Al igual que a la primera vuelta de la elección porteña realizada hace dos semanas, Martín Lousteau llega al balotaje con la comodidad de quien puede celebrar como "éxito" casi cualquier resultado. Su intento por mostrarse como una suerte de "tercera posición" entre el macrismo y el Frente para la Victoria en la Ciudad pudo parecerse al fallido intento de Sergio Massa a nivel nacional. Sin embargo, su devenir ha sido exactamente opuesto al del tigrense.

Según consignó Tiempo Argentino, el candidato a jefe de Gobierno por ECO, que rivalizará hoy con Horacio Rodríguez Larrea (PRO), arrancó al revés de Massa, es decir, con una expectativa baja. Por eso haber quedado para la segunda ronda, aunque la diferencia con el primero haya sido de 20 puntos, fue considerado "un triunfo" para la coalición. Hoy sucederá lo mismo con cualquier resultado que achique de modo significativo esa distancia de la primera vuelta, algo bastante probable.

La otra cara de la moneda, el punto más débil del presente y el futuro del ex ministro de economía, es su construcción política.

Un breve repaso por los balotajes porteños de la era PRO permite ilustrar el escenario con el que llega Lousteau. En 2007, cuando Mauricio Macri finalmente ganó la alcaldía, hubo segunda vuelta contra Daniel Filmus. El actual jefe de la Ciudad se impuso por el 60,5% de los votos contra el 35,5 por ciento. Cuatro años después, en 2011, también hubo balotaje y Macri amplió por 4 puntos la brecha. Por ende, cualquier resultado que mejore esta distancia podrá ser utilizado por ECO para intentar instalar la idea de que son capaces de competir y desplazar al macrismo del poder porteño. 

La otra cara de la moneda, el punto más débil del presente y el futuro del ex ministro de economía, es su construcción política. ECO nació de las cenizas de UNEN, coalición que para las elecciones 2013 armaron Elisa Carrió y Fernando Pino Solanas y que se quebró cuando Lilita decidió acordar con Macri. El frente que sostiene a Lousteau está atravesado por una contradicción innegable: dos de los principales partidos que lo habitan, la UCR y la Coalición Cívica, son aliados de Macri a nivel nacional. Este fue uno de los puntos sobre los que hizo hincapié la campaña del FPV y también es uno de los elementos que explica el incremento geométrico del voto en blanco para el balotaje. 

En el entorno del ex ministro remarcaron durante todo este tiempo que el votante capitalino, que tiene sus peculiaridades, podía "diferenciar" y separar la construcción nacional de Cambiemos, en la se reúnen el PRO, la CC y el radicalismo, de la fuerza porteña ECO. Eso -suponían- lograría sumar a muchos de los votantes de Mariano Recalde y de las fuerzas de izquierda. El ex ministro incrementará su caudal electoral respecto de la primera vuelta, pero la base que lo sustenta es al mismo tiempo el techo que lo limitó. 

El futuro del diputado nacional de Suma Más y de su fuerza, a menos que ganen la elección, se verá a partir de mañana. Allí quedará claro si se trataba de una apuesta de mediano y largo plazo o si fue una simple cuestión coyuntural. El frente se lanzó en diciembre 2014 y la alianza radical-macrista en marzo de 2015. A lo mejor fue simplemente este accidente del calendario el que provocó que Lousteua no fuera parte de una PASO del PRO. El tiempo responderá el interrogante.