Traccionada principalmente por los países más desarrollados, la mayor desigualdad entre los segmentos más ricos y más pobres de la población mundial no es sólo un indicador relativo. Los segmentos más ricos se enriquecen más a costa de los más pobres. A pesar del desempeño de las naciones más ricas, varios países emergentes mostraron una mejoría.

Según consignó Tiempo Argentino, los ricos más ricos y los pobres más pobres, es la conclusión generalizada de los diversos informes publicados recientemente por distintos organismos internacionales. Es decir que el aumento de la desigualdad en estos tiempos no estaría revelando simplemente un aumento de la pobreza en términos relativos, sino también absolutos. Todo un desafío para un sistema de producción cada vez más generalizado. 

El FMI en su informe "Causes and Consequences of Income Inequality: A Global Perspective", comienza advirtiendo: "La expansión de la desigualdad del ingreso es el desafío decisivo de nuestros tiempos. En las economías desarrolladas, la brecha entre ricos y pobres se encuentra en su punto más alto en décadas". Es que la otra gran novedad de estos tiempos, es que a diferencia de la visión desarrollista de los '60 y '70 en que comienza a focalizarse la cuestión de la pobreza en los países más pobres, son las naciones más desarrolladas las que están avanzando a pasos agigantados en la inequidad de ingresos entre los diferentes segmentos de la población. Es decir que la convergencia se da hacia abajo, una especie de teoría del derrame a la inversa.

Ya desde el 2010, dos años después de desatada la crisis financiera, el 1% de los individuos más ricos del mundo ha incrementado su participación en el conjunto de la riqueza a nivel mundial.

Las estimaciones, señala el organismo,sugieren que la mitad de la riqueza del mundo es propiedad de solo un 1% de la población. Esta suma ascendería a 110 billones de dólares, o sea 65 veces la riqueza de la mitad más pobre del mundo. Para el caso de los EEUU, un tercio de la riqueza se encuentra en manos de sólo un 1% de la población. 

Ya desde el 2010, dos años después de desatada la crisis financiera, el 1% de los individuos más ricos del mundo ha incrementado su participación en el conjunto de la riqueza a nivel mundial, revela OXFAM. Ese año fue justamente un punto de inflexión en este sentido.A modo de ejemplo en 2010, las 80 personas más ricas del mundo poseían una riqueza de 1,3 billones de dólares, y en 2014 de 1,9 billones de dólares, un aumento de casi el 50% en cuatro años.Y esta fortuna, perteneciente a 80 individuos, se equipara así a la del 50% más pobre del mundo, o sea la correspondiente a 3.500 millones de personas.

La teoría del derrame patas arriba

Según el informe de la OCDEde este año sobre desigualdad, (Growth and income inequality: trends and policy implications), la brecha de riqueza entre los diferentes segmentos ha crecido en la mayoría de los países miembro durante las últimas tres décadas, pero de manera más pronunciada en aquellos que partían de niveles más bajos de desigualdad. Donde  más significativose verificó este incremento fue en Dinamarca, Suecia y Finlandia, los países supuestamente modelo del capitalismo. Lo que señala el estudio es la “convergencia de la desigualdad”, porque al mismo tiempo los países en que creció la desigualdad pero en menor medida, fueron aquellos que partieron de niveles más altos de inequidad: Turquía, México y Chile. 

El estudio del Fondo también remarca que los indicadores de desigualdad de ingreso y riqueza crecieron significativamente desde los años ´90 en la mayor parte del mundo desarrollado, mientras que se mantuvieron en promedio en niveles estables dentro de los países emergentes, aunque aún se encuentran en niveles más problemáticos que en los países avanzados. Sin embargo, existen disparidades, siendo que los de Asia y Europa del Este fueron los que experimentaron incrementos en la desigualdad, mientras que los países de América Latina mostraron una caída. Aun así seguiría siendo la región más desigual del mundo, señalan desde el organismo de crédito. 

Al mismo tiempo, la principal conclusión del estudio es que en la mayoría de los países, la parte del 1% de la población más rica, está creciendo a expensas de la que se encuentra en el 90% más bajo. Suben los de arriba, y bajan los de abajo.

