Con intención de reeditar la marcha del "18F" en homenaje a Alberto Nisman, la oposición y un importante sector del Poder Judicial están convocando una movilización el 14 de julio, en rechazo al desplazamiento del juez Luis Cabral, cuya subrogancia fue concluida por la Magistratura.

Según consignó Tiempo Argentino, con el anticipo de planteos judiciales en contra de la decisión de finalizar su "subrogancia permanente" en Casación, desde el PRO fueron los primeros en sostener su adhesión a la marcha y cuestionaron la intencionalidad del gobierno de ocupar lugares en el máximo tribunal penal. Elisa Carrió se apresuró a denunciar a la presidenta y los consejeros que votaron por su remoción. Amparos que serán auspiciados hoy por la Asociación de Magistrados (AMFJN ) y ONG -fachadas de otros sectores judiciales- serán parte de esa ofensiva. 

Cabral es un juez poderoso, pero, sobre todo, un hombre político dentro del ambiente judicial. Lo es a partir del haber tendido puentes con la mayor cantidad de sus sectores. Visto con recelo durante los últimos años por el gobierno por sus iniciativas -a través de la AMFJN- en contra de los proyectos oficiales en la materia, era a la vez un interlocutor válido para negociar. Jueces, camaristas y algunos fiscales de Comodoro Py se referencian en él. También por su identificación con el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti.

La intentona opositora quedará abstracta si el gobierno envía pliegos para nombrar nuevos jueces en la Cámara.

Eso presagia que su regreso al TOC 9 no estará exento de litigios. Dentro de Casación, las posiciones son divergentes:  varios de sus colegas habían planteado sus diferencias con respecto a su permanencia. En los tribunales más sensibles del país sospechan que varios privilegios quedarán en suspenso: como la subrogancia de Eduardo Farah en la Sala 2 de la Cámara Federal. Pero la oleada de amparos puede tener un límite. El gobierno está a un paso de oficializar los pliegos de los jueces que irán al Senado, luego de haber completado el concurso para esos mismos cargos en Casación. Tornaría abstracta la intentona. 

Parte de la escena será discutir si la decisión del Consejo está relacionada a la suspensión de la lectura del veredicto por la constitucionalidad del Memorando con Irán, prevista para el lunes pasado. Con la nueva ley de subrogancias vigente, la sorpresiva dilación de la audiencia con los abogados de las partes presentes fue la antesala para que los consejeros oficialistas lanzaran sobre la mesa su finalización, aprovechando la ausencia de sus pares opositores. La negativa a la partida de Cabral no está vinculada a lo jurídico, ya que su situación era muy endeble, sino a su peso político dentro del Poder Judicial. 

Si bien es cierto que el proyecto de voto (un borrador) estaba alojado en la caja fuerte su validez puede ser discutida por no haber sido girado de manera formal al momento de ser unificado y discutido con sus pares. También es cierto que Cabral se inclinaba por la inconstitucionalidad del Memorando. Pero no es menos real que cualquiera fuese el resultado, la instancia de Casación era sólo un paso intermedio para que la Corte tomara vista del asunto.