Hyundai Motor Argentina abrió sus puertas en 1993 y el público local conoció la marca a través de algunos SUV y del recordado Atos, un compacto económico urbano de bajo consumo con terminaciones de gran calidad. En el mundo, los productos de la marca se comercializan a precios contenidos, sobre todo en Europa y Estados Unidos. Ese aspecto hizo que se la vea como una marca “barata”, lejana a los estándares de compañías Premium.

En Argentina, sus autos no siempre tienen valores bajos por motivos impositivos. Sin embargo, su calidad y los accesorios ofrecen una buena relación costo/beneficio.

Hoy Hyundai, incluidas las ventas de Kia (una marca subsidiaria del grupo), es el quinto mayor fabricante de automóviles del mundo, con 8 millones de vehículos al año.

“No necesitamos construir más plantas. Producir 8 millones es suficiente. Ya tuvimos señales de problemas crecientes y deberíamos direccionar el foco en un crecimiento cualitativo”, le dijo hace poco el presidente de la compañía, Chung Mong-koo, a la primera plana de directivos de la empresa, según informó la agencia Reuters.

Cuatro décadas atrás, cuando Hyundai inició la producción de automóviles, copió diseños, motores, suspensiones y transmisiones de otras marcas. Hoy, es la competencia quien busca aprender de las soluciones adoptadas por la firma. Sin ir más lejos, durante el último Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt, en setiembre, el CEO de Volkswagen, Martin Winterkorn, manifestó mientras revisaba el ajuste del volante de un Hyundai i30: “nada suena, ¿cómo pueden hacerlo? BMW no puede. Nosotros no podemos”.

La paciencia de la araña

En la actualidad, algunos directivos de la compañía y de sus concesionarios están investigando por qué algunas marcas son vistas como Premium. Por ejemplo, Oh Kwang-Teak, de un concesionario de Corea del Sur, acaba de gastar 310 dólares en un salón de belleza exclusivo de Seúl, 1100 dólares en un hotel cinco estrellas, y visitó las tiendas Hermes y Cartier, entre otros comercios exclusivos. El objetivo es experimentar, de primera mano, qué convierte a las marcas en Premium para aplicarlo a los autos.

“Nunca antes estuve en lugares así pero, ahora, entiendo por qué los consumidores gastan en ellos. (Las marcas de lujo) no enfatizan cuán caros son sus productos. En vez de eso, tratan de explicar por qué los usuarios las merecen”, consideró Kwang-Teak.

Son Hyundai

En los últimos años, la compañía invirtió mucho dinero para mejorar el diseño y generar un halo de lujo alrededor de sus productos. Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los clientes no estuvieron dispuestos a pagar más por los autos debido a una razón: “son Hyundai”.

“Queremos que nuestros autos sean valuaos de manera similar al iPhone de Apple, no como un Samsung Galaxy. Ellos dan una satisfacción diferente al comprador”, aseguró el vicepresidente del grupo de Marketing de Hyundai, Sean Kim, en una entrevista a Reuters.

“Queremos cambiar la imagen de que Hyundai hace autos baratos. Volkswagen es un fabricante de volumen, como nosotros, pero cobra un 10 o 20% más, y queremos ser vistos como un fabricante de autos Premium”, agregó.