En una visita a Comodoro Rivadavia en octubre de este año, en plena campaña, Mauricio Macri prometía el "plan de infraestructura más importante de la historia de la Argentina". Punto número uno, el neoliberalismo no planifica en función del progreso social y económico de la Argentina en calidad de Nación, por lo tanto, su planificación obedece a una doctrina superior cuyos objetivos pasan por desangrar de recursos al país. Los planes son, en consecuencia, de desmantelamiento, ajuste y destrucción. Macri no tiene un plan de infraestructura, sino un programa para su desmantelamiento. Igual para la salud, la educación, etc. Nos cuenta pues Mauricio, refiriéndose al alcance de su "plan de infraestructura" que "La Argentina que soñamos es federal, pero federal en serio, no esta sanata que nos hablan que vienen de las provincias y termina olvidándose de todas sus propuestas y compromisos federales". Ya conocimos las virtudes "federales" del mitrismo y qué pasa con las provincias y la infraestructura cuando la semicolonia se hace de la Casa Rosada. Pero un plus de memoria nunca viene mal.

Rivadavia un poroto

El 7 de diciembre del 2000, se ratificaba la Ley 25.400 de Compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal, prorrogándose "hasta el 31 de diciembre de 2005". A través de sus oficinistas en la Casa Rosada, el FMI imponía al país y a las provincias -totalmente desequilibradas fiscal, económica y socialmente- el congelamiento del  ya de por sí patético "gasto primario", congelamiento basado a su vez en el artículo sexto del glorioso "compromiso federal" de diciembre de 1999 (Ley 25.235). ¿Y qué decía este artículo sexto? Congelaba en 1364 millones de pesos "las transferencias por todo concepto (Coparticipación de impuestos y Fondos Específicos)" de la Nación a las Provincias para los ejercicios fiscales 2001 y 2002. Ahora bien, interesante es advertir que en realidad, el "compromiso federal" del 2000, al basarse en su versión de 1999, venía a ratificar el congelamiento hasta el año 2005 de las transferencias de Nación a las provincias, transferencias que para el ejercicio fiscal 2000 se había fijado en ¡"...una suma única y global anual equivalente a 1350 millones de pesos" (artículo tercero de la Ley 25.235). Es decir, las transferencias por todo concepto congeladas entre 2000 y 2005, en un contexto de insoportable ascenso en la problemática fiscal, social y económica, provincial y nacional. No es sesgo kirchnerista esta última apreciación. El descalabro era reconocido por los propios "federalistas" del mitrismo menemista y radical-aliancista. En efecto, miren si no serán perversos que en el "compromiso federal" de 1999, en su artículos séptimo señalaba: "El Gobierno Federal, consciente de las dificultades de financiamiento de algunas jurisdicciones provinciales, implementará un programa tendiente a posibilitar la extensión de los plazos de la deuda y lograr tasas más convenientes para aquellas provincias cuyas dificultades así lo justifiquen, previa suscripción de compromisos individuales de reducción del déficit, de contención, eficiencia y transparencia de sus gastos, de saneamiento de las finanzas públicas provinciales y municipales, si correspondiera, así como el compromiso de impulsar la sanción de las normas legales previstas en la cláusula sexta que antecede".

Memorias de un "modernizador" del Estado

Pero, ¿En qué consistía la ley 25.152? Era la Ley de Solvencia Fiscal, aprobada el 25 de agosto de 1999. Dejemos que nos la explique el señor Marcos Pedro Makón, secretario de Presupuesto del ex ministro de Economía Domingo Cavallo (durante el menemismo) y luego secretario de Modernización del Estado de Fernando De la Rúa (mayo 2000 - noviembre 2001). "Durante los últimos años el país vivió un creciente proceso de deterioro de las cuentas públicas, con el consecuente impacto en el nivel del déficit fiscal y con su correlato en el incremento del nivel de endeudamiento del sector público. Este estado de situación se tradujo en un creciente incremento de la tasa de riesgo país y dificultades en el acceso al mercado voluntario de crédito. Ambas situaciones impactaron de manera directa en las expectativas que despierta nuestro país para las inversiones de riesgo, auténticos motores de crecimiento en una economía de mercado. Como respuesta a este estado de situación el Congreso de la Nación voto la Ley 25.152 en donde se expresan entre otros, dos grandes propósitos. En primer lugar el compromiso de lograr para 2003 el equilibrio de las cuentas públicas, es decir la eliminación del déficit  fiscal como motor del incremento del endeudamiento externo". La Ley 25. 152 era el austeridazo en su fase superior (mitrismo radical-aliancista); era el golpe de gracia al Estado nacional, a las vapuleadas provincias y al patrimonio público de todos los argentinos y argentinas. En dicha normativa se basaron los "compromisos federales" de 1999 y 2000.

Unitarismo y Blindaje

Así y a modo de síntesis, comunicaba el diario La Prensa a comienzos del nuevo siglo la gesta federal del mitrismo, lineamientos cuya planificación y elaboración habían pasado del imperialismo británico al FMI: "Con una firme reducción de gastos comenzará el nuevo siglo para las provincias, que por un período de cinco años estarán obligadas por ley a congelar sus presupuestos, como consecuencia del pacto fiscal acordado entre los gobernadores y la administración nacional. Este esquema, que forma parte de las exigencias del Fondo Monetario Internacional para otorgar el blindaje financiero a la Argentina, determinará a las provincias comenzar a delinear su política económica de manera particularmente distinta de la que se venía desarrollando hasta ahora... 

El denominado Compromiso Federal por el Crecimiento y la Disciplina Fiscal impide el gasto primario en las provincias hasta 2005... La sanción del pacto fiscal completa uno de los requisitos para permitir el blindaje financiero...". Agréguese a todo esto que para fines de octubre de 2001, en el marco del Déficit Cero de Sturzenegger, Cavallo quería obligar a las provincias a recortar en un 13% la suma fija de los 1364 millones de pesos de piso de coparticipación. Por último, la vinculación del austeridazo unitarista en relación a la infraestructura. Nos cuenta el mismo artículo de La Prensa: "En gran medida ya están dispuestos [el Ejecutivo Nacional y ciertos gobernadores] a renunciar a las obras públicas programadas, a una creciente disminución de los cuadros de agentes públicos, bajar los presupuestos de salud y educación y, en definitiva, congelar las posibilidades de crecimiento...". ¿Modelo de "país" esta ignominia?

El retorno de los ajustadores de provincias y demoledores de infraestructura

Los autores y ejecutores de este verdadero atentado a la viabilidad de la República Argentina como Nación son los mismos que hoy día nos prometen volver al federalismo "en serio" y al "plan de infraestructura más importante de la historia de la Argentina". ¿Federalismo el de las provincias endeudadas y asfixiadas fiscalmente a la rivadaviana? ¿Quién con dos dedos de frente podría realmente creerles algo? ¿Infraestructura sin industria, sin crédito público, sin inversión social, con descentralización conservadora, con el 75% del territorio y 99% de la población excluidos, endeudados hasta la coronilla y bajo los dictámenes del Consenso Thatcher-Reagan? Serían más creíbles si se limitaran a prometernos planes para la región del polo bonaerense-litoral y punto.