"Futuro para siempre." El lema que eligieron las autoridades para la edición 2015 de Tecnópolis terminó prefigurando un contenido tanto científico y esperanzador como demostrativo de un espacio consolidado, a pesar de los vaivenes políticos. Así lo sintieron las 145 mil personas que la recorrieron por última vez este año.

En un domingo luminoso se dio punto final a la quinta edición de la muestra de ciencia, arte y tecnología más grande de Latinoamérica, instalada desde 2011 con entrada libre y gratuita en Villa Martelli, partido de Vicente López, y que en estos cinco años fue visitada por más de 22 millones de personas. Ayer se vieron rostros alegres, muchos que llegaron por primera vez "antes de que termine", con cierta melancolía por algo que quizás ya no sea lo que fue, y por la incógnita de su futuro en los próximos años. Para la mayoría de los visitantes, la presencia de ayer fue un saludo a Tecnópolis en forma de "gracias".

Según consignó Tiempo Argentino, el sitio se transformó en una verdadera "ciudad de la ciencia", con sus avenidas, sus plazas, sus habitantes y sus edificios internos. Al cabo de todo 2015, cerró con una marca histórica de 5,2 millones de visitantes, cifra incentivada a su vez por festivales multitudinarios, desde Comicópolis hasta Toque y Raíz.

El deseo de los visitantes: "Ojalá que lo abran de nuevo el año que viene y que lo que se muestra pueda ayudar a la gente".

Tecnópolis nació de una "grieta". En 2010, Mauricio Macri, jefe de Gabinete porteño, se negó a que la exposición se realizara durante unas pocas semanas sobre la avenida Figueroa Alcorta, porque entorpecería el tránsito. Entonces el gobierno nacional decidió que, si no se podía hacer en Capital, era mejor que fuera permanente en un predio de la provincia. Y las 60 hectáreas elegidas fueron las del ex predio del Batallón 601 del Ejército, en Villa Martelli. Sobre un símbolo del pasado, se edificó la megaferia de la ciencia y la tecnología: el futuro. Con entrada gratuita, para todos. Y de movida empezó a ser un reflejo de las políticas nacionales. Y en cada edición se fueron sumando los logros de estos años: desde la YPF reestatizada hasta la renovación ferroviaria. En este 2015, quienes atravesaron el arco de ingreso a la avenida principal vieron, junto a la gigantesca efigie de un Argentinosaurus, una réplica en tamaño real del satélite ARSAT-1. 

También ayer, Tecnópolis fue una fiesta. Por las calles internas se veían huertas orgánicas del INTA, de un encuentro de emprendedores organizado por el Ministerio de Desarrollo Social. En una minipista, los chicos giraban a bordo de kartings, aprendiendo sobre seguridad vial. Otros se sacaban foto con el avión A4-B de la Guerra de Malvinas, o con el robot gigante, o la réplica del futuro lanzador de satélites Tronador II, junto al avión simulador de Aerolíneas, con los ya clásicos dinosaurios o con los personajes de Zamba. Sensorium, del Ministerio de Turismo, se transformó en otro sitio codiciado. "Nos visitaron 1500 personas por día. Lo que más les atrapa es la Red de Sistema Vial Andino, Qhapaq Ñan, lo que fue el Camino del Inca, porque la mayoría desconoce que desde hace un año es Patrimonio de la Unesco", destacaba el coordinador, Pablo González.

Durante los poco menos de cinco meses que permaneció abierta, la quinta edición exhibió 78 espacios de múltiples atracciones, 16 intervenciones artísticas y ocho propuestas al aire libre. Una de las novedades fue Divertecno, del gobierno de la provincia, compuesta por una pista de hielo y un tobogán de nieve de 11 metros de altura. "Lo que más atrapa es la pista de patinaje sobre hielo porque es la única de ese tamaño (544 m2) en todo el país a la que se puede acceder de forma gratuita. Vinieron muchas personas que pisaban por primera vez un lugar así", resalta Ignacio Pereyra, encargado del área.

