Frío, aguanive y sensación térmica bajo cero. Con el descenso de la temperatura, la situación de las personas que viven en la calle se agrava considerablemente debido a las severas condiciones climáticas que tienen que afrontar. Pero el problema se profundiza mucho más si desde el Estado no se contempla de modo eficiente esta problemática social que desde la década de los '90 afecta a la Ciudad de Buenos Aires.

Según las estadísticas, miles de personas acuden a paradores y refugios huyendo del frío de la intemperie. Éstos, tienen la responsabilidad de brindarle protección a los sin techo, en carácter de emergencia, servicios de pernocte y alimentación. El Ministerio de Desarrollo Social, que se encarga de estos actores vulnerables, recibe un abultado presupuesto que hasta el momento fue parcialmente ejecutado.

Decenas de denuncias por olores nauseabundos, cucarachas, falta de asistencia profesional, sumadas a amparos judiciales y causas contra el Gobierno porteño por fallas en el funcionamiento, afectan severamente la dignidad humana. INFOnews consultó a especialistas, legisladores y organizaciones dedicadas al tema para trazar un cuadro de la situación que día a día sufren miles de personas.

"Fui a los paradores de (Mauricio) Macri pero, sinceramente, es mejor la calle. No están mantenidos, hay  piojos y pulgas. Son desastrosos", dijo Mario, quien vive en el parque Los Andes hace 10 años. (Accedé a la historia de Mario)

El sistema de amparo que ofrece el Estado local consta, en líneas generales, de dos tipos de dispositivos de alojamiento: Paradores nocturnos, donde las personas se presentan día a día a una determinada hora de la tarde y esperan conseguir un lugar haciendo cola. Y Hogares, donde hay plazas fijas limitadas y no hay necesidad de depender de la buena fortuna. Algunos son sólo para hombres mayores de 18 años, otros para mujeres con niños menores y uno solo que recibe a familias enteras. Todo el programa de Atención Inmediata cuenta con unas 1.700 plazas.

Especialistas dedicados al tema coinciden en señalar que desde el Gobierno existe un "error de diagnóstico" para asistir a los afectados. En primer lugar hay una negativa a reconocer las estadísticas que indican que las personas en situación de calle superan ampliamente los números oficiales y que el sistema de asistencia no está preparado para cubrir la demanda.

Por otro lado, la cantidad de denuncias que existen en la Defensoría General de la Ciudad indican que el sistema entero está plagado de deficiencias que perjudican directamente a los más vulnerables. Por ejemplo, en 2007 se abrió una causa que determinó la clausura del parador Retiro que aún hoy, cinco años después, continúa en manos del juez Esteban Fournari.

Al respecto, el defensor ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad, Fernando Martínez Lodeiro, en dialogo con éste medio dijo: "El caso del parador Retiro se inició por denuncias de personas a las que no dejaban ingresar y se ramificó a las condiciones del lugar, falta de insumos, falta de profesionales. Una vez que uno abre la puerta encuentra un mundo ahí dentro". Además explicó que el juez Roberto Gallardo (titular en licencia del juzgado Nro. 2) a raíz de la denuncia "investigó todos los paradores".

"La causa del parador Retiro sigue en trámite porque hay anomalías que no pudieron erradicarse: habilitación de bomberos, salidas de emergencia habilitadas, si funcionan o no las canillas, por eso es casi imposible que esta causa se cierre en algún momento. Hasta que el estado de los paradores no sea el óptimo uno puede seguir investigando y comprobando deficiencias", sostuvo.

Entre las cuantiosas presentaciones que existen, en 2011, a través de la Asesoría Tutelar de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº1, a cargo de Mabel López Oliva, se interpuso un amparo por las condiciones del parador para familias Costanera Sur requiriendo a la Justicia que ordenara a la Ciudad "diseñe, presente y ejecute un plan de obras en tiempo urgente y perentorio que contemple refacciones, remodelación y acondicionamiento". Además, se exigió que se "garantice personal suficiente y debidamente capacitado para prestar servicio en las áreas de psicología, maestranza, y trabajo social".

"Asimismo dado que resulta imprescindible que de manera urgente se arbitren medidas pertinentes para garantizar mínimas condiciones de seguridad, higiene, infraestructura, alimentación y salud de las personas, en especial aquellas menores de edad, que se encuentran alojadas en el CISC BAP, solicitamos que como medida cautelar se ordene al GCBA que: proceda a fumigar y desratizar el lugar", se indicó a través del texto que describe olores "nauseabundos" "cucarachas" y "falta de limpieza", entre otras muchas deficiencias hasta el hecho de que "la dignidad humana se ve seriamente afectada".

Al respecto, la legisladora porteña por la Coalición Cívica, Rocío Sánchez Andía, subrayó: "Existe un colapso en los paradores. La falta de diagnóstico certero y tener una política que hace años que está y que no se modifica cuando evidentemente se agravó la situación. Esto marca la falta de interés para solucionar el problema".

Subejecución presupuestaria

Según el Presupuesto 2012 de la ciudad de Buenos Aires, la Dirección General de Atención Inmediata, encargada de abordar la problemática de personas en situación de calle cuenta con 159.645.577 millones de pesos para este año. Durante el primer semestre de 2012, lleva ejecutado sólo el 21 por ciento de su crédito (accedé al detalle presupuestario).

