Por Hernán Dearriba, enviado especial de Tiempo Argentino a Nueva York.

"El nuevo secretario general de las Naciones Unidas para la próxima temporada debería ser una mujer y dar muestras aquí, en Naciones Unidas, de que también la discriminación ha terminado". Cristina Fernández apeló así a la ironía para cerrar su discurso en la Reunión de Líderes Mundiales sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer: Un Compromiso a la Acción.

La presidenta argentina aprovechó el desliz de su antecesor en la palabra, el primer ministro de Dinamarca, Lars Rasmussen, quien confundió a la sudafricana Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva del programa ONU Mujer, con el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y reafirmó su reclamo para terminar con la discriminación hacia las mujeres en los espacios de decisión a nivel global.

Cristina: "Es necesario romper fronteras culturales que han considerado a la mujer durante siglos un ser inferior o menos inteligente que los hombres".

En un discurso de seis minutos, que despertó una media decena de aplausos entre los líderes mundiales que participaban del evento organizado por el presidente chino, Xi Jinping, Cristina reclamó un cambio cultural y advirtió que como presidente recibe más críticas sexistas que políticas.

"En mi país una mujer es presidenta pero la discriminación aún permanece porque por fuera de la discriminación política, económica y social; persiste la discriminación cultural", aseveró Cristina. La escuchaban el propio Jinping y Ban Ki-moon. Antes habían hablado la brasileña Dilma Rousseff y el cubano Raúl Castro, quien pidió un cambio del orden capitalista mundial para terminar con la exclusión de las mujeres. 

Por esto, Cristina consideró que además del desarrollo económico "es necesario romper fronteras culturales que han considerado a la mujer durante siglos un ser inferior o menos inteligente que los hombres".

En esta previa de su exposición ante la 70 Asamblea General de las Naciones Unidas, la mandataria argentina hizo profesión de fe peronista y aseguró que los tres ejes para lograr la igualdad de género son "la autonomía económica, la autonomía política y personal y la autonomía social", pero advirtió que esos tres objetivos sólo pueden alcanzarse en una sociedad que lleve adelante un proceso "de inclusión social con desarrollo y crecimiento económico".

"Soñar con la igualdad de género en un país inequitativo y con grandes brechas sociales es simplemente retórica o ilusión", remarcó, en uno de los pasajes más aplaudidos de su discurso.

Cristina Fernández repasó entonces brevemente los ejes centrales de su gestión en materia de inclusión social. El punteo incluyó la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación Universal por Embarazo, la promoción de la educación pública y gratuita desde el nivel inicial hasta la universidad y la promulgación de leyes de identidad de género y de protección de la mujer, que -desde la perspectiva presidencial- permitieron "un fuerte descenso en la brecha de desigualdad".

Fueron notables las coincidencias con dos de sus antecesores, también latinoamericanos: la brasileña Dilma Rousseff y el cubano Raúl Castro, que llegó por primera vez en su vida a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU.

Castro señaló que "los logros de los últimos años son frágiles para poder terminar con la discriminación a las mujeres. Necesitamos un nuevo orden económico mundial para terminar con la pobreza y las guerras en el mundo".

Dilma apeló a la filosofía china para sostener sus argumentos de una mayor participación de las mujeres en espacios de decisión. "Dice la filosofía china que las mujeres son la mitad del cielo, pues ya es hora de que seamos también la mitad de la Tierra", sentenció. 

Cristina pareció sumarse a esa posición cuando señaló que "aun para aquellas que ocupamos un alto grado, la primera magistratura del país, muchas veces las críticas que sufrimos no son políticas sino sexistas, porque aún ocupando las más altas magistraturas hacen diferencia".

"Por eso, señor presidente, señores y señoras presidentas, quiero hacer un firme llamado a los corazones y a las mentes para derrumbar tabúes y prejuicios respecto de nosotras y que las críticas que recibamos sean exactamente del mismo tenor que las reciben ustedes los hombres, que no tengan que ver con nuestro sexo, que no tengan que ver con nuestro género. Ese es, finalmente, el gran llamado que queremos hacer."

La participación de la mandataria en el encuentro por la igualdad de la mujer se dio durante la mañana neoyorquina, con una importante presencia de líderes femeninas que hicieron uso del micrófono para reclamar el fin de la discriminación.

Reunión con Kicillof

Al término de su exposición, Cristina tuvo un par de encuentros bilaterales (ver aparte) y luego regresó al hotel Mandarin Oriental, en el que se hospeda la comitiva argentina, y en el que mantuvo una reunión con el ministro de Economía, Axel Kicillof, recién llegado ayer a esta ciudad.

La presidenta dedicó el resto de la jornada a repasar sus notas de cara a la que será su última participación como primera magistrada de la Nación ante la Asamblea de la ONU en la tarde de hoy.