Las campañas electorales son cada vez más una ciencia en la que se mezclan múltiples disciplinas, que van de las estrategias políticas “tradicionales”, los actos, las volanteadas, hasta las publicidad de alto diseño y la semiología. Los dos candidatos entre los que se elegirá hoy al presidente para los próximos cuatro años no escaparon a ninguno de estos rasgos en las estrategias proselitistas que desplegaron desde el día siguiente de la primera vuelta hasta el jueves pasado. De todos modos, por una lógica cuestión de historia, el peso de “lo tradicional” es más fuerte en el FPV y la incidencia de “lo publicitario” es mayor en el PRO, un partido que se construyó alrededor del marketing político.

Según consignó Tiempo Argentino, un dato inexorable al comparar las dos campañas que se despegaron fue que Daniel Scioli, a diferencia de Mauricio Macri, produjo modificaciones respecto de la estrategia que tuvo para la primera vuelta. 

“El primer cambio, al que le doy una gran importancia, no nació de la dirigencia ni del equipo de asesores. Fue la reacción de muchos electores de Scioli que se volcaron a las calles luego del 25 de octubre, tras la sorpresa de esa elección que fue el crecimiento de Macri”, remarcó Analía Del Franco, directora de la consultora Analogías. Luego señaló que además el postulante del FPV “decidió hacer menos actos y más recorridas, priorizando el contacto cuerpo a cuerpo con los votantes” y que intentó “esclarecer”. “El haber marcado las diferencias y los cambios de postura del macrismo respecto de derechos y normas que tienen una gran aceptación social fue un rasgo distintivo. Hubo mayor polarización”.

Una parte muy importante de la sociedad irá hoy a votar a un candidato que prometió “cambio” sin explicar en qué consiste.

Para Esteban Chercoles, coordinador de Ciencias Políticas de la universidad de La Matanza, otro aspecto del gobernador bonaerense fue que “se mostró más autónomo. Se diferenció más de la presidenta y remarcó su propio perfil”. El académico puso sobre la mesa también que “apeló a nuclear al justicialismo”. “Fue muy clara su apuesta a unificar al electorado peronista detrás de su figura. No sólo apuntó a los votantes de Sergio Massa sino también a los de Adolfo Rodríguez Saá”.    

Roberto Bacman, titular de la consultora CEOP, coincidió con Del Franco. Le dio un valor importante al hecho de que Scioli haya remarcado las “contradicciones de Macri”, que, se sabe, se opuso durante más de una década a todas las medidas del FPV y tres meses antes de las elecciones cambió de postura y dijo que estaba de acuerdo con las medidas centrales de los gobiernos de Cristina Fernández y Néstor Kirchner. “Hubo un intento advertir sobre los riesgos de una devaluación brusca y de otras medidas”. “Además -agregó Bacman-, incorporó cuestiones muy concretas, como el 82% móvil para las jubilaciones mínimas, que era una propuesta de Massa”.

La estrategia de no definir

La campaña de Mauricio Macri siguió el mismo libreto que se había planteado la noche del balotaje porteño y profundizó el aspecto emocional de su mensaje. La apuesta, todo el tiempo, ha sido despertar la confianza del elector en términos personales. Jamás el objetivo fue que la sociedad confiara en las ideas, las propuestas, menos aun en la ideología. Todo se centró en lo personal y en una construcción casi milimétrica de contrafigura de la presidenta, siempre centrada en los rasgos del modo de liderazgo. 

“La campaña de Fernando De la Rúa para la elección de 1999 fue muy similar”, sostuvo Del Franco. “El cambio de estilo respecto de (Carlos) Menem, más allá de que no se pueda comparar a Menem con Cristina, fue el eje fundamental de la Alianza.”

Bacman no coincidió con esta apreciación. “Un dato distintivo de la estética del PRO es mostrarse como algo que viene desde afuera de la política, con aspecto de gente proveniente del mundo de las ONG. Eso no pasaba con la Alianza. Ahí se trataba de dirigentes de carrera con un partido centenario (la UCR) en el centro de la escena”. El consultor destacó que Macri “asumió una postura al estilo de Ravi Shankar (el líder espiritual hindú)”. “Hay que reconocer que le funcionó”.

La “humanización” de la figura del jefe porteño, según Chercoles, también fue un eje de todo el despliegue proselitista del partido amarillo, en todas las instancias, no sólo para el balotaje. “Macri necesitaba entrar en los sectores populares. Esa era una de sus grandes barreras para poder construir una mayoría electoral que le permitiera pensar en ganar la presidencia”. “Lo consiguió mostrándose, recorriendo, y armando spots en los que se lo ve en zonas más populares”. Chercoles agregó que la profundización del mensaje puramente emocional “era inevitable frente una estrategia que se basa en no dar ninguna definición política”.

El dato de la falta de definiciones no deja de ser singular desde el punto de vista sociológico. Una parte muy importante de la sociedad irá hoy a votar a un candidato que prometió “cambio” sin explicar en qué consiste. Cada uno puede depositar ahí lo que le parezca. Es algo que puede funcionar sólo hasta que llega la hora de tomar decisiones.

Textuales

PARECIDOS

«La campaña de De la Rúa en 1999 fue similar (a la de Macri). El cambio de estilo respecto de Menem fue el eje de la Alianza». Analía Del Franco - Analogías.

UNIDAD

«Fue clara la apuesta (de Scioli) a unificar al peronista detrás de su figura. apuntó a los votantes de Massa y a los de Rodríguez Saá». Esteban Chercoles - Universidad de La Matanza.

ESPIRITUAL

«(Macri) asumió una postura al estilo de Ravi Shankar (el líder espiritual hindú). Hay que reconocer que le funcionó». Roberto Bacman - CEOP.