La visita del premier chino, Xi Jinping, al Reino Unido, es un episodio más de la competencia económica mundial. Por un lado, promete más inversiones chinas en el país europeo y fortalecer el yuan como moneda de cambio internacional; y por otro, se planteó la necesidad de avanzar en el lineamiento de un tratado de libre comercio entre China y Europa. Así, mientras que posiciona mejor al país europeo frente a las otras naciones de la región, el mayor acercamiento fortalece a Europa como destino de las inversiones del país asiático, y mejora las condiciones para que la moneda china sea reconocida por el FMI como divisa, cuestión a discutirse en la próxima reunión del organismo en noviembre. 

En todas direcciones, según consignó Tiempo Argentino, el encuentro resulta en una pulseada contra los EE UU, principal potencia del mundo, coincidiendo con el reciente cierre del acuerdo comercial Transpacífico liderado por esta economía y al que subscribieron entre otros países Japón y Singapur. Naciones éstas fuertemente ligadas a la del gigante asiático, siendo la última destino de visita del premier chino en el transcurso de finales de esta semana.

Deuda externa en yuanes

El día en que el premier chino arribó a Inglaterra, el Banco Popular de China emitió bonos en yuanes a venderse en la plaza financiera de Londres. Con el debut de la colocación de deuda soberana china emitida en su propia moneda y a ofertarse en una plaza financiera offshore, el lazo entre estas naciones refuerza la apertura financiera del país asiático a través de los históricos canales financieros establecidos con esta potencia europea. 

Los bonos soberanos chinos a un año con un interés del 3,3% sumaron cerca de 780 millones de dólares (5000 millones de yuanes). Pero la emisión de deuda pública por parte de China a cotizarse en Occidente, no es interpretada como una fuerte necesidad de emitir deuda en sí misma, sino más bien de reforzar los acuerdos financieros y comerciales con el Reino Unido y Europa, y que permita colocar a China y su moneda como potencia indiscutible del globo. De hecho como resultado del encuentro, se estableció el estudio de avanzar en la conexión entre los mercados bursátiles de Shanghai y Londres. La mayor liberalización de la moneda, es requisito fundamental por parte del FMI para que el yuan forme parte de la canasta de divisas que pueden por tanto ser utilizadas como moneda de reserva mundial. Cuestión de relevancia para los países que como Argentina firmaron acuerdos de swaps entre las monedas locales y la del país asiático.

Londres, Hong Kong y Singapur son los únicos centros financieros del mundo donde el yuan es convertible por otras monedas y donde se cotizan derivados financieros emitidos en moneda china. 

Los fuertes lazos históricos entre China e Inglaterra establecidos desde la Guerra del Opio explican en gran parte este estrecho vínculo donde Londres es referente actual de la cotización del yuan, incluso a nivel oficial. El tipo de cambio establecido por el Banco Popular de China desde hace meses nomás, y como parte de su política de apertura, pasó a contemplar en su cotización su precio de mercado, resultante de las transacciones que se suceden en estos centros financieros donde el yuan puede intercambiarse libremente.

Sobreproducción china

Xi Jinping viajó con una delegación de más de 150 hombres de negocios a Gran Bretaña, quienes concluyeron con la firma de una cantidad de acuerdos comerciales que alcanzaron el significativo monto de 60 mil millones de dólares, según declararon las autoridades de ambas naciones. Los sectores involucrados contemplan inversiones en infraestructura, comercio, cultura, aeronavegación, inmuebles, industria automotriz y la central nuclear de Hinkley Point (Somerset-Inglaterra) por más de 9 mil millones de dólares. 

Gran Bretaña intenta posicionarse frente a una Europa en debacle, y un mundo en que la competencia se exacerba frente a la caída en los niveles de comercio mundial. Pero China, por su parte, se encontró a lo largo de este 2015 frente a fuertes oscilaciones de sus mercados como producto de su propia apertura y del débil ritmo de crecimiento de la actividad económica a nivel global. 

Y como bien saben los chinos, la crisis económica no se trata simplemente de no comprar y vender, sino más bien de producir más valor del que puede realizarse. 

En una columna del South China Morning Post, Shuaihua Wallace Cheng, directivo del ICTSD China, señaló que próximamente China tendrá que enfrentarse con los problemas derivados de su “exceso de capacidad industrial” en sectores clave como el hierro y acero, vidrio, cemento, aluminio, paneles solares y equipamiento de generación eléctrica. 

Sectores, dice, en que la tasa de sobrecapacidad "superó recientemente el 30%, umbral en que la sobreproducción puede llevar a defaults de los préstamos que la empresas tomaron y que vieron caer sus beneficios". Es en este contexto en que un tratado de libre comercio con Europa permitiría valorizar la capacidad productiva instalada en estos años.

De aquí que los acuerdos comerciales que se proyectan a lo largo del globo y liderados por las diferentes potencias se plantean como una guerra comercial inminente.