El clima que recorre a la mayoría de las fuerzas políticas luego de las PASO es de una sensación agridulce, ni tan mala ni tan buena, a la hora de comparar el resultado con las expectativas previas. La UCR no está exenta de esta percepción al hacer su propio balance. Los radicales tenían a grandes rasgos dos apuestas depositadas en la alianza Cambiemos. Una era impulsar la candidatura nacional de Ernesto Sanz en un marco más competitivo, y la otra, en el fondo más "realista", colgarse de Mauricio Macri y que él sea la "locomotora" que arrastre las boletas y les permita profundizar su estrategia de reconstrucción partidaria, preservando y aumentando poder territorial y parlamentario. Los números que arrojó la Primaria dejaron sobre la mesa una evaluación diferente para cada objetivo, consignó Tiempo Argentino.

Respecto del porcentaje logrado por Sanz, 3,5%, los propios operadores del senador, como no podía ser de otra forma, reconocían la decepción. No es que el presidente del Comité Nacional midiera mucho más en las encuestas. La dificultad para conseguir el respaldo del electorado (pequeño detalle) hace tiempo que es el talón de Aquiles del mendocino para su intención de llegar a la Casa Rosada. "Esperábamos acercarnos más a los 10 puntos", reconocía uno de los principales operadores del líder boina blanca, que al mismo tiempo remarcaba que el propio votante radical prefirió al jefe porteño. "Lo veíamos en las recorridas de los últimos días. Querían poner directamente la boleta de Macri para que (Daniel) Scioli no saque tanta ventaja."

La otra cara de la moneda, lo que le pone el sabor "dulce" a los resultados, es lo que implican esos números para la preservación y reconstrucción del poder partidario. Cabe recordar que en el caso de las listas de parlamentarios nacionales, en la mayoría de las provincias la UCR armó una nómina unificada con el PRO, logrando posicionarse bien en la repartija. Los radicales ponen en juego 14 escaños en la Cámara Baja. Si Cambiemos lograse en octubre los mismos números que el domingo pasado, renovarían todas esas bancas y sumarían entre 6 y 10 más. En provincia de Buenos Aires, por caso, ponen en juego un solo diputado nacional-tienen pocos-y con las cifras del domingo meterían seguro tres, con chances de un cuarto.

Algo similar sucede con las intendencias, en el distrito más poblado del país. La UCR tiene 17 y en el Comité bonaerense sostenían, haciendo números, tachando y corrigiendo, que ahora podrían pasar a controlar alrededor de 30, tomando en cuenta que Cambiemos se impuso en muchos distritos del interior rural.

Gobernadores

De todas las provincias en las que se elegirá mandatario el 25 de octubre, hay cuatro en las que los boinas blancas calculan que tienen posibilidad de ganar. Son: Tucumán, Jujuy, Catamarca y Santa Cruz. Estos distritos tienen una misma característica: el candidato radical dejó de lado la decisión del Comité Nacional de acordar sólo con Macri y cerró también con Sergio Massa. Se produce, entonces, una suerte de pirámide al revés, en la que dos presidenciables aportan al caudal de un solo postulante a mandatario provincial. Al repasar los resultados, en rigor, la provincia en la que verdaderamente hay alguna chance para el partido centenario es en Jujuy. Allí, si se miran los números, se impuso el Frente para la Victoria por el 41,6% de los votos, Massa logró 26,9% y Macri 23,1. Si se repitieran estas cifras, como el caudal del PRO y de UNA confluye en el radical Gerardo Morales, que se postula a gobernador, el senador conseguiría algo más de 50 puntos. Se daría el singular escenario de que Scioli ganaría en la categoría presidencial y la oposición en la gobernación.

En los otros tres distritos que se mencionaron antes, la situación es menos clara, a pesar de los deseos radicales. El FPV logró rebasar los 50 puntos o quedó muy cerca de la mitad más uno, como en Santa Cruz y, por ende, aunque las dos principales fuerzas opositoras se sumen, no pueden triunfar.

"La UCR está de rodillas ante el conservadurismo"

El dirigente radical Leopoldo Moreau evaluó ayer que la elección del precandidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, "fue muy pobre", y lamentó que la "sigla de la UCR", partido que preside el postulante derrotado de esa alianza, Ernesto Sanz, haya estado "de rodillas ante el conservadurismo".

"Son muchísimos los argentinos que nunca imaginaron que la sigla de la UCR iba a estar de rodillas ante el conservadurismo, pero ocurrió", dijo Moreau, que encabeza el Movimiento Nacional Alfonsinista, afín al kirchnerismo.

Agregó que "a la claudicación ideológica que significó el acuerdo (del radicalismo) con el macrismo hay que agregarle el hecho de que ni siquiera ese acuerdo trajo aparejadas ventajas para la UCR".

Para Moreau, "el domingo que pasó no votaron las corporaciones, votó el pueblo. A mi juicio no ha habido polarización. Creo que la elección de Macri fue muy pobre. Si yo fuera miembro del directorio del Grupo Clarín, hoy le estaría pidiendo la renuncia a Magnetto."

"Hay un nuevo escenario en Argentina", entendió el dirigente radical.