Millones de personas, en buena parte del mundo, disfrutaron de la tan anunciada como anhelada Superluna rojiza, que en la Argentina se dejó ver entre las últimas horas de anoche y esta madrugada como consecuencia de un eclipse total. El Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires, habitual imán para los aficionados a los fenómenos estelares, se pobló de curiosos que llegaron hasta su explanada, donde se montaron pantallas gigantes y seis telescopios para ver y admirar esta Superluna, el gran acontecimiento astronómico de 2015. Es que este fenómeno –en que el eclipse coincidió con que la Luna se encontrara en su punto más cercano de su órbita en torno a la Tierra, a solo 357 mil kilómetros de distancia–, recién podrá volver a verse dentro de 18 años, en 2033. 

Según consignó Tiempo Argentino, fue el primer eclipse Superlunar desde 1982 y pudo apreciarse en buena parte de América del Norte y del Sur, en Europa, el oeste de Asia y vastas zonas de África. En la Argentina, las primeras imágenes impactantes se vieron pasadas las 22, aunque para la totalidad del eclipse hubo que esperar a las 23:15.

El fenómeno de anoche tuvo la particularidad de que se produjo muy cerca del momento del perigeo, es decir, cuando en su órbita la Luna se encuentra en su punto más cercano a la Tierra.

Marcela Vega llego con su nuera Mónica desde Devoto. Fueron de las primeras en la fila que comenzó a armarse desde la tarde para ver la Superluna. "Nos dijeron quien las nubes podían empañar la vision, pero lo importante es estar acá en esta noche única", dijeron. "Mi hija está en 5º grado y justo está estudiando los eclipses y los planetas en general", explicó María Laura Montes, que vino con Ayelén desde el partido de Malvinas Argentinas, "por eso cuando me enteré del eclipse no dudé en traerla, para que aprenda" Como ellas, más de diez mil personas no perdieron la paciencia para disfrutar del espectáculo celeste, firmes en una larga cola amenizada con música de los Beatles. Cada aficionado dispuso de medio minuto junto a uno de los telescopios para apreciar la Luna roja. Y todos fueron premiados con una noche despejada, casi sin nubes en el cielo.

El fenómeno de alineación se produjo cuando la Tierra se interpuso en línea recta entre el Sol y la Luna, y el satélite natural entró en el cono de sombra de la Tierra. Iluminada por el Sol, nuestro planeta produce un cono de sombra parcial llamado “penumbra”, y un cono de sombra total llamado “umbra”. La llamada fase penumbral del eclipse no se puede ver desde un  comienzo:  debieron pasar alrededor de 30 minutos antes de que comenzara a notarse cierto oscurecimiento, como explicó a Tiempo Mariano Ribas, a cargo del área de Astronomía del Planetario porteño.  

El director de Gestión del Planetario de La Plata, el astrónomo Diego Bagú, señalaba antes de comenzar el fenómeno que “cuando la Luna se encuentre en la zona de la penumbra, tendremos un eclipse parcial de Luna. Cuando se encuentre en la umbra, entonces tendremos un eclipse total lunar. Por eso al momento de la fase total del eclipse, la Luna no llegaría a observarse”.

Sin embargo, cierta cantidad de luz solar la alcanza, lo que permitió que ayer se observara de alguna manera incluso en su fase total. Y esa poca luz que alcanza la superficie selenita se observa en su mayor parte de color rojo. De hecho, el eclipse de anoche pudo observarse a simple vista, con binoculares y con telescopios, aunque las mejores vistas se observaron con el disco lunar completo. 

El tono rojo –o entre rojo y anaranjado- se debe a que la luz solar “blanca” está compuesta por los colores del espectro visible, el arcoiris. Cuando esta luz atraviesa la atmósfera terrestre, el espectro de los azules es “absorbido”, al mismo tiempo que los rojos son refractados hacia la Luna, enrojeciéndola.

EL ESPECTÁCULO

21:12 Dio inicio el eclipse penumbral.

22:07 Inicio del eclipse umbral.

23:47 Eclipse máximo.

01:27 Fin del eclipse.

02:22 Luna llena

Perigeo

El fenómeno de anoche tuvo la particularidad de que se produjo muy cerca del momento del perigeo, es decir, cuando en su órbita  la Luna se encuentra en su punto más cercano a la Tierra. El punto máximo del eclipse sólo distó unos 59 minutos del mayor acercamiento entre nuestro planeta y su satélite natural.