El juicio por el crimen de la adolescente tendrá hoy la sexta audiencia del debate a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9, que se iniciará a las 9 en el sexto piso del Palacio de Tribunales porteño.

Además declararán 15 vecinos del edificio de Ravignani 2360 del barrio porteño de Palermo donde se cree que en junio de 2013 fue cometido el asesinato de la chica cuyo cadáver apareció en la planta de la Ceamse de José León Suárez.

La primera en presentarse ante los jueces Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas será Dominga Torres, la empleada doméstica que trabajaba en la vivienda de la familia de Ángeles cuyo testimonio en el juicio se canceló el miércoles porque sufrió una indisposición.

Torres se convirtió en una de las principales testigos de la causa cuando contó que el día del crimen, aquel 10 de junio de 2013, ella trabajó entre las 8.45 y las 12.45 en la PB “A” de Ravignani 2360 y que en ese lapso la chica de 16 años nunca llegó al departamento a almorzar, como solía hacer los lunes.

La importancia del testimonio de Torres es que a partir de sus dichos, la Justicia dio por acreditado en la instrucción que a las 9.50 -como quedó grabada en una cámara de seguridad de la cuadra-, Ángeles llegó al edificio en el que vivía pero nunca entró a su departamento, donde la mucama estaba trabajando.

La acusación da por sentado que Mangeri interceptó a Ángeles en el hall central y con un engaño la llevó hasta algún otro sitio del edificio donde intentó violarla y la asesinó.

Otra de las testigos será Lidia Berrojaldis, administradora del edificio y, por lo tanto, la jefa de Mangeri, quien en su momento declaró que al día siguiente del crimen, el ahora imputado la llamó para decirle que estaba enfermo y que el jueves también la llamó para avisarle que se había ido de la portería a la casa de amigos porque a su mujer le hacía mal lo que había pasado con Ángeles.

La acusación da por sentado que Mangeri interceptó a Ángeles en el hall central y con un engaño la llevó hasta algún otro sitio del edificio donde intentó violarla y la asesinó.

Los otros 15 testigos de la jornada serán algunos de los vecinos de Ravignani 2360 que la noche del 26 de junio de 2013 fueron todos juntos a declarar a Tribunales compulsivamente, trasladados en micros por la Policía Metropolitana, en una medida inédita ordenada por el juez de instrucción Javier Ríos.

El magistrado necesitaba saber si, tal como había denunciado una testigo que terminó procesada por falso testimonio, alguien había escuchado una pelea entre Ángeles y su padrastro en la planta baja el día del crimen y si era cierto que luego un funcionario ofreció dinero piso por piso para ocultar este dato.

Nada de eso se comprobó en las testimoniales, pero el juez aprovechó e interrogó a los vecinos sobre los movimientos de Mangeri y obtuvo datos relevantes.

Dentro de los vecinos citados están los de la PB “B”, María Julia Cardinal y su marido Osvaldo Carlos Sidoni, un abogado al que la esposa de Mangeri, Diana Saettone, llamó por teléfono cuando su esposo había desaparecido y cuando terminó preso.

También citaron a la empleada doméstica de ese departamento, Rosa Pérez Gómez, quien estaba trabajando ese lunes 10 de junio cuando se presume que Ángeles arribó al edificio pero no llegó a entrar a su departamento y en la instrucción declaró que no escuchó ningún grito ni ruido que le llamara la atención.

Otros de los convocados son los vecinos de arriba de la casa de Ángeles, Ramona Herrera, Eduardo Manuel Bellón y Esteban Eduardo Bellón, del 1ro. A;y Juan Manuel Cesaretti y Rosana Laura Brizuela, del 1ro. B.

Otros testigos del edificio que declararán son los vecinos de abajo de la portería del 8vo. piso donde vivía Mangeri, Sofía Kostzer, del 7mo. A, que es la vecina a la que el portero, a través de una nota, le pide que le guarde la aspiradora que se había dejado en la terraza, y Pablo Bazán Domínguez y su mujer Alejandra Castaing, del 7mo. B, que es la testigo que se cruzó con el encargado en la terraza el día del crimen, en horas del mediodía.

También citaron del edificio a Juan Pablo Opak y a los tres habitantes del 6to. A, Florencio Firenze y su mujer Martha Aldeghi -quienes estaban de vacaciones en México-, y su hija Lorena Firenze, que fueron importantes para desacreditar la versión de la testigo que mintió y dijo que en ese departamento había una vecina que escuchó los gritos de Ángeles y su padrastro en la planta baja.