La violencia de género se cobró la vida de 277 mujeres y niñas fueron asesinadas el año pasado. La cifra fue informada por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, que recopila los casos publicados por los medios de comunicación. 23 de esas víctimas tenían entre 13 y 18 años, al igual que Chiara Páez. 54 de esas mujeres murieron tras ser golpeadas, al igual que Chiara. En el 80 por ciento de los casos, las víctimas tenían un vínculo con el femicida, al igual que Chiara.

Ella desapareció el domingo 3 de mayo. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado enterrado en la casa de su novio. Estaba embarazada, fue asesinada a golpes y enterrada viva. Ella es una de las tantas mujeres que fueron víctimas de la violencia sexista en el país.

Ante la problemática de creciente visibilidad en nuestro país, un grupo de mujeres convocó espontáneamente a una marcha para el próximo miércoles 3 de junio a las 17 en el Congreso. Ya se sumaron artistas, agrupaciones y políticos para intentar generar conciencia sobre la violencia contra las mujeres.

Gabriela Parra, de 49 años, fue asesinada a puñaladas en un bar de Caballito, el 2 de mayo de este año. Su agresor, Alejandro Bajeneta, de 52 años, estaba obsesionado con ella y la había citado en el local, donde la mató delante de los demás clientes. Después, intentó suicidarse en plena calle.

María Eugenia Lanzetti, maestra jardinera, de 45 años, estaba dando clases frente a un grupo de nenes en la guardería "Estrellitas traviesas" de San Francisco, Córdoba, el 15 de abril de 2015, cuando su ex pareja, Mauro Daniel Bongiovanni, de 48 años, entró al lugar con un cuchillo en la mano. La apuñaló en el cuello y la mató. Bongiovanni, a quien la víctima había denunciado varias veces por violencia de género, fue detenido media hora más tarde cuando salía de su casa.

Agustina Salinas era una médica de 26 años. Su novio la mató a puñaladas en plena calle, en Puerto Madero, el 9 de abril de este año. El hombre murió tras ser baleado por el personal de Prefectura Naval Argentina.

Laura Vázquez Proveste, de 23 años, murió el 4 de abril de este año cuando cayó al lago Lacar, en San Martín de Los Andes, desde la camioneta en la que viajaba con su novio, Alejandro Baez, de 25 años. Él la obligó a subirse al vehículo y la amenazó. Ese mismo día fue encontrado el cuerpo de Laura, mientras que el de su pareja fue hallado un día después.

Daiana García salió de su casa el viernes 13 de marzo para ir a una entrevista de trabajo en Palermo. Su cuerpo apareció días después, dentro de una bolsa de arpillera, a la vera de la ruta 4, en Llavallol. Juan Manuel Fígola, de 38 años, único sospechoso por el crimen, se suicidó al arrojarse a las vías del tren.

Elizabeth Angélica Wilson, de 44 años, y su hija, Abril Wilson, de 19, fueron apuñaladas en su departamento de Constitución. Sus cuerpos fueron encontrados el 23 de febrero de 2015. Una jueza ordenó la captura del único sospechoso, Juan José Campos, de 35 años, un pizzero que mantenía una relación con Elizabeth.

Tamara Micaela López, de 21 años fue encontrada muerta el 24 de enero de este año, tras estar diez días desaparecida. La encontraron enterrada detrás de un frigorífico en la localidad bonaerense de General Pacheco, en el partido de Tigre. Fue asesinada a golpes. La joven tenía que declarar en una causa por narcotráfico en la que está acusado Dante Cenizo, alias "el Pato", quien solía ser su pareja.
 

María Eugenia Villafañe, de 33 años, estuvo 29 días desaparecida. Su cuerpo fue encontrado el 9 de enero de este año a la vera de la vieja ruta 8, a 40 kilómetros de su casa en La Carlota, Córdoba. Los informes forenses indican que murió por asfixia. Walter Aragallo, de 40 años, con quien la víctima mantenía una relación extramatrimonial, porque él era casado, es el único acusado por el femicidio.

Lola Chomnalez, de 15 años, desapareció el 28 de diciembre tras salir a caminar por la playa en Barra de Valizas, Uruguay. Su cuerpo apareció dos días después en una zona de médanos. Hubo más de diez detenidos en la causa, pero todavía no se sabe quién la mató.

Gabriela Fassio tenía 36 años cuando su esposo, Miguel González, la asesinó a puñaladas, el 27 de diciembre de 2014. Después de matarla, él intento suicidarse al provocarse heridas con el arma suicida. Ambos tenían dos hijos, de 3 y 4 años.