Para muchos, ayer fue su debut en Tecnópolis. "Vine por primera vez hoy (por ayer), la verdad es que quería conocer el lugar y me encantó. Ojalá que lo abran de nuevo el año que viene y que lo que se muestra pueda ayudar a la gente. Lo que más me gustó fue la parte de dinosaurios. Desde chiquito siempre me gustó el tema, por Jurassic Park", decía Ezequiel Jorge Lima, llegado desde Bahía Blanca

Un público clave fue el joven. No sólo por su espacio propio, en especial la megapista de skate, sino por la afluencia permanente de contingentes de escuelas. Sumadas las cinco ediciones, llegaron 2,625 millones de alumnos de instituciones públicas y privadas. Muchas incorporaron en sus currículas la asistencia a Tecnópolis, especialmente al pabellón del Ministerio de Ciencia, dividido en los sectores de Física, Matemática y Cerebro, donde decenas de personas se ríen cuando alguien del público sube a tocar la esfera metálica y comprobar en carne (y cabellera) propia el Generador de Van de Graaff. Otros pedalean en una bicicleta con ruedas cuadradas, comprueban la ilusión de hologramas con tres espejos o se adentran en un laberinto del cual deben salir sin mirar, guiándose por sonidos. "A veces, chicos de ocho años te responden con frases muy científicas. Nosotros mismos aprendimos en la tarea de bajar a tierra ideas complejas. Buscábamos cómo ejemplificar teorías: es el caso de la inercia con el andar en bici o qué pasa cuando el colectivo frena." Los que hablan son Sabrina Sánchez y Roberto Grings, estudiantes de Física y Computación, respectivamente. Fueron parte de los casi 500 alumnos de Exactas y Ciencias Naturales de la UBA que coordinaron los espacios del ministerio. Darío Devia, docente de esa facultad y director de ese sector, destaca que "lo que pasó con Tecnópolis fue que la gente se acercó a la ciencia. Un director de colonia de vacaciones vino varias veces para intentar copiar cosas que mostrábamos y después hacerlas en su trabajo."

Tecnópolis fue, antes que nada, construcción de ciudadanía. Nadie sabe con certeza cuál será su futuro. Seguiría, aunque se desconoce si durante todo el año, bajo el mismo formato y qué área de gobierno lo coordinaría. Ayer estuvo recorriéndola Hernán Lombardi, futuro titular de Medios Públicos. Más tarde tuiteó que estuvo allí para "dar certeza de su continuidad". Debió haber escuchado la frase que pronunciaron cientos de miles: "Ojalá siga."

Un espectáculo que no fue magia sino ciencia

Una de las premisas de Tecnópolis durante todos estos años fue el de hacer que la ciencia fuese comprensible y entretenida para todo tipo de público. Tal vez el espectáculo que más reflejó ese concepto fue "No es magia, es ciencia". Entre lágrimas, ayer se despidieron del público Sergio Berón, Gastón Dangelo y Alejandro Saint Esteven. Los dos primeros son actores; el tercero, biólogo. Junto a otros tres compañeros, fueron convocados en 2011 para hacer durante al menos un mes este espectáculo en La Nave de las Ciencias. Duraron cuatro años, y fueron vistos por casi un millón de personas. "Esto superó las expectativas. La idea era hacer experimentos con cosas sencillas, por ejemplo: jugar con bicarbonato y vinagre, demostrar la ley de la inercia tirando del mantel de una mesa con objetos arriba", remarca Sergio. Ver el sonido o caminar sobre el agua no son trucos de magia, sino experimentos de física y química. Alejandro agrega: "El objetivo fue acercar la ciencia a la gente, no 'bajársela', sino hacer ver que la ciencia está en la vida cotidiana, en tu cocina o en una fiesta de cumpleaños". Gastón acota que "a los pibes los mueve la curiosidad. Venía un chico y nos decía que después de habernos visto intentó en su casa atravesar una papa con una pajita. Otro nos dijo que ahora quería ser científico. Eso es emocionante". Sergio enfatiza: “Demostrar que la ciencia no es aburrida ni esa típica imagen de laboratorio." Así lo percibió el público en la sala llena durante el último sketch, todos con vasos de plástico en sus cabezas, mientras los tres científicos intentaban derribarlos con anillos de humo lanzados desde tambores transformados en cañones.

