La denuncia del fiscal Alberto Nisman es algo extremadamente grave. Todo el episodio está rodeado de circunstancias que muestran una grave irregularidad en el desempeño y en la denuncia que se está presentando. Nada explica por qué después de tantos años decide pedir la apertura de la feria judicial de enero para meter una bomba. Nisman dijo que no incorporó ninguna prueba nueva, sino que actuó con obrantes en el expediente.

"Se podrá pensar que el Memorándum de Entendimiento con Irán no fue un buen camino, es lo que pienso yo, pero eso no tiene nada que ver con ningún plan".

Hay que reparar en dos circunstancias. Por un lado, los cables famosos comentados y glosados por el periodista Santiago O’Donnell, y el modo en que él (Nisman) condujo y se condujo durante la investigación, con su vínculo con servicios de inteligencia extranjeros y, por otro lado, el hecho de que la investigación quedó en manos de la ex SIDE, como él mismo lo reconoció. Estas circunstancias, unidas a las imputaciones que le ha hecho el juez de la causa, muestran que el fiscal ha actuado con un grado de temeridad y falta total de reparos. Todo eso es incompatible con un desempeño regular de su función. 

Lo que está haciendo Nisman es una aventura. Encontró una ventana de oportunidad que creyó que era magnífica para detonar un escándalo mayúsculo, porque su denuncia se sumaba al contexto de los hechos que acababan de ocurrir en Francia. Nisman creyó que ese contexto podía fortalecer su hipótesis, que nunca demostró, y relacionarla con el reciente atentado en París. 

Conformar una causa paralela, con información obtenida vaya uno a saber de qué modo, sobre ciertas personas con vaya uno a saber qué finalidad, es un hecho muy grave. Además, el modo obsecuente con el que Nisman se vinculó con la Embajada de Estados Unidos y con los servicios de inteligencia alimenta la hipótesis de que él mismo pudo haber sido utilizado para judicializar información que no podía ser utilizada de otra manera.

Acusar a la presidenta de ser la cabeza de una hipótesis de confabulación o plan criminal, cuando son públicas sus declaraciones desde 1996 sobre la necesidad de investigar el esclarecimiento de este crimen, y sus apariciones en las Naciones Unidas refiriéndose al atentado, es inaceptable. Se podrá pensar que el Memorándum de Entendimiento con Irán no fue un buen camino, es lo que pienso yo, pero eso no tiene nada que ver con ningún plan.