A poco más de 48 horas del inicio de la veda electoral, en la expresión del rostro del precandidato radical a la presidencia, Ernesto Sanz, se percibe el inevitable cansancio de una campaña que ha sido tan breve como intensa. "Recorrimos 49 mil kilómetros", había dicho uno de sus asesores, antes de que Sanz llegara al departamento, a dos cuadras del Congreso, en el que tiene una "base de operaciones" un poco más íntima que en el edificio del Comité Nacional. El senador, que competirá en las PASO del frente Cambiemos contra Mauricio Macri y Elisa Carrió, llegó vestido de sport. Él mismo contó que los viajes de una provincia a la otra, las recorridas, más los constantes cambios del clima, se sentían. Sin embargo, luego de decir esto, se quitó la campera, se sentó en uno de los sillones del living, y le pidió a una de sus colaboradoras un mate y un termo con agua caliente, que lo acompañarían durante toda la entrevista con Tiempo Argentino.

-¿Por qué una persona que quiera participar de la Primaria de Cambiemos debería optar por Sanz y no por Macri o Carrió?
-Si alguien vota a este frente es porque, entre sus expectativas centrales, está la de ganarle al kirhcnerismo. Yo soy el que está en mejores condiciones para derrotar al Frente para la Victoria. Después del domingo habrá que salir a buscar el voto del resto de la oposición y yo no soy refractario hacia ese sector, como sí es Macri. Tengo una personalidad, y represento una estructura, que tiene mejores condiciones para captar esa adhesión. El lema sería así: si querés ganarle al FPV, en octubre, votame a mí en agosto porque estoy en mejores condiciones para lograrlo. Me refiero a los ciudadanos y a los dirigentes de las otras fuerzas. Creo que hay un electorado, cercano a (Sergio) Massa, a (Margarita) Stolbizer, a (Adolfo) Rodríguez Saá, que refractario respecto de Macri.

-¿Qué expectativa tiene para el domingo?
-Creo que mi irá mejor de lo que dicen las encuestas. Los sondeos no pueden medir el trabajo territorial de un partido. El peso de la tarea militante de la estructura radical. El sábado pasado, por ejemplo, hicimos una movida en todo el país y fue muy emocionante. No me atrevo a decir cuánto mejor me irá, de lo que dicen las encuestas, pero sé que será mejor. Creo, además, que el frente se consolidará.

-¿Cree que todavía hay un voto radical orgánico?
-Ya no hay tanto respaldo orgánico a ningún partido, aunque el radicalismo mantiene algo. A lo que me refiero es al trabajo de una estructura. En los pueblos del interior, por ejemplo, tocar el timbre, llevar la boleta, charlar con el ciudadano, tiene peso. Es un gesto que el elector recibe bien, aunque no defina completamente su voto. Eso, a nivel nacional, sólo lo puede hacer un partido con militancia y estructura territorial en todo el país. La militancia sigue teniendo importancia, aunque no defina del todo una elección presidencial. Creo que esa base de sustentación no la pueden medir las encuestas y su impacto se verá el día de la elección porque se trabaja mucho las últimas semanas.

-Luego del balotaje porteño, esa misma noche, Macri generó un giro discursivo que podría definirse como nacional-popular. Usted, como adversario del jefe porteño en la PASO, ¿cómo lo interpreta?
-Algunas cosas las había escuchado antes, pero sí es cierto que fue un giro, por ejemplo respecto de su postura sobre YPF. Nuestro partido había respaldado la reestatización y el PRO no. Macri sabía muy bien lo que pensaba el radicalismo sobre estos temas. Me alegra que haya girado hacia este lado y no hacia otro, que no se haya corrido hacia un esquema privatizador. A mí me alivió. Esto explica mejor el porqué estamos juntos en el frente. Es una alianza que tiene coherencia. Se acercó conceptualmente a la UCR. Insisto: prefiero que haya dicho esto y no otra cosa, que hubiera hecho para mí muy difícil explicar nuestra coalición.

-Cuando la UCR debatió en Gualeguaychú, en marzo, el acuerdo con el PRO, una de las promesas que se hicieron fue que ayudaría a una recuperación del poder territorial del radicalismo. Se mencionó que era posible ganar en varias provincias. Entre ellas estaban Córdoba, donde el radicalismo perdió; La Rioja, donde perdió; Tierra del Fuego, donde perdió; y Mendoza, donde ganó. ¿Cómo evalúa el resultado de la estrategia de recuperación hasta ahora?
-Para mí ha sido un éxito. No se puede medir sólo por haber ganado o no la gobernación. El crecimiento cuantitativo del radicalismo es muy importante. Estamos teniendo niveles de competitividad en todos los distritos. Eso tiene que ver con haber tenido un paraguas nacional competitivo. De las provincias que todavía falta disputar hay cuatro, Jujuy, Tucumán, Catamarca y Santa Cruz, en las que hay chances de realizar una buena elección. En las que no ganamos salimos segundos y logramos intendencias y más legisladores. Tenemos que pensar como partido nacional. En ese esquema estoy conforme y después de octubre estaré más conforme porque se cumplirá con el cometido de tener un avance cuantitativo para la UCR. Si ganamos seremos parte de un gobierno de coalición, y si no, seremos la principal fuerza de oposición.

-¿Imagina un acercamiento con Massa después del domingo?
-Si después de octubre hay balotaje, seguro hablaremos con Massa. Antes de eso, parece más difícil. Depende de los resultados, pero es muy aventurado.

-Hubo una declaración suya que daba a entender que Cambiemos no seguiría después de octubre, si perdía las elecciones. ¿Es así?
-Me habían preguntado qué pasaba después de octubre si no ganábamos. La verdad es que no lo hemos discutido. Nos pusimos a construir un frente para gobernar. Si esto no resulta, hablaremos después.