Durante más de un siglo fuimos “el patio trasero” de un imperio.

¡Salud América Latina a punto de liberarte de ese oprobio!

Fuimos por mucho tiempo “la gente de allá abajo”; “the people down there”, como supo llamarnos despectivamente, Ronald Reagan.

¡Brindemos con Cristina, Dilma, Chávez, Castro, Evo, Correa, Mujica, los 33 Presidentes de América Latina y el Caribe que harán nacer el CELAC!

Y aunque no esté presente, andará por allí uno de sus hacedores, Néstor Kirchner.

La cumbre presidencial a realizarse en Venezuela este fin de semana, es inédita en la historia del continente.

En el Bicentenario de la Patria Grande, el sueño de los Libertadores pudo despertar.

Se llamará CELAC, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

De aquí en más, América Latina y el Caribe será para los latinoamericanos y los caribeños.

Hasta México podrá decir que “ahorita está más cerca de dios y más lejos de los gringos”

En tanto sujetos de la historia, los 13 mandatarios de América del Sur, los 13 del Caribe, los 6 de Centroamérica y 1 de la parte meridional de América del Norte, conformarán la cumbre de 33 presidentes que integrarán la CELAC.

El nuevo orden mundial empezó por nuestro continente.

Cinco mujeres y 28 hombres serán los pioneros de este siglo de las luces.

Mientras el viejo orden se desmorona con su angurria y lujuria de dinero y más dinero, el nuevo mundo alumbra una tierra de paz y de trabajo.

El índice de pobreza en Latinoamérica es el más bajo de las últimas dos décadas, dice la CEPAL en su último informe.

Pero sigue siendo una América desigual.

La unidad lograda deberá remediar esa grieta.

Todo será posible, por que la novedad maravillosa es que América Latina ya no está descentrada del sueño de los Padres fundadores.

“Una sola debe ser la patria de todos los americanos”, dijo Simón Bolívar.

“Yo soy del partido americano” respondió José de San Martín.

Monteagudo soñaba con crear “la Federación Hispanoamericana”.

Artigas decía: “El interés de América es el mío”.

José Hernández adelantaba que “la América es la Patria del porvenir”.

Martí la nombraba “Nuestra América” y un siglo después, Salvador Allende escribía que “América Latina es un pueblo continente” y Juan Domingo Perón señalaba que la disyuntiva crucial era “Unidos o dominados”.

En este puñado de convicciones está la raíz común que nos hace fuertes. Y en la historia que amanece tan porfiada como siempre.

El patio de atrás, que es nuestra América, se parecerá de aquí en más, al patio de una casa de pueblo.

Allí donde bajan los pájaros por la tarde y nos juntamos los domingos a comer y beber un buen vino.

Nuestro norte es el sur. Y ahora se entiende mejor.