Tras ocho meses consecutivos de crecimiento se consolidan las señales de aceleración. Consultoras opositoras ya habían reconocido la tendencia: Orlando Ferreres estimó un crecimiento de 3.6%. En el mismo sentido había corregido sus previsiones para 2015 el Banco Mundial (BM), pasando de una caída del 0,3% a un crecimiento del 1,1%, afirmando que el crecimiento "es impulsado por el consumo público", al tiempo que resaltaba la caída esperada en Brasil del -1,3 por ciento.

La expansión del producto está en sintonía con la reducción de la desocupación al 6,6%. Ambos están sostenidos por la inversión pública en infraestructura y el Pro.Cre.Ar., con la recuperación de la construcción. De igual modo, la inversión social en ampliación de la cobertura jubilatoria, incremento de los haberes y asignaciones, junto a la mejora salarial tras paritarias, dinamizaron el consumo y la actividad.

Son datos que deben mover a reflexión a los detractores de ese extraño cuco llamado Estado, que impulsa el crecimiento y la mejora de la calidad de vida de los argentinos, en un contexto internacional que empuja en sentido contrario.