Una pelota celeste y blanca pica sobre las piedritas. Nunca se sabe si va a salir disparada para allá o para acá, pero sea como sea el destino siempre es el pie de alguno de los chicos que la patea en Tecnópolis. Corren todos abrigados. Es que cerca del mediodía, pese al sol, el viento se siente fresco. Pero eso no les importa a las familias que, llenas de pibitos y pibitas, se acercaron a la megaferia de Villa Martelli para festejar, todos juntos, el Día del Niño. En Tecnópolis no hay carteles que prohíban pisar el pasto. Entonces los chicos, como corresponde, se ensucian, porque juegan. Es su día.

Según consignó Tiempo Argentino, para esta jornada de agasajo a los más chicos, Tecnópolis preparó una agenda especial pensada para que niños y niñas copen la parada y llenen de sonrisas el predio. Una de las propuestas fue el torneo de baile y de juegos infantiles que se realizó en la zona de videojuegos, y que entregó premios a todos los participantes.

"Mamá, yo quiero jugar", es la frase que más se escuchaba en el inmenso salón lleno de consolas con pibes haciendo filas, esperando el turno. Hubo juegos modernos, como el FIFA 2015, ese que todo futbolero desea jugar, y algunos más retro como el Mortal Kombat, del SEGA. "Pintó y vinimos", explicaba su presencia Jonathan Ponce, que llegó a Tecnópolis con su mujer embarazada y cinco de sus sobrinos. Con los chicos ya distribuidos en diferentes juegos, trata de expresar lo que significa el parque para él: "La gente necesita esto. Y sobre todo los pibes. Es gratuito y sirve para que ellos aprendan cada vez más cosas." Fue su tercera vez en el predio de Martelli, y resaltó la forma en que los chicos de hoy llegan a la información: "Hoy están muy metidos en el mundo de la tecnología. Y acá hasta pueden conocer a nuestros próceres jugando. Antes que ir a cualquier parque de diversiones, donde no aprenden nada, prefieren venir acá."

"Los chicos acá se divierten y aprenden. Lo prefieren a cualquier parque de diversiones".

Otra de las actividades que divirtió a los chicos fue el ya consolidado segmento "No es magia, es ciencia", un divertido espacio en el que se realizan experimentos que permiten entender por qué ocurren ciertas fenómenos que involucran la física y la química.

Desde Villa Soldati, Milton y Lina llegaron con sus seis hijos. “Se cansaron un poco de tanto caminar”, explicaba el papá, mientras se recuperaban, bromeando entre ellos, tirados en el pasto. Benja, de cinco años, con el pulgar de su manito derecha, aprobaba la decisión de sus padres de haber planeado la jornada en Tecnópolis. “Nos trajimos la comida y vinimos a pasar el día”, resumió Lina.

Cintia y su familia son un batallón. Entre grandes y chicos, más de una docena. “Y ahora vienen más”, decía ayer la mujer, mientras estiraba la lona en la que se juntaron a merendar. Junto a decenas de miles que también eligieron pasar el Día del Niño en Tecnópolis, ellos llegaron caminando, ya que viven a pocas cuadras del parque, y “porque el día estaba lindo”. Que sea gratis, destacaron, es una gran ventaja, y  los chicos se divierten: “Ellos la pasan bien, y eso es lo importante”.

El Asombroso Show de Zamba, el musical que ayuda a los chicos a conocer los eventos más importantes de la Independencia argentina de una manera didáctica y divertida, fue otra de las atracciones.

Por la tarde, cerca de las 18, el merecido descanso de los abrigos terminó, cuando bajó el sol y volvió a refrescar. Como fuera, las sonrisas que se habían dibujado en las caras de los más pequeños no se fueron, y en su día, disfrutaron de Tecnópolis en todo su esplendor.

Un día de sol para disfrutar en familia y aprender

"Los chicos acá se divierten y aprenden. Lo prefieren a cualquier parque de diversiones" (Jonathan Ponce, que celebró en Tecnópolis con su mujer y cinco sobrinos).

"Nos trajimos la comida y vinimos a pasar el día. Los chicos están cansados de caminar pero felices" (Lina y Milton, de Villa Soldati, visitaron el predio con sus seis hijos).

"Vinimos porque el día estaba lindo y por los chicos. Ellos la pasan bien, y eso es lo importante" (Cintia y su familia trajeron la manta para armar un pic-nic).