Argentina celebró este domingo 22 de noviembre la segunda vuelta electoral para definir el binomio presidencial que gobernará los próximos cuatro años. Una mayoría de argentinos decidió que el próximo Presidente sea el conservador Mauricio Macri. Como demócratas respetamos esa decisión. El evento, por sí mismo, refleja la normalidad democrática que el país ha atravesado desde el 2003.

Bajo las distintas presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, Argentina salió de la profunda crisis económica que vivía y, sobre todo, logró construir un modelo de crecimiento económico con inclusión, presentando muchos logros sociales, de avances en la lucha por los derechos humanos y de apuesta por una política internacional soberana y latinoamericanista.

Celebramos que tras 12 años de cambios progresistas, Argentina sea otra, un poco más justa y democrática.

Felicitamos al Frente para la Victoria por la enorme votación recibida en el binomio presidencial y especialmente por mantenerse como la principal fuerza parlamentaria. Igualmente, saludamos a las otras fuerzas políticas progresistas y de izquierdas de Argentina que han logrado representación parlamentaria. En el próximo escenario político existirán voces progresistas y dignas que sabrán defender lo logrado, a todos ellos nuestra solidaridad. Sus luchas son las nuestras.

Celebramos que tras 12 años de cambios progresistas, Argentina sea otra, un poco más justa y democrática.

Por otra parte, reiteramos la necesidad de que las fuerzas progresistas y de izquierdas de América Latina y el Caribe reflexionemos a profundidad, con capacidad autocrítica, sobre las demandas de nuestras sociedades y la nueva coyuntura política.

Tras la historia de América Latina y el Caribe, los socialistas no podemos esperar de la derecha latinoamericana nada. Sin embargo, la derecha argentina, ahora desde el gobierno, deberá demostrar su convicción democrática, su sensibilidad social, su respeto por los derechos humanos y si puede desplegar una política internacional soberana sin convertirse en recaderos de terceros o en punta de lanza conservadora contra otros gobiernos de la región.

Macri tendrá que gobernar la República Argentina sin contar con mayoría en las provincias ni en las dos cámaras del poder legislativo, tendrá que negociar tanto con su coalición electoral como con otras fuerzas políticas. Esperamos que el próximo presidente entienda la pluralidad de la sociedad argentina y la necesidad de gobernar para todos.