El líder de un fallido golpe de Estado en Burundi y tres de sus secuaces fueron detenidos ayer por las autoridades locales, aunque la crisis en el país africano parecía lejos de resolverse ya que la oposición prometió continuar con su ola de protestas contra la intención de reelección del presidente, lo que motivó el levantamiento militar, más allá de contar con el apoyo de parte de la población.

Dos días después de anunciar la destitución del presidente Pierre Nkurunziza, el ex general Godefroid Niyombare fue detenido y será juzgado, informó Gervais Abayeho, vocero del mandatario del país, el segundo más pobre del mundo y que aún se recupera de una terrible guerra civil que causó 300 mil muertos.

"Hemos decidido entregarnos. Espero que no nos maten", declaró hoy el líder de la revuelta, Godefroy Niyombare, a la emisora Radio Francia Internacional (RFI).

Tres de los que encabezaron el golpe fueron ya detenidos, pero no Niyombare, según explicó el ministro de Seguridad Gabriel Nizigima en declaraciones a la radio nacional de Burundi. "Hemos arrestado a decenas de los golpistas, entre ellos a algunos líderes del intento de golpe", aseguró Nizigima, y añadió que entre los arrestados se encuentran el ex ministro de Defensa, Cyrille Ndayirukiye, y dos jefes de policía.

El intento de golpe fracasado dejó un saldo de 12 amotinados muertos, 13 heridos y un número indefinido de arrestados, según el ejército. Cuatro soldados gubernamentales resultaron heridos, indicó la misma fuente a la agencia de noticias dpa.

El portavoz Abayeho, dijo que el presidente Nkurunziza estaba retornando a la capital del país desde la provincia de donde es oriundo, un día después de regresar a su país desde Tanzania, donde participaba de una cumbre cuando ocurrió el intento de golpe de Estado.

La tentativa de destitución de Nkurunziza llegó luego de más de dos semanas de protestas contra la decisión del mandatario de buscar su tercer mandato consecutivo, algo que la oposición afirma que viola la Constitución y el acuerdo de paz de 2005 que puso fin a la guerra civil. Sin embargo el Tribunal Constitucional avaló su pretensión, ya que en su primer mandato fue elegido por el Parlamento. Mientras tanto, las protestas resurgieron, y testigos afirmaron que la policía había disparado sobre los manifestantes en los suburbios. "Las protestas para rechazar el tercer mandato de Nkurunziza continuarán", dijo Gordien Niyungeko, uno de los líderes de Focode, uno de los 300 movimientos sociales que apoyan las protestas. "Nuestro movimiento no tuvo nada que ver con el intento de golpe", agregó, citado por BBC.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó los "intentos de sacar por la fuerza militar gobiernos elegidos" y llamó a respetar la Constitución y el acuerdo de paz firmado en Arusha, que en 2005 terminó con una guerra civil que duró 12 años y dejó al menos 300 mil muertos tras enfrentar a rebeldes de la mayoritaria etnia hutu contra la minoritaria tutsi. Tras la firma de un acuerdo de paz, el Ejército se volvió mixto y absorbió a ex líderes insurgentes. Hasta ahora, la crisis obedece a una disputa mayormente política y no a la rivalidad étnica, pero analistas temen que una continuación de la violencia desate las antiguas tensiones. La ONU dijo ayer que más de 100 mil burundeses huyeron por la crisis. «

Referencia

El éxodo en Burundi recuerda a las grandes migraciones forzosas que acompañaron a los estallidos de violencia entre los hutu y los tutsi en ese país y la vecina Ruanda en 1990 y 2000.