La 24ª edición de la feria de arte contemporáneo ArteBA cerró sus puertas ayer tras cuatro intensos días con grandes números asombrosos en cuanto a convocatoria –fue visitada por más de 80 mil personas– y un récord de adquisiciones por parte de museos e instituciones. Tiempo Argentino la recorrió entre damas envueltas en enormes pashminas y caballeros de peinados geométricos, y conoció las joyas que guardan las galerías de 20 ciudades del mundo.

"Un buen ejemplo de la evolución de ArteBA es el crecimiento de las paredes. Eso es lo más gráfico porque en las primeras ediciones había panelería de fórmica de dos metros. Hoy miden 3,60." El arte contemporáneo es la gran estrella de ArteBA y por fin se dieron cuenta. El detalle lo aportó Orly Benzacar, hija de la reconocida galerista Ruth Benzacar. "Evolucionó en la buena dirección –agregó–, entendiendo los cambios de paradigmas y las necesidades. Creo que ArteBA ha venido a ocupar un lugar esencial en la escena porteña porque tiene un efecto democratizador.

Es una apertura para todo el mundo, en un imaginario irreal que dicta que el arte está asociado a una élite; el hecho de que esté en un predio ferial donde también se hace la Exposición Rural y ferias de mascotas la pone al alcance de más gente." Y elogió una obra de su propio stand: la pieza de Adrián Villarrojas, "el artista más exitoso que tiene la Argentina en el mundo y con una master piece exclusiva de nuestra galería". La recomendación de Tiempo también estuvo en el stand de Benzacar y es tal vez una de las apuestas más sutiles de la feria: los cuadros de puro vidrio con los que Eduardo Basualdo inmortalizó la muerte de tres palomas.

"Tuvimos récord de compras institucionales y 13 museos, cinco de ellos internacionales, sumaron obras para su patrimonio permanente".

Algo más de 80 stands fueron parte de la feria que, por su antigüedad e importancia, muchas veces es confundida con una bienal. Y hasta cumple muchas de sus funciones. No obstante, los espacios ofrecidos a las galerías son pagos, por lo tanto, también lo fue la entrada: 120 pesos.

Desde el mediodía del miércoles hasta ayer mismo se sucedieron las compras institucionales dentro de la feria, como la que donó por 25 mil dólares Citi al Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba): la instalación El tesoro marginal de Mamablanca-Grupo de familia, una pieza de 1980 de la artista platense Graciela Gutiérrez Marx (de la galería Document Art). "Es la primera pieza de arte correo que adquiere el Malba para su colección permanente", explicó la coordinadora de Comunicación del museo, Guadalupe Requena. La Tate Gallery de Londres también adquirió una obra de la artista nacida en La Plata.

Asimismo, en esta edición de ArteBA, el museo MAR, inaugurado en 2013 en Mar del Plata, inició formalmente su colección con la compra de una obra de Luciana Lamothe, Prueba de tensión. 

Por su parte, La Rural incorporó a su colección permanente cinco obras de artistas contemporáneos locales: un óleo de Juan B Q. (de la galería Nora Fisch), un acrílico de Gabriel Chaile (galería Zavaleta Lab), otro de Máximo Pedraza (Miau Miau Estudio), una fotografía calada de Marcela Sinclair, (galería Mite) y un óleo del artista José Luis Landet (Document Art Gallery), seleccionadas por un comité integrado por Máximo Jacoby, Victoria Verlichak y Juan Pablo Maglier.

"Ha sido una edición histórica. Tuvimos récord de compras institucionales y 13 museos, cinco de ellos internacionales, sumaron obras para su patrimonio permanente", detalló Julia Converti, gerenta general de ArteBA Fundación, y estableció un contrapunto entre las tendencias que marcaron las adquisiciones de este año: por un lado, obras históricas de los años '70 y, por el otro, trabajos de artistas jóvenes con carreras ya instaladas pero incipientes.

Obra de arte con materiales orgánicos

Una caja empotrada en la pared con un vidrio delante siempre llama la atención. Y más si adentro de sus cubículos hay frutas en descomposición. Se trata de la obra de Donjo León, Música de manzanas, que expuso la galería Pasto. Su titular, César Abelenda,  contó a Tiempo que León "es un artista que trabaja con materiales orgánicos usando la madera como elemento principal e interviniendo la naturaleza con reacciones químicas. La materia en descomposición al principio te provoca rechazo y curiosidad. Luego entendés que se trata de materia y que podríamos ser nosotros mismos; entonces, la vida de una manzana es corta y podemos verla con conciencia, pero hay que tener presente que la nuestra, ante los ojos del universo, es casi igual de corta."

Premio estímulo

Chandon otorgó el Premio Adquisición a Sin título (Buenos Aires, 2015) de Valeria Maggi, de la Galería Hache. La obra es un óleo sobre tela de 200 x 150 cm.

La artista ganadora es licenciada en Artes Plásticas (Universidad Nacional de Tucumán). En 2014 fue becada para participar del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella.

"Convertir al traficante en artista"

Bajo la premisa "Convertir al traficante en artista", el alicantino Daniel García Andújar se metió en la Internet profunda y conoció a cientos de dealers. Intentó comprar hash, cocaína, marihuana, LSD y muchas cosas más. Pero nunca lo hizo. Su objetivo fue llegar a ese momento de tensión en el que es necesario ver el producto antes de comprarlo. Reunió 514 fotografías y armó una muestra que se convirtió en una de las atracciones principales de la galería madrileña “Casa sin Fin”. “Lo mismo hice con traficantes de moneda falsa y creo que en los mercados ilegales se termina emulando al capitalismo formal porque todos los vendedores se escudan en los dos mismos valores: la marca y la confianza del consumidor. Al final no hay cosas permitidas y no permitidas”, resumió.

La vida como castillos de arena

La galería rosarina Diego Obligado acogió como obra algunas piezas de una instalación mayor que produjo Mariana De Matteis. Así, una laptop, un blíster de pastillas,  una mochila y otras cosas más, están desperdigadas por ahí, quietas, permaneciendo. Para figurar esto, la artista entrerriana recubrió todos los artículos con cuatro capas de cola vinílica y arena. Con el tiempo, la arena se endurece, encerrando para siempre al producto original. “Busco esa tensión entre lo efímero y lo duradero, entre lo sólido y lo no sólido”, contó; “es la idea remanida que nos dan los castillos de arena en la playa, una construcción que nadie sabe cuánto va a durar, pero que al mismo tiempo representa la perpetuación de ese instante a pesar de ser un objeto frágil”.

Textuales

«Vimos mucho flúo, y lo nuevo de artistas que ya son clásicos», Mercedes, 34 años (Acompañada por su hija Cala).

«Me gustó lo que vi de arte abstracto, me considero cubista», Alan, 24 años (Artista aficionado).

«Al Barrio Joven habrá que mejorarle la puesta en escena», Dolores Navarro Ocampo (Periodista de arte).