"Lunes negro". Así fue denominado el lunes pasado, tanto por la prensa como por analistas financieros, como consecuencia del desplome mundial de las Bolsas tras la caída de un 8,5% del índice de valores de Shanghai (SSEC). La peor jornada desde el 2007, que sumada a la del martes y miércoles tuvo un acumulado del 16,5% (datos Bloomberg). Llevando así a la baja a los precios de los commodities y bolsas de valores de EE UU, Europa y Latinoamérica.

El mundo bursátil encontró un respiro recién a mediados de semana, a partir de las palabras del presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, que advirtió en una conferencia que la suba de las tasas de interés por parte de la Reserva federal de los EE UU (FED) es "menos acuciante que hace unas semanas atrás". Según consignó Tiempo Argentino, la declaración fue realizada un día antes de que los banqueros centrales y especialistas de todo el mundo se juntaran en Jackson Hole, en el marco de las jornadas anuales convocadas por la propia FED, que tuvieron este año como temática a debatir "Dinámicas de inflación y política monetaria". 

Así, el encuentro del pasado jueves ya contó con un lineamiento marcado por las palabras del hombre cercano a Janet Yellen, presidenta de la FED, que fue asimismo interpretado por los mercados como un señalamiento de las intenciones de que en su encuentro de septiembre, las autoridades monetarias de la principal potencia mundial pospondría la suba de tasas en el marco del contexto internacional preocupante que viven las economías del globo. El mismo "lunes negro", Lawrence Summers, ex Secretario del Tesoro de los EE UU, twitteó que "como en agosto de 1997, 1998, 2007 y 2008, podríamos encontrarnos en la etapa inicial de una situación muy grave", donde instó explícitamente a que "la FED no debería subir las tasas".

Mundo negro

El hecho de que estas palabras tuvieran incluso un mayor alcance que las medidas de estímulo implementadas por el gobierno chino a fines de estabilizar la caída de sus principales índices bursátiles –vía la inyección de yuanes y la reducción de la tasa de interés entre otros–, cuestiona los dedos acusadores de que China es el culpable del negro panorama que se vislumbra, como si sus acciones de política económica no respondieran a su vez a un escenario que la supera –aunque bien pueda potenciarlo–, y que forma parte de la crisis iniciada en 2008. El programa de relajamiento monetario encarado por los EE UU, y su propio fin, marcan permanentemente la agenda.

Desde mediados del 2014 en que se fuera abandonando el programa del Qantitative Easing de la FED para recuperarse de la crisis financiera, el dólar se fue apreciando en relación al resto de las monedas, con el consecuente impacto en la depreciación de las commodities y en el llamado flight to quality en que los capitales fluyen entonces cada vez más desde los emergentes hacia los países desarrollados. Esto presiona las monedas de los emergentes y sus cuentas de capital.

En esta línea Gustavo Girado, Coordinador del Observatorio Asia Pacífico en la UNLaM y Director en Asia & Argentina, explicó que "desde 2005, el yuan es de las 35 monedas más importantes que más se revaluó junto con el dólar al adoptar a partir de ese año la fijación cambiaria del yuan respecto de la moneda norteamericana de forma administrada por el Politburó con una banda de fluctuación del 2  por ciento. Pero desde mediados del 2014, el dólar se viene apreciando significativamente lo que llevó a una persistente apreciación del yuan. Por eso en China dicen que el reciente ajuste del tipo de cambio se revisó por la necesidad de reencarrilarlo para hacer un manejo adecuado de su paridad que se les había distorsionado". Y en este sentido, señaló el especialista, "mediante una mayor flexibilización de su moneda habría una suerte de objetivo político de entrar en la lógica del Fondo para hacer que el yuan sea considerado una reserva de valor".

Según el economista Eduardo Curia, "da la impresión que China con un modelo de crecimiento altamente exitoso con tipo de cambio alto, modelo pro-exportador y mucha inversión, le permitió en un determinado momento rápidamente ir dela periferia al centro. Pero ese modelo hace tiempo que teclea forzado a abandonar el tema cambiario con una readecuación a un modelo más mercado-internista, sin tanta enjundia exportadora, y es esto lo que estaría haciendo catarsis, en el marco de una política en que están tratando de convertir al yuan en moneda de referencia internacional". La contradicción estaría, remarca el especialista, en que "converge el tema de la conveniencia de recuperar competitividad hasta cierto punto, y a su vez muestra que está avanzando en las reglas de juego que le vienen exigiendo, pero en el medio se genera un 'despiporre' porque nadie tiene clara conciencia de hasta dónde llega este fenómeno. Se trata de defender hasta cierto punto la valoración bursátil, pero donde todas esas medidas como por ejemplo la tasa de interés, la de sostener la bolsa mediante fuertes incentivos, termina siendo un juego contradictorio: por un lado asume las reglas de juego y avanza en la flotación, pero por el otro lado no puede llevar la cosa al extremo y tiene que seguir toqueteando las variables.Así el sinceramiento de la bolsa asiática fue necesaria, pero puede transformarse en un tobogán que no encuentra límite y entonces ahí los mercados se van a preocupar por el otro lado”. alertó.

