Es verdad que la disputa electoral compite con la actividad de las Cámaras parlamentarias. Eso no es una novedad, como tampoco la crítica a la escasez de sesiones que ya se viene realizando en más de un medio de comunicación. Sin embargo, ese tradicional cuestionamiento sirve este año para ocultar, por ejemplo, el avance de la investigación sobre el entramado que realizó el banco HSBC para facilitarle a un selecto e importante grupo de personas y empresas la evasión de impuestos y fugar capitales por US$ 3000 millones. No se trata de aquellos que compran algunos billetes verdes al arbolito de una calle peatonal cualquiera de la Argentina, los que aparecen allí son los dueños del poder real y, además, son muchos más los bancos que los acompañan en esas andanzas non sanctas. También sirve, vale repetirlo, para observar cómo se posicionan los partidos políticos con respecto a ese poder que se considera impune.

La presencia de Sbatella en el Congreso no sólo fue útil por su sola participación sino por los que trabajan con él, quienes describieron las maniobras detectadas.

El trabajo de la Bicameral ha ido evolucionando de lo que parecía una simple colecta de evidencias que ya estaban en la investigación que provenía de Francia más una selección de notas periodísticas. Al menos es lo que deseaban algunos de los que a regañadientes tuvieron que sumarse al cuerpo parlamentario de senadores y diputados que se creó por ley.

La presencia de los responsables del HSBC y su negativa a colaborar sirvió para mostrar, a modo de medida probatoria, cuánta es la responsabilidad del banco en las maniobras por las que se investiga en el Congreso y en la justicia. El presidente del HSBC, Gabriel Martino, y su vice, Miguel Angel Estévez, se ampararon en el secreto bancario para no hablar tal como los asesoró el ex juez, Oscar Salvi, y la ristra de abogados que lo secundó. Si necesitas abogado es porque algo hiciste, suele rezar el saber popular.

Las exposiciones de quien fuera CEO del JP Morgan, Hernán Arbizu, y la del titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella, fueron determinantes para demostrar que las maniobras ilegales del HSBC no representan un caso aislado sino más bien el ejemplo de la conducta sistémica de los bancos que se hicieron de millones para favorecer la fuga de divisas. El material colectado por la Bicameral permite verificar que sólo en 2008 los bancos HSBC, JP Morgan, UBS, Citibank, CrediteSuisse, Santander, BBVA, Goldman Sachs, Itaú y Morgan Stanley administraron carteras de "inversión" en el extranjero por US$ 85 millones. Una friolera que asombra, y eso que todavía no se determinó el origen de esos dólares que argentinos y empresas nacionales a los que no les interesa el país fugaron al exterior. 

La presencia de Sbatella en el Congreso no sólo fue útil por su sola participación sino por los que trabajan con él, quienes describieron las maniobras detectadas.

Por ejemplo, el director de Supervisión de la UIF, Germán Clemente, afirmó que en el HSBC se utilizaron CUIT genéricos que servían para que diferentes clientes operen en el extranjero. Por eso Salvi estuvo con esa ristra de abogados. 

A pesar de la calidad de información que ha recabado la Bicameral, lo que suele destacarse es el rol de los representantes de la oposición que suelen mostrarse duros, punzantes y rigurosos con los representantes de los organismos oficiales responsables de fiscalizar y prevenir estos delitos pero blandos, condescendientes y flexibles con los banqueros y empresarios que llegaron ante la comisión. Incluso comprensibles ante los flojos argumentos de Cablevisión (Grupo Clarín) para no presentarse ante la comisión. 

Suena a verdad de pedregullo pero no deja ser cierto que los opositores están ubicados del lado de ese poder inmenso y traficante de divisas que en otros países resuelve sus desaguisados ilegales pagando millonarias multas.

Ese posicionamiento es otra prueba más de cuál es su concepto de defensa de los intereses populares donde lo popular no existe o, en todo caso, es considerado materia disponible de ajustes como los realizados en los '90 y en 2001.