Por Lucas Cremades

La virtualidad que significa el uso masivo de Internet sobre sus 2.270 millones de usuarios repartidos en todo el planeta, podría ser comparada a lo que ocurre en una inmensa telaraña donde cohabitan –entre las tantas herramientas disponibles en el ciberespacio– el entrecruzamiento de datos, las comunicaciones vía webcams, el envío de correos, las compras con tarjetas de crédito, los sitios de pornografía y hasta las páginas creadas por pedófilos para atraer a sus presas, todo a partir de las cualidades tecnológicas que permite una simple computadora de familia.

En la actualidad, los fraudes en Internet son moneda corriente. Con el correr de los días, las noticias acerca de víctimas que creyeron experimentar un romance virtual con personas de otros países despertaron la alerta tanto en los usuarios como en los investigadores. El 23 de enero, un caso policial relacionado con el tráfico de cocaína desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza sacudió a la comunidad científica argentina. Quien había intentado trasladar dos kilos de cocaína hacia los Estados Unidos era nada más ni nada menos que el prestigioso científico británico Paul Howard Frampton, de 68 años, hasta entonces profesor de la universidad estadounidense de Carolina del Norte. Frampton fue detenido luego de que el escáner de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectara una sustancia extraña en la valija que el científico había despachado en el vuelo 4640 de Lan Chile que venía de Bolivia con escala en Ezeiza. La sustancia era cocaína y la cantidad, dos kilos ochenta gramos. Estaba envuelta en papel de regalo y colocada detrás del forro del equipaje. Frampton fue detenido de inmediato bajo la figura de “contrabando de estupefacientes con fines de comercialización”, delito que tiene una pena máxima de 16 años de cárcel.

De movida, la trama se orientó alrededor de lo que sostuvo el apresado, quien esgrimió que había sido víctima de un romance por Internet; que había llegado a Sudamérica atraído por el amor que le prometía una joven y reconocida modelo, de la que se había enamorado sin siquiera verla. Respecto de la valija, el científico explicó que llegó a sus manos luego de una serie de engaños de los que fue víctima.

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Los métodos más difundidos 

Phishing: Hacerse pasar por otro para obtener información (contraseñas, cuentas, números de tarjetas de crédito y claves).

Keyloggers: Programas que se instalan secretamente y registran todo lo que se tipea.

Troyanos: Software aparentemente inofensivo que esconde otro malicioso.

Estafa nigeriana: Una autoridad gubernamental o privada solicita al destinatario datos de su cuenta bancaria con el objeto de transferir a ella grandes sumas de dinero.

La del Tío: Anuncian el fallecimiento de un desconocido y adinerado pariente y notifican al destinatario su inclusión entre los beneficiarios del testamento. Los timadores solicitarán algún tipo de gasto para tal fin.

La lotería: El mensaje anuncia que se ha ganado un premio de la lotería sin haber participado de sorteo alguno. Tras sucesivos contactos, al ganador se le pide un desembolso de dinero para cubrir costos de trámites.