El punto de encuentro fue Acoyte y Rivadavia, jueves, ocho de la noche. El “Comando Antipajeros”, que trabaja para visibilizar el acoso callejero, se reunió en esa esquina, con ropa de fajina, afiches y baldes de pegamento. Desde el barrio de Caballito, el comando se diseminó hacia otros puntos de la Ciudad.  

“Mi cuerpo no pidió tu opinión”, “quiero caminar sin que me jodan”, “tu piropo es violencia”, decían las pegatinas que empapelan la ciudad. La misma actividad se realizó en varias localidades de la Provincia de Buenos Aires y del interior. Estamos en la Semana Internacional contra el Acoso Sexual Callejero, una iniciativa de la ONG norteamericana Hollaback! con filial en 32 países, entre ellos Argentina.

Acoso callejero es todo comportamiento que molesta, agrede o violenta a la persona que lo padece”, explicaron a INFOnews desde Hollaback! Argentina.

Ley contra el acoso callejero

Cada vez se amplía más la lista de países que tienen una ley contra el acoso callejero. Perú fue el último en aprobarla, el 5 de marzo, y la misma prevé penas de 3 a 12 años de prisión. En Bélgica, quienes pronuncian comentarios sexistas en la vía pública deben pagar entre 50 y 1.000 euros o pasar un año en la cárcel.

En Argentina, el movimiento Libres del Sur presentará la semana próxima un proyecto para “sancionar el abuso callejero en espacio público”, explicó la diputada Victoria Donda a INFOnews.

La propuesta establece en el artículo 129 que todo aquel que ejerza acoso contra una mujer será penado con una multa de cien a siete mil pesos y que ese dinero será destinado al Consejo Nacional de la Mujer. Además, este punto deberá ser exhibido en espacios públicos y en edificios oficiales.

"Lo fundamental es la educación sexual integral en las escuelas. Sólo así se va a generar el cambio".

“En este contexto debemos decir que el espacio público que ha sido desde antaño reservado al hombre, y vedado a las mujeres es donde aún hoy, nos sentimos amenazadas y donde las mujeres, y especialmente las mujeres jóvenes reciben todo tipo de agresiones que afectan su integridad y su dignidad como sujetos plenos de derecho”, argumenta el texto.

Pero, ¿por qué es necesaria una ley? “La intención es que se institucionalice el acoso callejero, que deje de ser algo de lo que sólo se habla”, explicó Natasha Urman, coordinadora de Acción Respeto, una organización que desde hace un año se dedica a concientizar sobre el acoso callejero.

“Se tiene que llegar al extremo de la agresión para que la mujer pueda denunciar. Porque cuando hay acoso callejero no tiene que denunciar, porque no existe ninguna ley que lo ampare”, agregó.

Sin embargo, un informe de la ONG "Bullying Sin Fronteras" indica que hay más de 100 denuncias por mes por acoso callejero, que se tramitan en los tribunales porteños y de la provincia de Buenos Aires. Para la Justicia el acoso se circunscribe a todo comportamiento agresivo y persecutorio de una persona hacia otra, como gritarle guarangadas a una mujer, perseguirla y amenazarla con ataques sexuales; escenas cotidianas para cualquier muchacha que camina por la calle.

Sobre qué es lo que le falta a Argentina para llegar a tener una legislación, Natasha detalló: “Falta un poco más de conciencia sobre la gravedad del tema. Hay que entender qué es, porque se minimiza el problema. Con la ley vamos a tener la tranquilidad de que nuestro reclamo no quede en la nada”.

“Quiero caminar sin que me jodan”.

Pero no todas las agrupaciones coinciden en este aspecto. “En nuestra experiencia no es necesaria agregar otra ley, como la que se pide contra el acoso callejero. Por una lado porque ya tenemos la ley integral contra la violencia, y es importante que se siga impulsando. Por otro lado porque las leyes anti-acoso a nivel global tienen precedentes de ser utilizadas contra las comunidades más marginalizadas, como son los inmigrantes, pueblos originarios, la comunidad LGTB y las personas en situacion de calle”, explicaron desde Hollaback! Argentina.

Piropo y acoso. ¿Son lo mismo?

El límite entre el piropo y el acoso callejero es muy finito. Si bien hay quienes aseguran que el piropo es una muestra de admiración que hasta puede tener ribetes poéticos, las mujeres insisten en que no tienen porqué escuchar comentarios sobre su belleza, por más cordiales que sean. 

¿Por qué tengo que escuchar si a un hombre le parezco linda o no cuando no se lo pregunté?” dice Lucía, 30 años. “Es distinto si voy por la calle, intercambio miradas con alguien que me gustó, y se acerca a hablarme”, aclara.

El “comando antipajeros” sintetiza su rechazo a los piropos en tres consignas: “No me chistes, no soy un perro”, “no soy tu bebé” y “el piropo es violencia de género”. 

"Ocurre que por ahí el primer día las chicas reciben un piropo pero después las cosas se confunden y al día siguiente la pueden llegar a seguir y al tercer día quizás hasta la toquen. En realidad pueden darse casos de abuso deshonesto o intento de violación", explicó Javier Miglino titular de la ONG "Bullying Sin Fronteras".

El activismo antipiropo viene ganando terreno. Sin embargo, muchos hombres no entienden por qué una mujer se ofende cuando le dicen un halago.

-Si a mí una mujer me grita algo por la calle, me pondría contento” dijo Diego, periodista, 32 años, mientras discutía sobre el tema con una compañera de trabajo.

-Vos hablás sin ponerte en el lugar de la mujer. A nosotras todo el tiempo nos gritan cosas en la calle. La mayoría son guarangadas- contestó ella.

La historia de Aixa

Aixa Rizzo, tiene 20 años y a través de un video que subió a YouTube contó el acoso diario que sufría por parte de un grupo de operarios que trabajaban en una casa lindera a la suya.

La historia de Aixa tuvo una repercusión inmensa: su testimonio fue replicado en medios del exterior como la BBC de Londres y El País de España. Lo que vivió días antes de la Semana Internacional contra el Acoso Sexual Callejero es un ejemplo de lo que viven miles de mujeres en la calle. Pero algo está cambiando. 

“Uno de los operarios se hizo responsable del hostigamiento que recibió Aixa. Fue apartado y tiene un apercibimiento administrativo. Además hay un fiscal investigando los hechos”, explicaron a INFOnews desde el área de prensa de Edenor.

La empresa se comunicó con Aixa, pidió perdón por lo sucedido y se puso a total disposición de ella y su familia. “Es la primera vez que recibimos una denuncia de este tipo. Teníamos cero experiencia en el tema”, aseguraron.

Desde Acción Respeto, piden una ley que contemple sanciones para las empresas cuyos trabajadores acosan a las mujeres, tal como lo hace la aprobada en Perú, que fija multas de 77 mil soles para las compañías (aproximadamente 220 mil pesos).

“Fue uno de los puntos que más nos interesó de la ley peruana. Hay que educar desde adentro de las empresas. Saber que va a haber algún tipo de respuesta nos da tranquilidad”, explicó Natasha.

Cómo actuar

Cuando una mujer sufre acoso callejero, ¿Qué debe hacer? “No hay una sola respuesta ante el acoso” aseguran desde Hollaback! Argentina. “Responder en el momento es una opción, sobre todo para el autoestima. Pero no siempre la víctima está en condiciones de hacerlo. Contar en internet lo que pasó es otra buena opción. Aunque lo fundamental es la educación sexual integral en las escuelas. Sólo así se va a generar el cambio social que necesitamos”, sostienen la activistas de la ONG internacional.