"No voy al gym porque el clima no ayuda". La mentira más común y desvergonzada de todo haragán. Con un buen seguimiento del profesor y tomando los recaudos necesarios, se puede entrenar en enero y en febrero sin problemas. Dale, cambiá el cuartito diario de tramontana y kinoto al whisky por unas series de abdominales.

¿En verano siempre hay algo mejor que hacer? Falso. Esto no es así; el día es largo y podés hacer todo. Ordená tu jornada y cambiá 1 hora y media de Facebook por un rato de ejercicios y sudor. Es sabido que el entrenamiento genera endorfinas, la llamada “hormona de la felicidad”, además de generar más testosterona en los hombres. Así que joven argentino, como dice el maestro Yoda: “Si en vacaciones duro entrenas, más felices dejarás a tus nenas”.

El gimnasio, ese hermoso lugar para conocer gente nueva y hacer buenas migas. Si sos nuevo en el gym, esa es una buena excusa para convertirse en el centro de atracción y hablarle hasta a las paredes. Si sos elenco estable, acercate a las alumnas “golondrina” y ofreceles un mini tour por el centro de entrenamiento.

Quisiera, pero no puedo, me mata la timidez. Si te pasaste buena parte de tu vida desarrollando un perfil solitario como si de un don se tratada, lo mejor es convencer a un amigo de que se anote en el gimansio con vos; es la excusa perfecta para no faltar y compartir logros obtenidos con alguien. En caso de que todos los soldados te fallen, cargá un reproductor de música y ponele una buena banda sonora a tu renacimiento físico. 

Paciencia: Luciano Castro no se hizo en un día. Tranquilo, muchacho, no abuses de tu energía y buena predisposición. El período estival puede ser tramposo con los que recién empiezan a entrenar, por eso es mejor ir de a poco y tener objetivos a corto y largo plazo. Divertite, conocé gente y ponele garra. Los músculos, si entrenás y eliminás malos hábitos, llegan solos.

Aprovechá para enchularte. Si te sobraron unos pesitos del aguinaldo, es buena idea invertirla en alguna pilcha nueva para empezar a entrenar. Animate a entrar al gimnasio del barrio con un atuendo acorde, no sólo Cristiano Ronaldo merece entrenar con una vestimenta de calidad. Eso sí, a no caer en la tentación de la ridiculez: que toda la ropa sea de tu talle. 

Entrenar no puede ser una tortura bajo ningún punto de vista. Si no te gusta correr en la cinta como un autómata o sos deportista de pesos ligeros, no hay problemas: poco peso y muchas repeticiones, o bien podés probar con una actividad dinámica. ¿Sufrís mucho el calor al hacer deportes? La mejor y más sana opción puede ser la natación. Así que entrale a la piletita del club como Tomás Bulat a los pronósticos errados y divertite a lo grande.

El sacrificio siempre tiene premio. Si 2015 te encontró con pocas promesas cumplidas, el gimnasio veraniego es una buena manera de ponerse al día. Ya no podrás llegar al verano al 100 por ciento, pero si activás la máquina temprano pronto verás resultados y no tendrás necesidad de ir a la playa con el montgomery puesto

Cambiar dos malos hábitos de un tiro. Si le pusiste primera al gym en el primer mes del año, lo ideal es complementar con una alimentación sana y un poco más equilibrada. Como ya hemos marcado en columnas pasadas, si durante el año tu nombre en clave fue “Superpancho con lluvia de papas pai”, ahora podrás redimirte desde el minuto cero.

Prudencia, intrépido deportista. Nunca está de más recordarlo: joven argentino, no te sobre exijas. Lo mejor es seguir los consejos del profe, consultar con profesionales del rubro e ir de a poco. Con objetivos claros y disciplina tarde o temprano te sentirás mejor con vos mismo, que es lo que realmente importa.

Nota: esta columna, al igual que las anteriores, es hija de la imaginación del autor y carece de total rigor científico o médico. Como la doctora Giselle Rímolo.