermano menor. Piola sí, ridículo no. Recuerden: quedar como un payaso cuesta menos que un boleto escolar.

Tirar currículums entre todos tus conocidos. Si te separaste el jueves, no les hables el sábado a tod@s tus amig@s del sexo opuesto con dobles intenciones. Se nota mucho y queda feo, además de que pondrás en duda la amistad que los une. Mejor picotear por nuevos lugares y no pisar en falso en casa.

Paciencia. Al igual que un futbolista que supera una lesión, a la soltería se vuelve de a poco, regulando y con cautela. No es recomendable encerrarse a pensar tras una separación, pero tampoco conviene salir de lunes a domingo. Que no se huela tu desesperación. Lo mismo a la hora de conocer a alguien. Mostrar interés, intercambiar Facebooks y Whatsapp está bien, pero hablar de hijos, hipotecas y la ausencia de productos de los Precios Cuidados en los grandes supermercados acaso no sea lo más atinado.

Último momento: NO volvieron los lentos. Los años pasan y la música también. Si la última vez que saliste a bailar solo con tus amigos sonaba a todo trapo “En bicho, bicho yo me convertí”, te va a costar adaptarte a lo nuevo. En este caso sí es bueno oír el consejo de gente más joven que uno. No vayas al boliche preparado para apretar, ya no abundan los hits para chapar en la pista. En ningún boliche de ningún país.

Ahora que nadie mira. Ya no tenés la mirada inquisidora de tu pareja encima, es momento de decir y hacer lo que te dé la gana. Con mesura, llamar la atención puede ser una caricia al ego y una herramienta para conectar con desconocidos. No tengas miedo de pelar simpatía ni de ser el centro de la fiesta. Si Peter Alfonso pudo, vos también podés.

El tiempo no para, vos tampoco. Es cierto que los días pasan y la soledad desespera, pero a no tener miedo: la soltería post 30 es una buena oportunidad para empezar de una buena vez el gimnasio, empezar la dieta que jamás te animaste a hacer, aprender a tocar la guitarra o escribir ese libro de cuentos verdes que siempre soñaste. Basta de procrastinar, la vida empieza hoy.

Olvidate de tu ex. Fue bueno mientras duró, pero ahora se viene lo mejor.