Cristina expresa con claridad lo que está pasando en el país: una parte del Poder Judicial ha decidido liderar la lucha de las corporaciones por la defensa de sus privilegios; de esos privilegios con los que se empezó a terminar cuando Néstor Kirchner entró en la Casa Rosada.

"El Partido Judicial como representante de los intereses concentrados de la Argentina expresa la bronca de esas corporaciones que desde el 25 de mayo de 2003 no mandan más, ni pueden ordenarle al gobierno, golpeando la mesa, lo que tiene que hacer".

En las últimas semanas, la corporación judicial decidió avanzar aún más fuertemente sobre los otros dos poderes del Estado, enfrentando numerosas decisiones tomadas por los representantes del Pueblo, en la Casa Rosada y en el Congreso de la Nación; y lo está haciendo en alianza con corporaciones económicas y mediáticas. El ánimo convocante de la marcha del 18F no fue el silencio, ni el pedido de más justicia, ni un homenaje a la lamentable muerte del fiscal Nisman, sino congregar a todos los dirigentes del arco político, empresario, sindical y económico opositor. Parece que aquellos que no pueden ganar elecciones y que son incapaces de debatir y de impulsar proyectos en el Congreso se encolumnan atrás del Partido Judicial y le piden que se ocupe de frenar todo lo que afecta a las minorías privilegiadas.

El Partido Judicial como representante de los intereses concentrados de la Argentina expresa la bronca de esas corporaciones que desde el 25 de mayo de 2003 no mandan más, ni pueden ordenarle al gobierno, golpeando la mesa, lo que tiene que hacer.

Si los fiscales y los jueces reclaman justicia, que la ejerzan. Pero justicia no es frenar con una lluvia de cautelares las políticas transformadoras de un gobierno democrático o las leyes votadas por el Parlamento nacional. Tampoco es cajonear causas de lavado de dinero o narcotráfico, imputar delitos sin pruebas, publicitar causas en los medios, hacerse íntimos de barrabravas a los que se debería juzgar, favorecer a los más privilegiados o desviar la investigación de hechos gravísimos como el atentando a la AMIA. Y lo cierto es que los principales promotores del 18F están sospechados y denunciados por muchas de esas barbaridades. 

Por eso, tal como lo expresa la presidenta en su nota de hoy, se trata de un verdadero Partido Judicial que tiene el objetivo político de desgastar al gobierno que más transformó el país, a favor de los que estaban excluidos, en los últimos 60 años.