Una original campaña a favor del aborto terapéutico causa revuelo en Chile. Los spots, difundidos por la ONG Corporación Miles, tienen el formato de tutoriales ficticios que muestran las formas de abortar legalmente en el país trasandino: tirarse por las escaleras, cruzar la calle con el semáforo en rojo o romper a propósito un taco para caerse en la calle. "En Chile, un aborto accidental es el único aborto que no es delito", es su lema.

Los videos, difundidos por YouTube y redes sociales bajo el hashtag #LEYabortoTERAPÉUTICO, buscan impulsar e informar a la opinión pública sobre el proyecto de ley de interrupción del embarazo que se discute por estos días en el Parlamento chileno y que fue impulsado por la presidenta de ese país, Michelle Bachelet.

El texto se encuentra actualmente en debate en la Comisión de Salud de la Cámara de los Diputados, desde donde deberá pasar a la Comisión Constitucional y, de allí al Senado.

Si bien Chile aún es uno de los seis Estados del mundo -incluido el Vaticano- en los cuales la interrupción del embarazo es ilegal y penada, la opinión pública está virando y una encuesta realizada en febrero pasado indica que el 71% de los chilenos está a favor de la despenalización del aborto.

En qué consiste el proyecto en debate

El proyecto de ley enviado al Congreso a principios de 2015 por Bachelet plantea la despenalización del aborto hasta las 12 semanas de gestación bajo tres causales: violación, inviabilidad fetal y riesgo de vida de la madre. En el caso de menores de 14 años, el texto establece la extensión del plazo para llevar a cabo el tratamiento a las 18 semanas de gestación.

Según datos del Ministerio de Salud chileno, anualmente 16.510 mujeres son hospitalizadas con embarazos de menos de 22 semanas de gestación, que representan un riesgo para su vida o en los cuales el embrión presenta alteraciones genéticas graves. Además, la tasa de muerte por malformaciones fetales incompatibles con la vida es de 500 casos al año.

71% de los chilenos está a favor de la despenalización del aborto.

El texto establece que en los casos específicos en que la mujer sea incapaz de tomar la decisión de someterse a un aborto terapéutico o cuando sea menor de 14 años se deberá "actuar con autorización de su representante legal". En el caso de las menores de edad, se dará a la niña "un espacio de decisión" y si la misma no concuerda con la del representante legal podrá intervenir un juez de familia. Asimismo, la norma legal incorpora la objeción de conciencia por parte de aquellos doctores que no quieran ejercer la práctica del aborto.

"Se trata de una situación difícil que debemos enfrentar como país maduro. Amamos la vida y nadie quisiera interrumpirla y menos que nadie una madre. Pero cuando está en riesgo su vida, o la vida que se gesta es inviable o fruto de la violencia sexual se ponen en tensión los principios éticos, derechos y criterios de humanidad que están en juego", argumentó Bachelet.

Un país pionero en América latina que retrocedió por la dictadura

En Chile existe una amplia tradición jurídica y de salud pública que preveía el aborto terapéutico, cuando aún era ilegal en buena parte del continente. De hecho, su legalización data de 1931, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, lo que lo convirtió en uno de los primeros países de latinoamérica en preverlo en su legislación.

Sin embargo, en 1989, en el último año de la dictadura de Augusto Pinochet, la presión de los sectores eclesiásticos, aliados a la cúpula militar, lograron anular el aborto terapéutico mediante la derogación del artículo 119 del Código Sanitario. "Hubo un fuerte debate, pero, en definitiva, en la Junta de Gobierno prevaleció la idea de que no había ninguna razón, ni ética ni médica, para autorizar la muerte de un ser humano indefenso", sostuvo el cardenal Jorge Medina, citado por el diario chileno La Tercera, al rememorar aquella época.

Tras la vuelta a la Democracia -desde 1990 hasta el 2014-, algunos sectores pertenecientes a la Concertación de Partidos por la Democracia y diversas ONGs presentaron cerca de 12 iniciativas en la Cámara de Diputados y en el Senado que fueron frenados por los sectores más conservadores. De hecho, en 2011, el entonces presidente Sebastián Piñera amenazó con usar el poder de veto en caso de que fuese aprobado algún proyecto que plantease el aborto terapéutico.

Muchos de estos planteos fueron tenidos en cuenta en la elaboración del proyecto de ley presentado por Bachelet. Chile busca así dejar de integrar la pequeña lista de países del mundo que aún no tiene contemplado el aborto terapéutico en su legislación.