Pasaron cinco años, y si bien la causa tuvo recientes avances, todavía los familiares están a la espera de justicia. El derrumbe del gimnasio Orión, en el barrio porteño de Villa Urquiza, ocurrió un 9 de agosto de 2010, mientras se estaba desarrollando en la obra lindera la etapa de excavación y submuración. Provocó la muerte de tres jóvenes, Luis Lu (18), Maximiliano Salgado (23) y Guillermo Fede (37) y dejó heridas a otras once. En mayo de este año, la jueza de instrucción María Fontbona de Pombo procesó al ingeniero civil Guillermo Heyaca Varela, que tenía a su cargo la obra y a la vez era profesor en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), y al empresario Daniel Menta, por encontrarlos responsables de "estrago doloso". No se dictó la prisión preventiva para ellos, pero sus bienes fueron embargados en la suma de 10 millones de pesos. El 25 de este mes, la Sala V de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional llamará a una audiencia para escuchar los fundamentos de la defensa y así determinar si queda firme el procesamiento y si la causa llega, finalmente, a juicio oral.

"Fue un avance importante. En derecho penal más vale que los procesos sean prolongados para evitar las nulidades y las faltas de prueba. Ahora llegamos al juicio oral con una prueba muy firme, con lo que se produjo es casi imposible que sean absueltos. Los peritos de la Corte han acreditado que hubo negligencia y que no se tomaron las medidas necesarias", indicó a Tiempo Argentino  Roberto Damboriana, abogado de Pablo Galli, el dueño del gimnasio ubicado en la calle Mendoza 5030, casi esquina Triunvirato, una zona que registra en el último tiempo, un "boom inmobiliario".

Macri también reconoció que los inspectores municipales habían ido en tres oportunidades a revisar la obra pero, que no les habían abierto la puerta.

La magistrada determinó también sobreseer a los coimputados José Pataro, dueño de la máquina excavadora, al maquinista César Armando Colovini y al operario Juan Domingo Aslla, al considerar que ellos no tuvieron responsabilidad directa en el derrumbe, que se produjo cuando la excavadora removía la tierra e impactó en la parte inferior de la pared medianera.

Los sobreseimientos fueron aceptados por toda la querella, salvo por Judith Silvina Goldstein, una profesora de gimnasia que asistía como cliente, que también tiene abierto un juicio civil. Su abogado, Julio Golodny, explicó a Tiempo que luego del fallo, los abogados de los tres sobreseídos presentaron una oferta que su clienta está considerando en este momento. Además resultaron heridas Cristian Martínez, María de los Ángeles Martín, Claudia Martín, Esther Morales, Florencia Rojas, Alejandra Rutilo, María Rutilo, Susana Salalli, Laura Pesatti y Pablo Galli.

En la extensa resolución, a la que este diario tuvo acceso, se analiza la abundante prueba reunida durante más de cuatro años de investigación y se hace referencia al "defectuoso procedimiento de la primera etapa constructiva (excavaciones y submuraciones) al no cumplir la metodología utilizada con las condiciones necesarias para este tipo de trabajos".

También la magistrada encontró que no se respetaron las reglas "del arte de la construcción conforme las previsiones de lo establecido por el Código de Edificación de la Ciudad de Buenos Aires", al no corresponderse las etapas de excavación desarrollados en la obra con aquellas declaradas en los planos de construcción correspondientes.

El profesional responsable de la obra no habría seguido el procedimiento indicado en cuanto a las medidas, ubicación y distancia entre los submurales y se habría omitido dejar los taludes de tierra correspondientes para garantizar una máxima seguridad; habría existido un deficiente apuntalamiento efectuado con puntales telescópicos.
Queda aún por resolver la situación procesal de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad involucrados.

Tiempo antes del derrumbe, el sindicato de la construcción, la UOCRA, había advertido por escrito al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que la obra no tenía bien apuntaladas las medianeras.

Dos días después del suceso, el 11 de agosto, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, decidió echar al presidente de la Agencia Gubernamental de Control, Raúl Ríos, por considerar "inaceptable" su participación en una reunión de comisión directivo de Boca, mientras se realizaban las tareas de rescate.

En esos días, Macri también reconoció que los inspectores municipales habían ido en tres oportunidades a revisar la obra pero, que no les habían abierto la puerta. 

El largo y tortuoso camino de idas y vueltas en la búsqueda de justicia


"No podemos creer que hayamos pasado recién la etapa de instrucción. Son cinco años para un resultado que ya se sabe. Los abogados dicen que cuando hay mucha gente involucrada se hace muy extenso, pero para uno que no conoce de derecho, ni nada, resulta demasiado tiempo, no lo podés creer. Yo quiero ir a la audiencia para ver lo que van a decir, qué argumentos van a tener. Obviamente ellos van a dilatar la situación", explicó Patricia Izraelewiz, madre de Maximiliano Salgado.

También señaló que no estaban disconformes con los tres sobreseimientos porque entienden que, "aunque todos los que estaban tuvieron algún tipo de responsabilidad e hicieron abandono, los trabajadores sólo estaban siguiendo instrucciones: no tenían la posibilidad contradecir a los jefes", agregó.

En este nuevo aniversario no habrá un acto conmemorativo porque en general es ella la encargada de realizarlo. Pero este año, dice, "está agotada" y al mismo tiempo un poco más esperanzada de que salga todo bien en el juicio, luego de los dos procesamientos a los que considera "un gran avance". "Todo lo que hicimos en el barrio nos ayuda mucho. La placa que se colocó en la vereda en memoria de los fallecidos, el cortometraje", agregó.

El film fue apoyado por el INCAA y se llamó Derrumbe de Villa Urquiza. Se proyectó el año pasado en un acto en el que hablaron Marta Wang, la madre de Luis Lu; Hernán Fede, el hermano Guillermo y Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria, Haroldo Conti.

"Justo este año tocan elecciones, así que no va a pasar nada. Es un momento muy doloroso para nosotros, después de cinco años. Me siento vacía, mi corazón está vacío. Seguimos luchando, ahora estamos juntando firmas para hacer un pedido a los legisladores para que no se hagan más edificios en el lugar, que se vuelva un espacio abierto para la memoria. Hay muchas organizaciones en el barrio que nos ayudan, pero yo no tengo fuerzas ni conozco tanto estos temas", contó Marta Wong. .

"Se alargó mucho más de lo que esperábamos, pero hubo dos procesamientos y a fin de mes va a haber novedades. Esperamos que se confirme y que vaya a juicio oral, así finalmente se cierra esta etapa. Fueron años dolorosos, esperando. Mi pequeño consuelo es la llegada de la justicia, pero la pérdida es irreparable. Mi mamá es la que más sufre. Para ellos, la vida cambió completamente porque de la muerte de un hijo no hay vuelta atrás. Sólo se recupera parcialmente, no es posible hacerlo del todo.

Se sobrelleva como se puede", agregó Hernán Fede, hermano de Guillermo.