Noelia Akrap, de 15 años, fue vista con vida por última vez el domingo 16 de noviembre de 2014, cuando salió de su casa Berazategui para comprar cigarrillos. Su cuerpo fue encontrado ese mismo día a la tarde, por un grupo de chicos que jugaba a la pelota en un terreno descampado. Lucas Adrián Luque, de 25 años, novio de una amiga de la adolescente, fue detenido por el crimen.

Priscila Hartman, de 22 años, fue encontrada asesinada en la localidad de San Benito, Entre Ríos, el 26 de octubre del año pasado, tras permanecer tres días desaparecida. Fue ahorcada con su propia remera y los investigadores creen que se trató de un crimen agravado por violencia de género. Facundo Bressán, un empleado rural de 19 años, es el único acusado por el crimen.

Melina Romero estuvo 29 días desaparecida. El 23 de septiembre del año pasado, su cuerpo fue encontrado a la orilla de un arroyo en José León Suárez. En diciembre, la Justicia liberó a los sospechosos que estaban detenidos. Aún no se pudo determinar quienes la mataron.

 Rosa del Valle Luna, de 38 años, fue asesinada el 28 de septiembre de 2014 por su novio, Miguel Chico, de 48, quien disparó con una escopeta y la hirió en el estómago. El hombre había cumplido una condena de 18 años por apuñalar a su ex pareja.

Paola Acosta, de 36 años, y su hija Martina, de un año y nueve meses, estuvieron desaparecidas durante cuatro días. El 21 de septiembre del año pasado el cuerpo de Paola fue encontrado en una alcantarilla de barrio Alto Albedi, en Córdoba. Cerca suyo estaba la beba, con vida y principio de hipotermia. Gonzalo Lizarralde, padre de Martina, es el único acusado por el crimen.

Suhene Carvalhaes Muñoz, de 26 años, fue golpeada el 19 de julio del año pasado por su novio Damián Loketek, quien incluso intentó estrangularla. Ella no pudo reponerse de los golpes y ocho meses después falleció. Su agresor está libre y nadie sabe dónde está.

Nicole Sessarego Borquez era una estudiante chilena de 21 años que fue asesinada en la mañana del 15 de julio de 2014 en el palier del edificio donde vivía, en Almagro. Las cámaras de seguridad de la zona capturaron a Nicole caminar por la calle mientras un hombre la seguía. Se trataba de Lucas Ariel Azcona, quien fue reconocido en las imágenes por su padre y entregado por éste a la Justicia.

Serena Rodríguez, de 15 años, desapareció el lunes 23 de junio del 2014, cuando salió la escuela y no regresó a su casa de Villa Trujuy, en el partido de Moreno. A la mañana del día siguiente, su cuerpo fue encontrado en un descampado. Había sido herida con 49 puñaladas. Lucas Leal Arévalos, ex novio de Serena, fue acusado por el femicidio.

Cynthia Filippone era una artesana de 40 años que fue apuñalada en su casa el 5 de mayo de 2014. Estaba junto a sus dos hijos, de 8 y 6 años, cuando salió al patio a colgar la ropa y fue atacada con un cuchillo. Todavía no se sabe quién la mató ni el móvil del crimen.

Ley de Femicidio

En 2012, fue sancionada la Ley 26.791, “que incorporó al Código Penal como figura agravante del delito de homicidio simple, el caso en que sea cometido por un hombre contra una mujer, mediando violencia de género, y cuando el homicidio se cometa con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha mantenido una relación de pareja o exista un vínculo de consanguinidad ascendente y/o descendente”, según explica el libro “Por ellas”, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.

Desde entonces, la pena para el hombre que cometa un femicidio, es de prisión perpetua. “Esta ley permitió diferenciarlo del homicidio simple y aplicar penas mayores”, explicó Mabel Bianco, presidenta de FEIM (Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer), a INFOnews.

Sin embargo, Bianco destacó la necesidad de “políticas públicas que efectivicen la implementación de la ley”.

“Esto quiere decir que todos los organismos del Estado, tanto nacional como provincias y municipios, de los ejecutivos y la justicia y las fuerzas de seguridad “implementen” la ley. Yo digo que necesitamos decisión política de implementarla”, aseguró.

Por ahora la ley es buena pero es letra muerta o mejor decoración de anaqueles. A las mujeres y niñas que experimentan violencia no les llega ni la atención adecuada ni menos la prevención a quienes aún no experimentaron violencia”, agregó.