La Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido conservador de la canciller Angela Merkel, prometió iniciar un proceso de autocrítica después de haber perdido el gobierno de la ciudad de Dresde, la última de las grandes urbes alemanas que gobernaba, lo que relegó a su base política de apoyo a los pequeños conglomerados urbanos y el medio rural. Si bien la derrota de la CDU marca un nuevo hito en la degradación del partido de Merkel, lo grave para Alemania es que surgió con fuerza una candidata de la ultraderecha racista, de tintes nazis, según los resultados de las elecciones municipales del domingo pero conocidos ayer de madrugada, informó Tiempo Argentino.

El representante de la CDU, Markus Ulbig, sólo alcanzó el 15,4% de los votos y quedó muy por detrás de su rival socialdemócrata, Eva María Stange, del PSD, la gran favorita para la segunda vuelta, que sumó el 36% de las preferencias. El movimiento nazi Pegida, que nació como una expresión de repudio a los pequeños grupos islámicos de la ciudad y logró acaparar los titulares el año pasado, con masivas manifestaciones en Dresde, consiguió una inesperada votación del 9,6% con su candidata Tatjana Festerling. La mujer, de fuerte impronta nazi, había sido prácticamente expulsada de la "euroescéptica" Alternativa para Alemania después de expresar en público su respaldo a una manifestación de hooligans de Colonia.

La CDU sigue siendo el partido más popular de Alemania, pero gracias al apoyo de la población rural y de ciudades más pequeñas. Ha perdido una a una, gradualmente, el control de todas las principales urbes y una mayoría de las medianas. Merkel no habló de la derrota. Ocupada en hacer sentir su rigor fuera del país –en Grecia y en Rusia– y en mostrarse como la segunda líder mundial, junto con el norteamericano Barack Obama, dejó el análisis de la derrota en manos de los dirigentes intermedios de su CDU. "Dresde es el fin de una etapa en la que hemos perdido todas las grandes ciudades", dijo resignadamente Marcus Weinberg, un diputado oficialista de Hamburgo.

El legislador atribuyó los malos resultados a contradicciones internas de la democracia cristiana, que "a veces quiere ser un partido moderno y liberal" pero tiene una corriente interna que hace pie "en el conservadurismo y los demás vicios y valores de la clase media". La CDU ha tratado de volverse más atractiva en grupos como los colectivos gay, los ambientalistas o los protectores de animales, pero sin alcanzar el éxito esperado en el electorado urbano, que confía más en el PSD. Los socialdemócratas gobiernan las diez mayores ciudades de Alemania, con excepción de Stuttgart, que tiene un alcalde de Los Verdes.

Aunque ayer Merkel aún saboreaba los elogios que le prodigó Obama el domingo, tras el desayuno con cerveza y salchichas degustado en la bella ciudad bávara de Elmau, los empleados del correo le amargaron la jornada al iniciar una huelga por tiempo indefinido, ante la obstinada posición de la empresa Deutsche Post, que "no se movió ni un milímetro en busca de la solución del conflicto", según dijo la vicepresidenta del sindicato postal, Andrea Kocsis. La disputa laboral afecta a unos 140 mil empleados, pero está originada en la situación de unos 6000 trabajadores de subsidiarias regionales que reciben una paga sensiblemente menor.