Por @diesampayo

Sacale el jugo a la soltería de fin de año. Es genial reencontrarse con los primos del interior, una ricura el vitel toné de la tía y el abuelo gorila se roba la noche, es cierto, pero si sos sol@, la Navidad y el Fin de año son ideales para salir a conocer gente. Las personas celebran, sonríen y están dispuestas a conocer y conectar con otros. Aprovechalo. 

Familia política al ataque. Si estás en pareja y te toca compartir los festejos con la familia de tu novi@, no desespereís: a veces lo mejor es ponerse en piloto automático. No es mala idea ignorar al cuñado que te carga porque Boca no ganó nada en el año y evitar discutir con tu suegro sobre política, fútbol, trabajo y amor,  o mejor aún, evitar a tu suegro. Mejor entrale a la mesa dulce como Ivo Cutzarida al Martín Fierro y a otra cosa. 

Dígale no al balance anual en las fiestas. Si estás egresando de una ruptura amorosa, terminaste con una amistad de toda la vida o acaso perdiste un trabajo, no realizar balance anual esa noche. Lo mejor es empezar a planear tu año en el gimnasio, un drástico cambio de look o comenzar a ahorrar para Rusia 2018. Aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor” es falso. Basta de tonterías y a prepararse para lo que viene.

La familia desunida. Rompé todos los mandamientos y juntate con quien vos quieras. Si no tenés ganas de estar con tu familia y la cadena del desánimo te hartó un poquito, no sientas culpa; es hora de pegar un volantazo y oír las voces internas. Salí con tus amigos de siempre, juntá a todos los parias y festejen a su manera.

Prohibido mirar el pasto del vecino. No compares tu año con el de amigos y familiares. Si tuviste un año difícil no te hará nada bien ponerte como medida el ascenso laboral de tu amigo del trabajo ni la camioneta con doce puertas que se compró tu primo que vive de rentas. Es hora de ver el vaso medio lleno, y si es de vermout, mejor.

¡Guardá el celular! Es sabido que las fiestas sensibilizan hasta a Gerardo Sofovich, y eso puede traer graves consecuencias. Si te sentís sol@, lo mejor es mandarle saludos a distancia a los familiares que no pudiste ver o a los nuevos amigos que hiciste este año, pero jamás a un viejo amor o una ex pareja que te abandonó. Calma, joven, para cartonear cariño tendrás toda la temporada de verano.

Sobrevivir al fusilamiento parental. Muchas veces las fiestas son esa fecha que los progenitores utilizan para reclamar frente a toda la familia. No es necesario que le expliques a mami y a papi por qué tenés 31 y todavía no les diste nietos, ninguna relación te dura más de seis meses ni por qué cada vez estás más metrosexual. Si tomaste las riendas de tu vida sin escuchar críticas despiadadas durante todo el año, no eches todo por la borda el 24 y el 31.

Regular los vicios. Todos estamos quemados por el trajín del año y queremos ahogar las penas en alcohol o darnos una buena sobredosis de pionono, pero lo mejor es ir a media máquina y no atiborrarse. Hay pocas cosas más decadentes que emborracharse frente a la abuela Marta y los primos que ves sólo en los cumpleaños, así que evitalo. Que la primera reunión del 2015 no sea con tus compañeros de Alcohólicos Anónimos.


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