Hoy llega a los cines una nueva película de Jurassic Park (Jurassic World), la cuarta de la saga. Volverán las devociones de niños por dinosaurios, el merchandising, pero también, por qué no, la discusión dentro de la misma paleontología: ¿Aportó a difundir esta rama científica? ¿Ayudó a atraer a jóvenes con la imagen de ciertos ejemplares?

Sebastián Apesteguía es doctor en Ciencias Naturales, investigador del CONICET, y trabaja en el área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. "La primera fue un golpe fenomenal. La fuimos a ver todos juntos la semana que se estrenó, fue tan shockeante y emocionante que cuando apareció el primer dinosaurio en la pantalla tuve que mirar el piso de la taquicardia que tenía", relata a Tiempo. Corría 1993 y trabajaba en el Museo de Ciencias Naturales en Parque Centenario. Al mismo tiempo ya estaba en la mitad de la cursada de la carrera. Recuerda que los primeros meses fueron un "boom". Eran mareas de chicos que se acercaban al museo queriendo ver al Rex o al Triceratops, y en la facultad se duplicaron los ingresantes para paleontología: "Empezaron a aparecer los estudiantes que querían ser paleontólogos por el film. Se los llamaba la 'generación Jurassic Park'", indicó a Tiempo Argentino.

La primera, dirigida por Steven Spielberg, contó con el asesoramiento de cinco paleontólogos. Estaba basada en la novela homónima de Michael Crichton. "Los dinosaurios estaban impecables. Tenían un problema: los velociraptors eran más chiquitos de los de dos metros que mostraban en la película, y justo cuando estaban cerca de terminarla descubrieron en Estados Unidos un tipo de velociraptor (el Utahraptor) del tamaño que daban ellos", expone Apesteguía. La película, que recaudó mil millones de dólares, motivó la creación de la Jurassic Fundation. El investigador argentino recibió sus aportes para cuatro campañas centradas en "La Buitrera", al norte de Río Negro, donde a lo largo de 15 años encontraron ejemplares como el Buitreraptor, el carnívoro más completo hallado en Sudamérica,"

En las siguientes películas empiezan a surgir atrasos respecto a los avances investigativos. El mayor ejemplo, que se repite en la que se estrena hoy, son los velociraptors, retratados con piel lisa al estilo reptil, cuando se confirmó en China que esa especie fue emplumada. Hasta el Tiranosaurio Rex viene de ancestros emplumados. Apesteguía, que también participó de los dinosaurios de Tecnópolis, acota el caso de los Stegosaurus, "que estaban buenísimos en las primeras; y en la que sale ahora se ve uno mal hecho, con la cola arrastrada, cuando llevaban la cola en el aire".

Para Ricardo Martínez, paleontólogo del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, "siempre surgen críticas, pero más allá del rigor científico o no, se trata de ficción para entretener a la gente, y dentro de todo se basan en datos reales. Nunca faltan los nerds palentológicos, como si la película fuese un libro de historia. La primera, sobre todo, me gustó mucho". Al partir de mosquitos fosilizados, en el film confluyen, por caso, el braqueosaurio, de los más grandes, del período Jurásico, y los velociraptors que son del cretásico, que va de 145 a 65 millones de años atrás, cuando comienzan a extinguirse.

La película –sostiene Martínez- fue un gran empuje para la paleontología, aunque también generó una presión temática dentro del mundo científico, a la hora de recibir financiación, publicar en revistas como Science o exponer en un museo: "Todos sabemos que en paleontología es más fácil conseguir plata para los que investigan dinosaurios que para otra rama, pero para estudios evolutivos puede dar igual o más información el hallazgo de un ratoncito. Igual a la larga Jurassic Park nos hizo bien".

Puede suceder que por la difusión se sabe más de los dinosaurios, pero de esos dinosaurios de la película, casi todos del hemisferio norte. Poco se aporta acerca de los que habitaron estos suelos sureños. El Tiranosaurio Rex, con sus 12 metros, del cretásico final, fue el depredador máximo, pero de ese período y en lo que hoy es Norteamérica. Apesteguía comenta: "En el hemisferio Sur la cosa es completamente distinta, como depredador top al principio del cretásico tenemos al Giganotosaurus Carolini, el carnívoro más grande del mundo, medía 15 metros de largo y fue encontrado en Neuquén.".

Tesoro en San Juan

Ricardo Martínez acaba de regresar de campaña con once jóvenes paleontólogos, todos crecidos con el boom de Jurassic Park. Se centraron en Marayes, San Juan, un yacimiento que es tesoro paleontológico y que aborda el período Triásico, que dio origen a los dinosaurios. Único en el Hemisferio Sur. "Es una revelación, por ejemplo para ver el origen de los reptiles voladores (pterosaurios), que están en la película, se creía que eran sólo del norte." Ahora acaban de descubrir uno nuevo, completo y articulado, antecesor de los herbívoros de cuello largo de cuatro patas, sauropodomorfos.

BOOM

"El boom fue la primera película, donde se cuidaron en todos los detalles. En las siguientes (1997 y 2001) no se repitió el fenómeno masivo." Sebastián Apesteguía, investigador del CONICET; área de Paleontología de la Fundación Félix de Azara.

ESTÍMULO

"Siempre tuvieron misterio, por las formas más grandes que se conocen en animales terrestres, y por su extinción. Jurassic Park estimuló mucho este tema”. Ricardo Martínez, paleontólogo de del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan