Se sabe que las noches de invierno en la Patagonia son más largas. No obstante, todos los días a las 6:12 -nunca antes, nunca después-, y como una práctica religiosa, un gallo al que no se ve pero se oye, no necesita del sol para cantar por un amanecer en El Calafate que se demorará hasta pasadas las 9.

Los vidrios de las combis que transportan a los 65 nadadores de 20 países, 12 de ellos argentinos, transpiran gotas heladas. Heladas como la temperatura a la hora de salir hacia el Glaciar Perito Moreno: 0°C. Heladas como el agua en la que estos deportistas aficionados se sumergirán por segundo año consecutivo en un mensaje de paz y unidad, retrató Tiempo Argentino.

No importa la leve lluvia. Mucho menos la nieve. Todos ríen. Esa gran familia que reunió el argentino Matías Ola en este inigualable confín de la Tierra, no reconoce de barreras idiomáticas para ser feliz.

El glaciar, imponente, invencible, los espera mientras un bloque de hielo de más de 50 metros de altura y vaya a saber uno de cuánto peso, cae sobre el lago interrumpiendo su tranquilidad y quietud.

"Swimmers, ¿ready? ¡Let’s go!", pregunta y convoca Matías, que no se desprende un segundo del handy que lo mantiene comunicado con el resto de los responsables de que este Festival de Natación de Invierno 2015 salga según lo planeado.

"¡¡Woooow!!", responde el más de medio centenar de nadadores al tiempo que entra en calor moviendo la mayor cantidad de músculos posibles. No llevan trajes de neopreno, por eso, así, casi desnudos, hacen fila para entrar al agua que, a las 12:45, está a una temperatura de 4,2°C y que cerca de las 15 estaría en 2,7°C.

Este es el segundo Festival de Natación de Invierno que Matías Ola organiza en la Argentina. Nadador tucumano de 30 años, se lanzó por primera vez en aguas frías hace tres años y desde entonces dedica la mayor parte de su tiempo en llevar a cabo este tipo de eventos.

Su proyecto, Unir el Mundo, tiene como desafío principal nadar en diferentes partes del palneta sin traje de neopreno.
"A raíz de esto, conocí asociaciones en todo el mundo que practican esta disciplina, entre las que está la International Winter Swimming Asociation que organizaba eventos muy convocantes", contó Ola a Tiempo en El Calafate.

En ese plan, Matías nadó en China, Rusia, Finlandia, Estonia y en el Círculo Polar Ártico, entre tantas otras gélidas regiones, para perfeccionarse como nadador de invierno. "Entonces se me ocurrió que este tipo de eventos, que significan la unión de tantos países en un solo lugar, pudieran suceder en el marco de mi proyecto Unir el Mundo acá, en mí país, en los lugares donde yo me preparé para mis travesías por el mundo", explicó el joven.

En agosto del año pasado cumplió su sueño y convocó a 60 nadadores de 18 países que primero realizaron un nado simbólico en Puerto Madero bajo el Puente de la Mujer y que luego tuvieron su primera experiencia en el Glaciar Perito Moreno. "La propuesta que se le hace a los nadadores del mundo es que conozcan Argentina, nuestras costumbres, quiénes somos y de qué estamos hechos como personas, con la excusa de nadar en aguas frías", expresó Ola a punto de lanzarse al agua.

Con mucho empuje, la idea fue creciendo hasta lograr una vez más que decenas de nadadores del mundo puedan tener la sensación de practicar su deporte ante un glaciar. Así, este festival recibe el apoyo de diferentes entes, tanto gubernamentales como no gubernamentales. Entre ellas, el Ministerio de Turismo de la Nación, que declaró a este Festival de Natación de Invierno como un evento Marca País, "porque comparte y muestra al mundo quiénes y cómo somos los argentinos", destacó Matías.

Y ante esto, este 2015 los vio redoblar la apuesta. Contó Ola al respecto: "La propuesta de este año es diferente a la del año pasado, ya que pensamos travesías que nunca se habían hecho en la Argentina y que podría ser un buen mensaje hacerlo por primera vez con gente de todo el mundo. Así surgió la idea de organizar una posta internacional con estos nadadores para cruzar el Río de la Plata, desde Colonia, Uruguay, hasta Puerto Madero, en un mensaje de unión, paz y amistad." Fueron 21 horas y 60 kilómetros de nado con viento y frío. De noche a noche. "Todo esto se traduce en el esfuerzo que los nadadores pusieron para lograrlo", resumió el tucumano.

Y allí están ellos. Sus pieles tocan las heladas aguas pero no hay rastro de frío. "No está fría", es la respuesta que más se escucha entre los nadadores ni bien salen del Lago Argentino con el Perito Moreno como testigo. "Ellos vienen a la Argentina para nadar frente a un glaciar –dice finalmente Ola emocionado–. Esa es la propuesta que más los moviliza, porque es algo que no sucede en ninguna parte del mundo, sólo aquí, en la Argentina, en El Calafate, en el Parque Nacional Los Glaciares."

