Refugiados sí, inmigrantes no. Los gobiernos en Europa están preocupados por redefinir estos conceptos y que los centros de registro se ocupen de tal distinción frente a los cientos de miles que se encuentran buscando vivienda, salud y trabajo fuera de sus lugares de origen. 

Razón de más para que se esté hablando mucho de la guerra en Siria e Irak, de las dictaduras de algunos de estos países y muy poco de la miseria del mundo cuando se explica la cuestión de las migraciones.

Según consignó Tiempo Argentino, en EE.UU. esto es difícil de encubrir dado que mexicanos y centroamericanos que intentan cruzar la frontera no provienen de países en guerra, siendo que a pesar de las críticas de Barack Obama a Donald Trump por sus declaraciones anti-inmigratorias, bajo su gestión se realizó la mayor cantidad de deportaciones de la historia.

La crisis interna entre los estados europeos lejos está de resolverse teniendo en cuenta que se esperan más flujos migratorios.

En este sentido, Lelio Mármora, director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, y quien fuera Director Nacional de Migraciones durante la última presidencia de Perón, explicó a Tiempo que "la línea divisoria entre lo que es una inmigración forzosa o no, es muy difícil. Según las Naciones Unidas el inmigrante forzado, o refugiado, es aquel por el que peligra perder su vida y su libertad. Pero el tema es hasta qué punto es realmente voluntaria la emigración de gente sin posibilidad de supervivencia en países de miserables condiciones de vida, o incluso con dictaduras muchas veces apoyadas y protegidas por las mismas potencias occidentales. Se trata muchas veces de gente que no tiene alternativa y se organiza para que migre uno sólo de la familia y pueda así enviarles alguna ayuda. Es muy difícil establecer lo que es una inmigración forzada o voluntaria, si bien la situación en Siria por la guerra es hoy claramente riesgosa para muchas familias." 

Este sí, este no

El discurso realizado por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, fue considerado por la prensa como "revolucionario" en tanto que delineó la política migratoria a discutirse mañana lunes por los países de la Unión Europea, instando a relocalizar 160 mil refugiados entre los diferentes estados miembro, que así no sea sólo responsabilidad de los países por donde ingresan: Grecia, Italia y Hungría. Aun así el mismo directivo asevera que Grecia ya cuenta con más de 213 mil refugiados, Hungría con más de 145 mil e Italia más de 115 mil. La crisis interna entre los estados europeos lejos está de resolverse teniendo en cuenta que se esperan más flujos migratorios desde fuera de Europa en los períodos venideros, siendo que según el gobierno alemán se estima que Alemania este año recibirá un record de 800 mil pedidos de asilo. 

De aquí que en realidad el principal señalamiento del discurso que llama a la unión y solidaridad de los europeos -que a todo esto ya se manifiesta en acciones que una gran parte de la población ha encarado mediante el ofrecimiento de viviendas y comida-pareciera más bien centrarse en su opuesto. De manera desapercibida por los medios, Juncker aclara que "necesitamos también separar mejor aquellos que claramente necesitan de protección internacional y por tanto aprobarían los requisitos de asilo exitosamente, de quienes están dejando su país por otras razones que no se encuentran bajo el derecho de asilo. Es por esto que hoy la Comisión está proponiendo una lista común para la UE de países de origen que son seguros". 

El funcionario remarca que los países seguros serían países democráticos y donde funcionan derechos fundamentales, lo que se aplicaría también a las naciones balcánicas del oeste "en vista del progreso que han hecho" en este sentido. Asimismo, advierte que ello no implica la estricta denegación al pedido de asilo de gente originaria de Albania, Montenegro, Serbia, Turquía, Macedonia, Kosovo y Montenegro, sino la focalización sobre los provenientes de Siria. He aquí el principal lineamiento a seguir por los países europeos. 

