El 22 de enero de 2002, Norberto Roglich, un jubilado diabético de 62 años, se presentó en la sucursal Tandil del Banco Bansud. Estaba tranquilo, pero lanzó una frase que dejó helados a empleados y público que se encontraba en el banco: “O me dan mi plata o volamos todos”, dijo. Portaba la réplica de una granada. El truco funcionó, le devolvieron los U$S 22 mil dólares que reclamaba, pero poco después fue detenido y condenado el año siguiente a dos años de prisión en suspenso y tareas comunitarias. Su historia representa un caso extremo, pero lejos de ser antojadiza, se enmarca en la previsible respuesta popular ante la implementación del Corralito financiero por parte del gobierno de Fernando de la Rúa en 2001, una medida que no hizo más que acelerar bruscamente la anunciada agonía de la Convertibilidad y de la cuál hoy se cumplen diez años.

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