Este lunes a las 15, en pleno receso del Congreso, el fiscal Alberto Nisman entrará al Congreso con todas las cámaras aguardándolo en la puerta y un gran desafío –que amenaza con manchar para siempre su desempeño en el Ministerio Público– por delante: probar las acusaciones contra la presidenta, el canciller Héctor Timerman y otras personas, a los que considera partícipes de un inédito "plan criminal" para desvincular a Irán del atentado a la AMIA.

Nisman llegará a la Comisión de Legislación Penal de Diputados con el auspicio de los medios más lanzados en su antikirchnerismo, porque otros empiezan a poner distancia y se previenen ante el riesgo que podría significar la revelación de las presuntas pruebas –hasta ahora reservadas, al tratarse de desgrabaciones de escuchas telefónicas– que pueden no ser sólidas, no constituir delito, e incluso haber sido obtenidas sin autorización judicial.  

Según consignó Tiempo Argentino, la presentación de Nisman ante la comisión encabezada por Patricia Bullrich (Unión-PRO), y cuya vicepresidencia 1ª está en manos de Diana Conti (FPV), tendrá que sortear muchas preguntas y pedidos de que amplíe la información ante las inconsistencias que se van comprobando en su dictamen a medida que pasan los días. Eso sin contar las desmentidas que se realizaron casi de inmediato.

Según se reveló, el encuentro de la Comisión de Legislación Penal es público por su carácter de informal y por estar en época de receso.

"Nada de lo que pretende dar por probado entra en el campo de la tentativa, sino que queda en el de los puros actos preparatorios, que, como todo abogado debe saber, son impunes", señaló Zaffaroni.

EL NEGOCIO DEL PETRÓLEO. Nisman basó su hipótesis en la idea de un acuerdo con Irán a cambio de la provisión de petróleo y la venta de cereales pero, como se sabe, el comercio exterior entre la Argentina e Irán no reflejó en los últimos años, una vez aprobado el Memorándum de Entendimiento, ninguna operación en materia petrolera. Tampoco en exportación de granos. 

INTERPOL. La idea de un pacto de impunidad para los iraníes imputados en la causa se contradice con la conducta del gobierno frente a los pedidos de captura a través de Interpol. Nunca hubo un pedido de la Argentina para que esa agencia levantara las circulares rojas –requerimientos de captura internacional– que pesaban sobre cinco ciudadanos iraníes y un libanés, como lo probó el canciller Héctor Timerman al exhibir un elemento muy contundente: el correo electrónico enviado por el ex titular de Interpol, el estadounidense Ronald Noble. 

"Mientras era secretario general de Interpol, en cada ocasión que hablamos y nos vimos por las notificaciones rojas, usted (por Timerman) indicó que Interpol debía mantener en vigor las notificaciones; su posición y la del gobierno argentino fueron consistentes y firmes", escribió Noble en el mail que el canciller leyó ayer ante la prensa. 

HIPÓTESIS FALSA. Otro antecedente que desacredita las acusaciones de Nisman es su condición de único fiscal a cargo de la investigación del atentado. En septiembre de 2004, luego de que el entonces procurador Esteban Righi lo designara al frente de la Unidad AMIA, Nisman se convirtió en el principal responsable del avance de la pesquisa desde un rol ineludible, al que nadie podría pasar por alto: encabezaba una fiscalía ad-hoc, específica, con apoyo oficial y relación fluida con los organismos de inteligencia. Esa condición desacredita la idea –planteada por Nisman– de que la presidenta y el canciller intentaron promover una hipótesis falsa sobre el atentado, la pista de los 'fachos locales'. "¿Cómo íbamos a girar de la acusación de la participación iraní a la acusación de 'unos fachos locales' sin su propia participación, siendo el fiscal Nisman el único responsable de la investigación de la causa AMIA desde el año 2005?", se preguntó en voz alta Timerman el jueves, en su primera respuesta pública. En este punto, la continuidad de Nisman –al menos en el corto plazo– no está en riesgo: según pudo saber Tiempo, la estrategia del oficialismo será no pedir su remoción del cargo. Se proponen poner en evidencia sus resultados, o la falta de estos.

EL "DELITO" QUE NO SE CONCRETÓ. El dictamen de Nisman también puede ser objetado desde un simple principio del Derecho, que es que –en el supuesto caso de que sus imputaciones fueran ciertas, una hipótesis que experimentados juristas como Raúl Zaffaroni y León Arslanian consideran improbable por lo endeble y forzado de los elementos probatorios– nada de lo que plantea Nisman se concretó: el Memorándum no entró en funcionamiento, las circulares rojas nunca se levantaron, el comercio bilateral no registró ningún alza significativa en los últimos años. "Nada de lo que pretende dar por probado entra en el campo de la tentativa, sino que queda en el de los puros actos preparatorios, que, como todo abogado debe saber, son impunes", recordó Zaffaroni.

BLOQUEO AL MEMORÁNDUM. Entre los diputados del FPV que se encontrarán cara a cara con Nisman también despierta curiosidad que el representante del Ministerio Público haya delineado su teoría sobre el supuesto 'plan criminal' para desligar a la República Islámica cuando el propio fiscal bloqueó uno de los acuerdos del Memorándum: Nisman se negó a viajar a Teherán para poder interrogar a los acusados. La legislación de Irán, se sabe, prohíbe las extradiciones de ciudadanos de ese origen que sean imputados de algún delito por la justicia de otro país. La misma restricción existe en Brasil, socio mayor del Mercosur.

ACCESO A LAS ESCUCHAS. Otra de las cuestiones que aparecerá en la Comisión de Legislación Penal será la discusión en torno a la forma en que Nisman accedió a las escuchas telefónicas en las que basa su denuncia. Una de las sospechas es que haya utilizado escuchas ilegales, realizadas sin autorización judicial, para realizar su dictamen. En el ambiente de Comodoro Py, a pesar del receso de la feria, aseguran que el fiscal sólo utilizó desgrabaciones de escuchas realizadas a los teléfonos del comerciante argentino de origen libanés Jorge Khalil. La información que circula sobre el contenido de esas escuchas, sin embargo, difiere mucho del tono casi amenazante que utilizó Nisman para generar suspenso en torno a las pruebas que guarda bajo reserva. El juez Rodolfo Canicoba Corral cuestionó que el fiscal no le haya informado que estaba utilizando escuchas ordenadas por él –en el caso de Khalil– con un fin distinto del de esclarecer el atentado.

¿POR QUÉ EL JUEZ LIJO? "Queremos que nos explique a qué juez le rindió cuentas, por qué la causa no fue a Rodolfo Canicoba Corral, o a sorteo, y fue a (Ariel) Lijo", advirtió ayer el diputado Héctor Recalde (FPV) en diálogo con Radio América. Lijo investiga el presunto "encubrimiento" pero de la pista Siria, cuando en este caso su sospecha recae en el presunto encubrimiento de la "pista iraní".