Es que los "inmigrantes económicos" provienen esencialmente de la región de los Balcanes y África subsahariana, siendo que esta última ya tiene muchos años y se va incrementando. El Informe realizado por la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR) The sea routeto Europe, señala que para el primer semestre de 2015, 135 mil personas llegaron por mar a las costas europeas lo que significó un incremento del 85% respecto del mismo período año anterior por esta misma ruta, siendo que se espera que se duplique para lo que resta del año. De esta cantidad, el 34% provenía de Siria, pero le siguen en orden de importancia el país africano Eritrea (12%) y Afganistán (11%). Por su parte según la publicación The Economist señala que el 42% de los que piden refugio en Alemania son inmigrantes económicos que provienen de Albania y países de la ex Yugoslavia.No es casual entonces que en su discurso Juncker reforzó la necesidad de unir esfuerzos para asegurar los límites externos de la región y fortalecer los controles de frontera. 

En este sentido, Mármora estima que lo que se terminará realizando en Europa es "una apertura selectiva por cuotas y a los que consideren que no son refugiados y no tienen la vida por perder, los deportaran a sus países de origen. Pero las cuotas a reasignar en relación a las solicitudes de asilo son muy pequeñas". Por ello el especialista advirtió que el actual fenómeno demuestra que "a los inmigrantes no los para nadie, y si no lo hacen así es vía contrabando humano. Todos festejaron cuando cayó el Muro de Berlín, pero hoy existen 17 mil kilómetros de fronteras tipo vallasy muros en todo el mundo. Y lo que genera finalmente esto es que la gente esté viviendo de forma irregular como está pasando en los EE UU." 

Los países en desarrollo son los que hospedan

Pero la mayor paradoja es que ni siquiera se trataría de una cuestión europea. Según la Agencia de Refugiados de la ONU, en el 2014 un record de 59,5 millones de personas migró forzadamente como resultado de "persecuciones, conflictos y violaciones a los Derechos Humanos", de los cuales 19,5 millones fueron refugiados, siendo que los países de la Unión Europea hospedaron "una relativa pequeña porción de este número. Hacia fines de 2014, el país que más refugiados albergó en el mundo fue Turquía, seguido de Paquistán, Líbano, Irán, Etiopia y Jordania. El Líbano es el que hospedó una mayor cantidad en relación a sus habitantes, 232 cada 1000 habitantes". El informe remarca que el 86% de los refugiados de todo el mundo, se hospedaron en países en desarrollo.

El mismo Juncker aclaró que los refugiados que se están acercando actualmente a Europa "representan sólo el 0,11% de la población total de la UE. En el Líbano los refugiados alcanzan el 25% de su población. Y se trata de un país donde la gente tiene una quinta parte de la riqueza que disfrutamos en la Unión Europea".

 Evaporados . 59,5 millones de personas migró forzadamente como resultado de persecuciones y violaciones a los DD HH.

Las contradicciones que se desprenden a partir del conflicto 

La crisis trae sus contradicciones respecto de las políticas migratorias. Por un lado, Lelio Mármora explica que generalmente las posturas antinmigración muchas veces se encuentran ligadas con sectores medios-bajos más golpeados por las crisis económicas, como sucedió en su momento con el régimen nazi. Uno de los clásicos argumentos es la mayor competencia laboral, pero el especialista respecto de la situación actual explica "si se compara los refugiados con la población europea se trata de menos del 1%, por lo que no tendría entonces incidencia en el mercado de trabajo. Si no están regulares puede suceder, pero justamente si están documentados la competencia desleal es mínima". 

El derechista Le Pen fue claro en sus declaraciones: "Alemania probablemente considera que su población está moribunda y probablemente esté tratando de bajar los salarios y continuar reclutando esclavos a través de una masiva migración." 

Es que a su vez Europa se encuentra con una población envejecida que necesita incorporar mano de obra en ciertos sectores productivos. La propia Comisión Europea advierte de la necesidad de ello, pero claramente mediante una política focalizada, no mediante el ingreso masivo, sino "atrayendo trabajadores que la economía de la Unión Europea necesita, particularmente facilitando su entrada y reconociendo sus calificaciones" remarca en su informe sobre las diez prioridades de política migratoria a debatir. También Juncker señaló en su discurso “somos un continente envejecido con declinación demográfica. Necesitaremosde talentos".