Cifras polémicas

Según organizaciones sociales y civiles que se dedican de lleno a ésta problemática como Médicos del Mundo, el Centro de Estudios Sociales y Legales y Proyecto 7, el número de los sin techo estaría oscilando entre las 15 y 16 mil personas. Sin embargo, el Ministerio de Desarrollo Social sostiene, desde su último Censo en 2011, que son, 876. Claramente hay un desfasaje que, coincidieron los especialistas, que se debe al "concepto" sobre qué significa "situación de calle".

Horacio Ávila, al frente de Proyecto 7 y del Centro de Integración Monteagudo, señaló a INFOnews que siempre hubo una diferencia enorme con las estadísticas oficiales. "El tema pasa por el concepto que tiene el Gobierno de lo que es estar en situación de calle y el que tenemos nosotros. Por ejemplo, para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires toda la gente que está alojada en alguno de estos dispositivos -Paradores y Hogares- no están incluidos y es un gran error. Para nosotros están claramente en la calle. Por ejemplo, los programas dicen: 'Parador Retiro para hombres en situación de calle'. Entonces es contradictorio".

Además, agregó que "hay números que son políticos y otros que son reales". "Si yo soy el Gobierno de la Ciudad y tengo una disponibilidad de plazas de albergue de 1.700 y te paso un número inferior ante la sociedad no sólo tengo cubierto sino que además me están sobrando plazas. Este es un número político. El número real es muy distinto", sostuvo.

Por otra parte, en las estadísticas oficiales tampoco entran aquellas personas que cobran un subsidio habitacional a través del Decreto Nro. 690/06. En este momento, según el titular de Proyecto 7, los subsidiados superan "las 8 mil personas". Entonces, "¿por qué si tenemos 876 personas en situación de calle tenemos la necesidad de sacar 8 mil subsidios? Si con las plazas que hay ya está cubierto", cuestiona.

Sumado a esto, Ávila da cuenta de que "con el subsidio no se soluciona el problema de trabajo, la escolaridad de los chicos, la documentación, no se soluciona el tema de acceder a tu propia comida ganada con tu propio trabajo, la salud, las adicciones".

La norma establece, claramente, que los beneficios son de 700 o 1200 pesos por mes, según el caso durante seis meses, prorrogables por 4 meses más. Después de ese tiempo, la persona vuelve otra vez a la misma situación de desamparo.

Metodología tortuosa

Horacio Ávila, quien vivió la situación de calle en carne propia, contó que en los paradores nocturnos "tenés que hacer una cola apostando a poder ser uno de los primeros para poder conseguir una plaza. En general las colas empiezan a las 4 de la tarde para tener la posibilidad de agarrar una cama".

"La ley dice 'acceso irrestricto a todos los programas y dispositivos que están para la situación de calle', pero tenemos muchas denuncias, no sólo nosotros sino la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, de que más de uno cuando fue sin documento no lo dejaron entrar. Y tendría que ser absolutamente al revés: cuando yo llego sin documento a un lugar el primero que me tiene que asistir es el Estado y estos son dispositivos del Estado. Es al revés, al que no tenga documento lo tengo que meter para adentro y a la mañana siguiente me tengo que ocupar de que salga con las derivaciones suficientes como para que ese mismo día empiece a tramitar su documentación. Según las autoridades, eso no pasa. Según la realidad cotidiana, si", continuó el director del Centro Monteagudo.

Por su parte, consultado por el accionar del Gobierno porteño, el licenciado Gonzalo Basile, presidente de la Coordinación regional de Médicos del Mundo Argentina/Cono Sur, remarcó que "es falsa la premisa o consigna del 'Estado ausente' en la Ciudad". Y explicó que, por el contrario, "está muy presente: la UCEP, la Policía Metropolitana, el Código Contravencional, las acciones del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, el asistencialismo focalizado de las políticas sociales, son todos dispositivos que reconfiguran una respuesta y un Estado punitivo-caritativo que segrega y controla el espacio público como una propiedad exclusiva de los 'incluidos' frente a los "Otros" (situación de calle, migrantes, otros) que son objetos para controlar e invisibilizar".

"La emergencia socio-sanitaria (el 80% de las personas en situación de calle no acceden a los servicios públicos) implica dar respuestas integrales inmediatas de protección social pensando estratégicamente en un proceso de reforma política del Estado hacia un sistema universal e integral de seguridad social y salud que construya sujetos de derechos por una calidad de vida saludable, y no objetos de control, despojo y exclusión", agregó Basile.

Por último, Ávila analizó: "Es un sistema tortuoso y un poco sádico: sé la situación en la que estás y durante la noche te doy el respiro de que duermas acá pero a la mañana te vuelvo a tirar a la calle. A la gente eso le provoca mucho desanimo. 'Anoche me bañé, pero hoy no sé', es muy tortuoso eso. No se entiende cómo puede funcionar eso así".

INFOnews se comunicó con el Ministerio de Desarrollo, a cargo de Carolina Stanley, con la intención de plantear las problemáticas detalladas pero no hubo respuesta oficial.