El portero Jorge Néstor Mangeri fue condenado esta tarde a prisión perpetua por haber asesinado y arrojado a la basura hace dos años a la adolescente Ángeles Rawson en el barrio porteño de Palermo.

Tras cinco meses de juicio, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 de Capital Federal consideró a Mangeri (47) culpable y autor de “femicidio en concurso ideal con abuso sexual en concurso ideal con homicidio criminis causa", según el veredicto leído en el Palacio de Tribunales.

La siguiente es la nómina y los dichos de los veinte testigos que de alguna manera incriminaron al portero Jorge Mangeri o aportaron algún dato clave durante las 22 jornadas del juicio oral:

-María Elena "Jimena" Aduriz: madre de la víctima. Recordó que al verlo llegar a la fiscalía la noche en la que quedó detenido vio en Mangeri "una cara amiga" y que ahora, al conocer la imputación que pesa sobre él, siente "horror".

Jorge está hasta las manos

-Jerónimo Villafañe: Hermanastro mayor de Ángeles. Cuando él declaraba en la fiscalía, en otra oficina lo hacía Mangeri a quien escuchó "muy nervioso". Al salir, le dijo a su mamá: "Jorge está hasta las manos".

-Sergio Opatowski: Padrastro de Ángeles. Vio arañado a Mangeri el martes a la noche, cuando le dio el pésame. "Tenía una marca en la mejilla, un raspón con la piel colorada", dijo.

-Dominga Torres: Empleada doméstica de la familia Rawson. Aseguró que la mañana del crimen, Ángeles nunca entró a la PB "A" de Ravignani 2360 pese a que a las 9.50 la chica quedó filmada llegando al edificio. "Ese día no entró absolutamente nadie", declaró.

-Cecilio Saettone: Primo policía de la esposa del imputado. Pidieron su detención en el juicio, pero terminó imputado por encubrimiento. Contó que Mangeri lo fue a ver, le dijo que tenía ganas de irse "al monte" y que el portero le preguntó qué haría si tuviera algo que ver con la muerte de Ángeles y él le contestó: "Te meto preso".

-Alfredo Sapag: Jefe de Medicina Legal de la Policía Federal. Fue uno de los cuatro médicos que revisó a Mangeri en la fiscalía la noche que quedó detenido. Dijo que el portero tenía "lesiones complejas", que había algunas "excoriaciones" compatibles con "arañazos" y otras quemaduras que parecían de "enmascaramiento".

-Alejandro Murdoch: Jefe de turno de la alcaidía del Servicio Penitenciario Federal en el Palacio de Tribunales. Dijo que al llegar detenido, Mangeri "no paraba de llorar" y decía "fue un accidente". Ratificó que el imputado escribió de puño y letra en un acta la frase: "Las lesiones que tengo me las produje yo en la vía pública con un encendedor".

-Norma Sosa: Vecina del 4°A. El día del crimen, Mangeri le pidió que sacara la basura antes del horario habitual. "Tocó el portero eléctrico, atendí y pidió que sacáramos la basura a las seis. No dio ninguna explicación sobre el motivo", afirmó.

Las lesiones que tengo me las produje yo en la vía pública con un encendedor

-Alejandra Castaing: Vecina del 7°B. Al mediodía del día del crimen subió a la terraza y se encontró con Mangeri vestido "con un short o bermuda y una remera". Contó que el portero cortó cualquier diálogo y sólo le dijo: "Dejá que yo cierro".

-Mónica Lospinnato: Vecina del 5°A, abogada y miembro del consejo de administración. Reveló que Mangeri acosaba a su empleada doméstica -le regalaba "Bon o Bon" y la seguía por la calle-, y que también quiso conquistar a una niñera del 7°B. Dijo que según su empleada "En los últimos tiempos, Mangeri estaba más zarpado".

-Elsa González: Vecina del 2°B. Contó que una empleada suya renunció por las insinuaciones de Mangeri. "Le dijo a mi esposo que se iba porque había tenido un acoso sexual del señor Mangeri", declaró.

-María Esther Hernández: Empleada de una inmobiliaria. Contó que en 2011 Mangeri le hizo esa propuesta en tono sexual cuando ella pasó por la cuadra de Ravignani al 2300 para preguntar por unas propiedades. Según la testigo, Mangeri le dijo: "Esther, tengo cien pesos, ¿quiere ir al sótano?".

-Romina Rey Moreno: Envió a la fiscalía un mail que decía "investiguen al portero". Explicó que su empleada vivía en la casa tomada lindera a Ravignani 2360 y le contó que Mangeri le decía "groserías" a la chicas de la pensión.

-Roberto Cohen: médico forense. Participó de la Junta Médica. Concluyó que Ángeles murió por "una asfixia mecánica mixta" por "estrangulación y sofocación", que "tuvo una agonía de no más de cinco minutos" y que si bien "la niña falleció siendo niña", hubo un "ataque sexual sin penetración".

El asesino se montó sobre Ángeles en una "posición de acaballamiento"

-Jorge Quiroga: Médico legista de la querella. Dijo que el asesino se montó sobre Ángeles en una "posición de acaballamiento" en la que con una mano apretó el cuello de la víctima y con la otra la sofocó tapándole boca y nariz.

-Daniel Corach: director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas (SHDG) de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. Dijo que el estudio que halló ADN de Mangeri debajo de la uña del dedo índice de la mano derecha de Ángeles, tiene "peso de evidencia" y que "es imposible" que haya habido contaminación.

-Enzo Canónaco: jefe del Servicio de Genética del Cuerpo Médico Forense. Fue quien hisopó las uñas de la víctima en la morgue. Declaró que la posibilidad de error en el estudio que detectó ADN de Mangeri debajo de la uña del índice derecho de Ángeles era de "una en 1.690 billones".

-Primarosa Rinaldi de Chieri: perito genetista de la querella. Declaró que hay "seis evidencias" que incriminan a Mangeri. Además del índice derecho, no se puede descartar que sean del portero los ADN incompletos hallados en los hisopados de los dedos mayor y anular de la misma mano derecha y en tres trozos de la soga que ataba los tobillos de la víctima.

-Ricardo Juri: subcomisario de la División Homicidios. Único investigador en brindar una hipótesis sobre lugar donde pudo ser descartado el cuerpo. Dijo que el asesino pudo haberlo arrojado en algún contenedor del barrio de "Núñez", entre la avenida Balbín y la General Paz, misma zona donde se halló un cuaderno de la víctima.

-Roque Alamo: Ex jefe de la Policía Científica de San Martín cuando apareció el cuerpo de Ángeles en la Ceamse de José León Suárez. Destacó que lo primero que se hizo con el cadáver fue "preservar las manos con bolsas de papel madera" para resguardar la evidencia que luego se halló debajo de las uñas.