En un planeta sacudido por los nuevos cimbronazos de la crisis financiera que arrastraron la bolsa de China y tienen los ojos puestos en la Reserva Federal Norteamericana, el sector financiero más concentrado obtuvo un nuevo triunfo justo cuando pàrecía que ocurriría precisamente lo contrario. 

Es que, luego de que el 62% de los griegos, en un contexto de fuerte extorsión (corralito financiero, amenaza de salida del euro) dijera OXI (NO) al plan de ajuste propuesto por los acreedores, el premier griego, luego de 17 horas de negociación, culminó accediendo a los reclamos de la Troika e imponiendo un plan de ajuste de características coloniales. 

El paquete pone a disposición los bienes del Estado como garantía del pago de la deuda pública o para su posible privatización con el objetivo de "honrar la deuda" y recapitalizar los bancos quebrados de Grecia. Además, el acuerdo encomienda al parlamento a suspender las negociaciones colectivas y la actividad de los sindicatos. La capitulación no pudo ser mayor y tendrá efectos sobre la relación de fuerzas a nivel global a la hora de enfrentar nuevas crisis de deuda del mismo modo que, indudablemente, afectará la conciencia y la moral popular que se había templado como resultado del plebsicito.

Consultado por Tiempo Argentino, Eric Calcagno, diputado del FPV y miembro de la comisión bicameral sobre deuda externa, explicó que "el paquete es absurdo económicamente. Por eso los objetivos deben ser de índole política, mostrar que no son viables las alternativas no neoliberales y que no pueden existir en Europa. La idea es obligar a Syriza a revisar esos principios y luego echarlos para instaurar un gobierno de tecnócratas". alertó. 

"El mensaje a Europa es complicado. Si Grecia no pudo los demás países ni van a intentar".

Por su parte Abraham Gak, del Plan Fénix se lamentó, "Hubiera deseado otra política" pero, explicó, que "la izquierda de Grecia y Europa era muy partidaria del euro como mecanismo solidario para los países en dificultades. La Troika le puso el ajuste como condición para quedarse. Es un pacto de sumisión. La Troika debe estar pensando que necesita tiempo para armar una estrategia diferente". conjeturó.

Para explicar la actitud de Tsipras, Calcagno opinó que "es posible que haya percibido una gigantesca toma de rehenes del pueblo griego al que le imponen un corralito y le cortan la liquidez. Privilegió esa situación aunque tenga costos económicos y políticos. Su capital político no encontró eco en las autoridades europeas. Lo que sí ha logrado es separar al FMI del Banco Central Europeo. El FMI dice 'primero se reestructura luego se reforma' y el BCE, al revés."

Para el fundador del Plan Fénix, lo más lamentable es la conclusión politica que ha quedado: "El mensaje a Europa es complicado. Si Grecia no pudo los demás países ni van a intentar. Podemos está complicado a pesar de que España está en mejores condiciones que Grecia", concluyó.

Sobre las perspectivas de mediano plazo, Calcagno declaró que "Tsipras asegura querer quedarse en el euro, pero la lógica económica imperante no da seguridad de poder mantenerse con una moneda que no representa el nivel de productividad de la industria y el desarrollo del país". desconfió.