En definitiva la contradicción de una China que al liberalizarse responde a las demandas del capital mundial, pero al hacerlo, potencia la crisis global, es la contracara de los contradictorios requerimientos del capital. Libre mercado sí…. pero más o menos. En esta línea Girado señala "China se convierte en una economía más "normal" como le piden en Occidente, pero al mismo tiempo se preocupan. Le piden que reforme, pero cuando lo hacen, la respuesta de los mercados es que se sobrepasaron”.

Volver a las raíces

Y de aquí las grandes alertas en tanto que los fusibles, si bien aún crecen al 7%, se van acabando. La reincorporación de China y los estados soviéticos al mercado mundial fueron un salvataje de la crisis capitalista en los años ’80. El tema es con qué nuevas alternativas se encontrará la fuerte necesidad de acumulación de los capitales. Y es aquí donde EE UU aparece como el presunto salvador de una crisis que tuvo allí a su epicentro. Remedio y enfermedad, la gracia de ser un sistema.

Curia alerta: "Me parece que sería relativamente prudente demorar el tema de la suba de las tasas de interés por parte de la FED, si va a estar jugando el flight to quality en tanto que la economía americana vuelve a presentarse como reducto de los capitales con una capacidad relativamente airosa en la comparación con Europa. Pero ojo, esto hasta más ver. Ojalá que no se trate de otro Lehman Brothers."

En el artículo escrito por Lawrence Summers en el Financial Times, los intereses norteamericanos no necesitan ser más explícitos. La suba de las tasas de interés de los EE UU "amenazaría los tres principales objetivos de la FED –la estabilidad de los precios, el pleno empleo y la estabilidad financiera". Y ello sucedería, según sugiere,porque con el encarecimiento del crédito, entonces el enlentecimiento de China, los efectos negativos en los países emergentes, la corrección del mercado de acciones en los EE UU y la creciente volatilidad de los mercados, conduciría a menoscabar cualquier atisbo de positivismo y credibilidad que pueda aparecer en los mercados. 

Pero claro, esa "corrección" de la propia burbuja que los EE UU afrontó con el fuerte encarecimiento de los commodities y del precio de sus acciones que es lo que presiona a la suba en sus tasas junto al problema del endeudamiento del Tesoro norteamericano, se fue aplicando pero vía de la deflación por los efectos de una economía mundial en problemas. La tragedia de ser un sistema.

Tormenta. 16,5% es lo que cayó la Bolsa de Shangai en apenas tres días de la semana última. Acusaciones cruzadas.

El mito de la devaluación y la competitividad china

Contraponiéndose a la noción de que la devaluación del yuan fue para mejorar la performance de las exportaciones chinas, Gustavo Girado explicó que "si bien es cierto que el crecimiento de las exportaciones del país asiático vienen cayendo, en tanto se encontraban hace dos años en el 8,7%, luego en el 5,5% el último año y en un 2,2% los últimos siete meses, esta desaceleración se asimila con la caída de sus importaciones lo que por tanto no tuvo efectos negativos sobre su saldo comercial, persistiendo así el superávit y el ingente ingreso de divisas al país. Es decir, no se enfrentan a un esquema de falta de divisas. Por otra parte los sectores que típicamente necesitan mejorar su tipo de cambio son aquellos de mano de obra intensiva que ya fueron en gran parte trasladados por las propias empresas chinas a países como Camboya, Filipinas, Myanmar". "Y aun así –concluye Girado– las diferencias a favor del salario real en China frente a Occidente siguen siendo muy favorables, 20 a 1. La competitividad la buscan más bien en inversiones aplicadas a la innovación para no ser dependientes en este sentido, y es en esto en que el gobierno chino encuentra la necesidad de poner plata, y lo hace masivamente."