El anhelo

"Este año se va a generar una estructura que intentará apuntalar otro objetivo de este festival: lograr crear un campeonato internacional mucho más grande para 2016. Una Open Cup de la que El Calafate sea sede todos los años, y que se sume así a las once Open Cups que conforman el calendario anual de natación de invierno", deseó Matías Ola.

Este tipo de copas se realiza en piletas semi olímpicas de 25 metros de largo que se construyen en ríos congelados en todo el mundo. Entre los requisitos que se piden para ser una Open Cup se destacan que la temperatura del agua esté por debajo de los 5°C y que los nadadores no usen traje de neopreno. "Estamos muy cerca de lograr eso. Es posible", se ilusionó Ola.

"Preparar la cabeza y crear autoconfianza"

Para Nuala Moore, el viaje que emprendió desde su Irlanda natal hasta El Calafate está muy atravesado por lo sentimental. Todo lo canaliza en sensaciones y lo describe con mucha facilidad. "El año pasado creo que estaba un poco más nerviosa, por lo que la palabra Glaciar significa; por su tamaño y por su grandiosidad. Pero este año me sentí mucho más cómoda y nuestro único trabajo fue nadar." Además, Nuala contó que la preparación para sumergirse en aguas heladas también hay que sentirla: "Primero hay que preparar la cabeza y crear una autoconfianza. La realidad es que cuando tenemos un equipo alrededor nuestro que te conoce y que sabe cómo es el nado, es posible poder darle al ciento por ciento. Así las cosas, sólo tenés que relajarte y dejar que lo que va a venir, venga. Si te concentrás en el frío en sí, crece más de lo que realmente es. Pero estábamos muy seguros y era sólo cuestión de pasarla bien”.

No se queja, pero lamenta que “en Irlanda no tenemos lugares así para practicar esto", y explica que en su país, en invierno, la temperatura mínima es de 10°C. "Entonces estuve durante tres años yendo a Siberia, Múrmansk, al Estrecho de Bering y he hecho 1000 metros a 0° grados en dos oportunidades", cuenta esta mujer su manera de entrenar. Y una vez que llegan las fechas de estas citas, la felicidad la invade y el lugar la sobrepasa: "Me hace falta la unión de esta familia que hemos formado. Nos encontramos muchas veces, aunque El Calafate es algo distinto. Esto es magia, como una película."

Una experiencia fría

Hija de padre colombiano y de madre chilena, María Luisa Lozano Letelier nació en el país cafetero pero creció en Brasil desde los cuatro años. Y es justamente la bandera verde y amarilla la que esta nadadora flamea por todo El Calafate.

Hace cuatro años que vive en Finlandia, donde trabaja de guía turística y traductora. "En Finlandia se acostumbra a ir al sauna y luego meterse en agua fría. Es una tradición que practica mucha gente. Y decidí probar cómo se sentía", cuenta María Luisa la que fue una de las causas que la introdujo en el mundo de la natación de invierno en aguas abiertas. Además, padece algunos problemas de circulación sanguínea y al enterarse de que la inmersión en aguas frías ayuda a la circulación, no lo dudó un segundo. "Comencé a nadar poquito a poquito. Me empecé a sentir bien, se me quitaron los dolores de cabeza, el nivel de la sangre se me normalizó y ya no tengo que medicarme. Cada vez que me meto al agua, me siento súper bien y por eso lo hago cada vez más", resume.

Pero esto de sumergirse en gélidas aguas como lo hizo ayer en el Perito Moreno, es cosa de todos los días para María Luisa: "En Finlandia nado en aguas heladas todos los días, en un lago en donde la temperatura del agua varía entre 2 y -1° C. Y en casa me baño con agua fría."

Dice que es muy difícil de expresar en palabras lo que siente cuando entra al agua fría. "La primera vez es difícil respirar, pero al salir del agua helada sentís como si te hubiesen inyectado algún tipo de energía y felicidad."

"Esto es algo único"

"Es un sentimiento increíble estar acá y poder sentir este frío, porque el agua en la que yo siempre nado no tiene este tipo de entorno. Esto es algo único, distinto." Grigoriy Ermola generalmente nada en su fría Siberia. Si bien ya no es un nadador profesional, lo de este ruso de 26 años va más allá de lo que hace un aficionado. Compite periódicamente es su país, en campeonatos de natación de invierno. Pero el Glaciar Perito Moreno lo supera todo: "Esto es algo muy interesante."

Feliz de poder conocer gente de todo el mundo y de estar en un alto nivel de competitividad, Grigoriy asegura que disfruta mucho poder ser parte del comienzo del desarrollo de este deporte: "Me gusta promoverlo para que lo haga cada vez más gente."

"No, no, no", responde, y se ríe cuando se le pregunta si le gustaría tomarse vacaciones en el Caribe. Y acto seguido finaliza contado cómo fue la puesta a punto para este desafío: "Me estuve preparado para esto durante toda la temporada de invierno. El agua en Siberia es bastante fría y fue ahí donde entrené muy fuerte para distancias largas".