Jimmy Moscoso Cordova esperaba en el pasillo del hospital Materno Infantil de Tigre junto a sus dos hijos. Desde ahí, escuchaba los gritos de su mujer, Soledad Vilca González, que pedía que le hagan una cesárea. Después de un embarazo sin complicaciones, finalmente esperaban el nacimiento de Dakota, su tercera hija. De repente, Jimmy escuchó un silencio total en la sala de parto. Se asustó. Los médicos salieron corriendo, tiraban las cosas que tenían al paso.

- ¿Qué pasó, doctor? ¿Cómo está mi mujer?

- Está bien.

- ¿Y mi hija?

- Señor, su nena se está muriendo.

El embarazo de Soledad era de alto riesgo. Todos sus hijos nacieron grandes y Dakota pesó 5 kilos. Como no fue realizada la cesárea a tiempo, el parto se complicó. La nena estuvo un mes en incubadora.

“No respiraba sola. De a poco empezó a hacerlo, a tomar la mamadera y le dieron el alta. Los médicos me dijeron que sólo tenía el brazo izquierdo dañado, por la fuerza con la que la jalaron para que saliera, pero me aseguraron que en uno o dos años se iba a recuperar”, explicó Jimmy a INFOnews.

Durante todo el tiempo que su hija estuvo internada, Jimmy se quedó al lado suyo, mientras Soledad estaba en su casa, cuidando a sus otros hijos, que hoy tienen 5 y 6 años –y a quienes después se les unió el último de la familia, que hoy tiene 1 año y medio-. Él era empleado de seguridad en un supermercado, pero como faltó durante ese tiempo, lo despidieron.

Pasaron tres años desde aquel momento, Jimmy sigue desempleado y lucha para que los médicos que atendieron a su mujer se hagan responsables de lo que le pasó a Dakota. Hoy tiene su brazo izquierdo inmovilizado, el sistema nervioso dañado, toma pastillas para no tener convulsiones y apenas habla, sólo dice algunas palabras.

Además, Jimmy señaló que su mujer también tuvo problemas después del parto. Empezó a tener muchos dolores hasta que finalmente expulsó una gasa que los médicos habían dejado dentro de su cuerpo. Tuvieron que internarla y realizarle una limpieza para evitar que se produzca una infección. “No sólo dañaron a mi nena, también a mi mujer”, dijo el hombre.

Por eso, Jimmy presentó una denuncia por mala praxis contra los médicos que atendieron a Soledad y contra la Municipalidad de Tigre “No puedo pagar el alquiler completo como antes. Le pedí ayuda al municipio pero nadie se acercó, a nadie le interesó. Puse Tigre de cabeza cuando pasó todo esto”, lamentó.

“Lo busqué a Sergio Massa. El señor tenía que dar la cara como intendente. Me llamaron de la Secretaría de Política Sanitaria y Desarrollo Humano. Fui llorando, pidiendo ayuda. Les entregué todos los documentos que mostraban lo que le pasó a mi hija y a la semana me volvieron a llamar. Me abandonaron, y eso me dolió”, contó.

Y agregó: “Me hablaron varias personas que, según me dijeron, lo hacían en nombre de Massa y su esposa. Me prometieron que me iban a conseguir techo, seguro médico, ropa para mis hijos y un buen puesto de trabajo. Pero que había una condición: querían que retirara la denuncia porque decían que con eso hacía quedar mal al intendente”.

“Les dije que no quería regalitos. Me dijeron 'si no retirás la consulta, el municipio no tiene nada para vos'”, relató Jimmy.

En los últimos años, hubo cuatro conciliaciones a las que asistieron los médicos denunciados. “Yo sólo quiero decir la verdad, contar lo que le hicieron a mi familia. Quiero que los médicos que le hicieron esto a mi esposa y mi hija se hagan responsables”, aseguró Jimmy.