En este sentido la Organización Internacional del Trabajo (OIT), también publicó el Informe Mundial sobre salarios 2014/2015, en que se explica que el crecimiento salarial mundial desde el 2007 se vio impulsado por las economías emergentes (si bien se ha desacelerado en 2013) mientras que en las economías desarrolladas por lo general los salarios permanecieron estancados o se redujeron. En España, Grecia, Irlanda, Italia, Japón y Reino Unido, el nivel del salario medio real en 2013 fue inferior al de 2007. Asimismo China determinó gran parte del porcentaje de crecimiento salarial mundial, por ello si se excluye el gigante asiático, el crecimiento del salario real mundial en realidad se reduce a casi a la mitad, pasando del 2% al 1,1 % en 2013.

Así la disparidad entre países se redujo. De todas maneras, explican que el salario medio sigue siendo considerablemente inferior en las economías emergentes con respecto al de la mayoría de las economías desarrolladas. A modo de ejemplo, el salario medio mensual de los EE UU es tres veces mayor al de China. El salario medio mensual mundial se estima en los 1600 dólares, mientras que el de los desarrollados es de 3000 dólares y el promedio de emergentes de 1000. 

Más explotación

Aun así lo más relevante, y que en la práctica le gana a la ortodoxia que brega por un salario que acompañe la productividad, los datos de la OIT muestran que entre 1999 y 2013, el crecimiento de la productividad laboral -medida ésta como PBI por trabajador-, en la mayoría de las economías desarrolladas superó al crecimiento del salario real. Y al mismo tiempo, la participación salarial en la renta nacional, es decir la parte de la torta que va a parar a manos de la clase trabajadora, se redujo en las economías desarrolladas más grandes, declive que se manifiesta desde los años ’80. Las principales potencias del mundo: EE UU, Alemania y Japón, tuvieron un crecimiento de la productividad muy por encima del de los salarios.

De esta manera, el aumento del PBI por trabajador encubre una mayor explotación en tanto que la mayor capacidad de generar valor por el trabajador no le es plenamente retribuida. Esto es lo que explica que aun en una situación de suba salarial, el salario relativo caiga, y por tanto la desigualdad aumente, siendo la condición del salario uno de los primeros determinantes de la situación de inequidad económica más general. 

Cada vez más el trabajador trabaja para el capital, lo cual devela la clave de la recuperación de la acumulación capitalista frente a la crisis. El informe de la OIT afirma que la caída de los salarios en relación a los beneficios, tiene como fundamento el aumento del desempleo, pero también podría deberse "a la combinación de la presión de los mercados financieros para obtener rendimientos elevados de capital". De aquí que España y los EE UU, fueron los dos países que mayor incremento de la desigualdad salarial mostraron en todo el mundo para el periodo 1999-2013, siendo los dos países claros ejemplos de estos dos causales respectivamente.

Concentración arriba: menos "milmillonarios" pero más ricos

"La riqueza mundial se concentra cada vez más en manos de una pequeña élite rica", señala el informe de Oxfam, sobre la base de los datos publicados por el Credit Suisse. El número de mil millonarios -personas con más de 1000 millones de dólares- que poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población del planeta, se ha ido reduciendo en cuanto a cantidad de individuos a partir del 2010, de 388 a sólo 80 personas para el 2014, en tanto que su riqueza se ha ido incrementando, lo que es expresión de una mayor concentración. Casi el 30% de estas personas son ciudadanos estadounidenses, y según el informe en base a la lista de Forbes, el 20% de los milmillonarios tienen intereses o desarrollan actividades en los sectores financiero y de seguros. Pero entre 2013 y 2014, la riqueza que experimentó un mayor incremento fue la de los milmillonarios vinculados a actividades en los sectores farmacéutico y de atención sanitaria. El estudio devela que estas ingentes riquezas vienen de la mano de la mayor incidencia política que pueden tener estos intereses por sobre la economía general. Así, señalan, en 2013, el sector financiero dedicó más de 400 millones de dólares a actividades de lobby sólo en Estados Unidos, siendo que “el Centre for Responsive Politics ha revelado que el sector financiero es la mayor fuente de contribuciones a las campañas de los partidos y candidatos federales”. Por su parte el sector farmacéutico y de atención sanitaria dedicó más de 487 millones de dólares a actividades de lobby en ese país, "más de lo que invirtió ningún otro sector", develan desde Oxfam.