Como sudamericanos y, sobre todo, argentinos, si hay algo que nos identifica y nos une en la vida cotidiana es el mate. Pero como todo por estas tierras, las formas de prepararlo varían de región a región así como las reglas a la hora de compartirlo.

¿Cómo se hace el mate? ¿Cómo se toma? ¿Cuáles son las costumbres básicas? Aquí, una guía rápida para los desprevenidos:

La preparación

Antes de comenzar hay que aclarar que esta es la receta de la pampa húmeda, que es muy distinta a la del norte, cuyo o la uruguaya. Lo más importante de todo el ritual es el agua y conocer bien las mañas de la pava con que se calienta -si usted utiliza un dispenser, puede obviar esta etapa-. Una vez la pava en el fuego, no muy fuerte para que no se hierva mientras hacemos el resto, hay que colocar la yerba en el mate.

Aquí, según el gusto de cada quien, hay infinidad de opciones y combinaciones posibles dependiendo de la marca que se utilice y el tipo de mate favorito. Hay mates de madera, aluminio, vidrio y, el preferido de los conocedores, de calabaza. Es importante saber que la infusión va a tomar un gusto distinto dependiendo del tipo de material en la que se prepare.

Según los expertos, para conocer bien el gusto de un tipo determinado de yerba lo ideal es el vidrio, porque no impregna la bebida con sus propiedades. Sin embargo, para el día a día lo mejor es la calabaza, que le da fuerza y gusto a lo largo del tiempo.

Mientras el agua continúa en la hornalla, hay que verter la yerba en el mate con cuidado de no rebasar el recipiente y, en posible, dejar al menos un dedo de diferencia. Luego, con la palma de la mano debe taparse el orificio y sacudir, suavemente, el mate durante unos segundos de modo que el polvillo quede debidamente apelmazado -en realidad, se trata más de una costumbre y ritual que de otra cosa-. Y, lo ideal, es que la yerba quede formando una diagonal.

Una vez la yerba en el mate, hay que echar un poco del agua de la pava sobre uno de los bordes del recipiente y volver a dejar el líquido calentando. Son dos las razones de esta maniobra. En primer lugar, el agua aún tibia prepara la yerba de manera tal que cuando se arroje el agua caliente no la queme. Y la segunda, para que la operación de colocar la bombilla sea más precisa.

Con mucha delicadeza, la bombilla debe ser introducida en la yerba lo más profundo posible, pero no con fuerza porque puede hacer que se tape.

La cebada

La clave del mate, como dijimos antes, es el agua. A menos que usted sea uruguayo o un gaucho del sur de Brasil, se recomienda seriamente que el agua no esté hervida. La temperatura tiene que ser del agrado del cebador, pero no pasarse porque de esa manera se quemaría la yerba y el mate estaría lavado en dos cebadas.

Lo ideal para esta tarea es utilizar la misma pava, de pico bien fino en lo posible, o un termo de los comunes. Aquellos con abertura delgada y no los de metal que, a pesar de ser más cool, el agua se vierte de forma despareja. El líquido debe caer sobre la bombilla y no mojar toda la yerba de la circunferencia. De esta manera, no se utiliza toda la yerba a la vez y el mate dura más.

Como el truco, la cebada se realiza desde la izquierda del cebador, que debe ser uno y sólo uno, hacia la derecha ¿Por qué? Porque sí. Hay cosas que son como son y así deben continuar. Algo que todo cebador debe saber es que nunca jamás se debe entregar el primer mate al convidado. Siempre, es el cebador el que ingiere primero.

El mate puede utilizarse hasta que el gusto sea muy leve o, algo que no debería suceder, los palitos de la yerba floten en agua. Eso es muy desagradable a la vista y al paladar.

Hay tres reglas básicas para los convidados que deben cumplirse a rajatabla para no hacer enfadar al cebador: no tocar y, mucho menos, mover la bombilla de su lugar. No jugar con ella.

No tadar demasiado tiempo hasta ingerir la infusión ni, mucho menos, olvidarse de devolver el mate.

Y, por último, en caso de que no gusten más de la bebida, al terminar de ingerirlo y entregar al cebador decir: 'Gracias'. De esta manera, quien está a cargo sabrá que esa persona no beberá más.

Los cuidados

El mate es un elemento en sí muy noble y no necesita demasiados cuidados. Si usted quiere y lo utiliza todos los días, no hace falta que vacíe su contenido. La yerba puede quedar en él hasta el día siguiente que nada malo va a ocurrir.

Por otro lado, si quiere guardar el recipiente en su lugar, lo único que hay que hacer es tirar la yerba usada en el tacho y sólo enjuagarlo. Nunca, nunca, lavarlo con detergente o productos de limpieza. Sólo agua. Con la bombilla ocurre lo mismo, sólo una enjuagada es suficiente para lavarla.

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