Un nombre por año

2011: "Decir presente Mirando al Futuro"

2012: "Energía para Transformar"

2013: "El desafío del Conocimiento"

2014: "Un mundo por descubrir"

2015: "Futuro para siempre"

Resistir y marchar

Tecnópolis fue escenario de encuentro de quienes componen el grupo de Facebook "Resistiendo con aguante", creado por una usuaria al día siguiente del balotaje, y que ya ronda los 500 mil miembros. Un gran número de ellos realizó ayer su primera asamblea y acordaron una marcha en apoyo a Cristina el 9 de diciembre.

El asombroso mundo de Zamba

Zamba, el personaje animado del canal público Paka Paka que pasea por la historia argentina en sus programas didácticos fue un protagonista del predio. Presentó varias obras de teatro y hasta se habilitó un parque temático en su honor en 2014.

El desarrollo satelital a la vista

Desde el principio de Tecnópolis se fueron exhibieron en el predio ferial los distintos avances del plan satelital argentino. Primero fue una réplica del cohete Tronador; en 2015, sobre el arco de ingreso, otra a escala del satélite Arsat-1.

Toda la ciencia en un solo lugar

La Nave de la Ciencia fue el sector donde el público pudo asomarse a los principales conceptos físicos, químicos y matemáticos que se esconden en la vida cotidiana, y hasta pararse los pelos tocando un Generador de Van de Graaff.

Fuerza Bruta deslumbró al público

La apertura de Tecnópolis, en 2011, contó con el grupo acrobático Fuerza Bruta que, a lo largo de estos años presentó cinco creaciones: “Pared de Fuego”, “La Globa”, “Murga”, “Industria Nacional”, “Arco de la Democracia”.

Las familias que se adueñaron de Tecnópolis

Pablo y Karina Narmona, y su hija Martina, de Isidro Casanova

"Queremos que Tecnópolis siga porque es una experiencia buenísima para chicos y adultos. Ya vinimos tres veces. Es algo novedoso y gratuito. A mí lo que más me gustó es la parte de la ciencia; a mi marido la parte de cómo se filma; y a la nena, todo lo de Paka Paka. Martina es fanática de Zamba."

Maximiliano Alegre, Sabrina Barbosa y su hija Naiara, de Rosario

"Siempre había venido como chofer de un minibús, trayendo contingentes de alumnos de escuelas. Y el otro día dije: ahora quiero venir con mi familia. Va a ser la primera vez que vamos a andar en una pista de patín sobre hielo, esperamos no caernos mucho."

Juan, Fredy, Mariela, estudiante de teatro de Moreno

"El lugar está genial porque populariza la ciencia, la muestra para todos los públicos, y el tipo de enfoque está buenísimo. Como hacen Pigna o Paenza, eso de llevar temas complejos al público popular, de manera dinámica y lúdica. Por eso tanto éxito. Y le ponen mucho realismo a las cosas, como a los dinosaurios".

Marcela y Edgardo Chantire, de Don Torcuato

"Tengo una fábrica de poliuretanos en San Martín. Pasaba todos los días por acá enfrente con mi esposa hasta que hoy le dije: tenemos que entrar. Tenía expectativas y están cumplidas. De hecho, no nos alcanza un día para recorrerla a conciencia. Lo que más me gustó: ver los hitos de la industria en todos estos años."

Festivales que marcaron hitos en la feria

El festival internacional de la historieta Comicópolis se destacó en 2014 y 2015 por juntar lo mejor del género local e internacional en un mismo lugar a través de ferias, exposiciones, charlas, talleres y competencia de Cosplay.

El Encuentro Federal de la Palabra también estuvo en las últimas dos ediciones de Tecnópolis. Escritores, intelectuales, dramaturgos y público en general reflexionaron sobre narrativa y poesía, teatro, cine, canción, radio y televisión.

El festival Néctar brindó un espacio en 2014 y 2015 para que todos conozcan y puedan ser parte de la cultura del hip hop argentino. En el Galpón Joven se hicieron instalaciones, talleres de rima y composición, Break dance y graffiti.

En los últimos dos años también se organizó en el predio ferial el festival internacional de percusión Toque, un encuentro anual de tres días en el que se mezclan instrumentos, géneros y ritmos musicales de todo el país y naciones vecinas.

La feria gastronómica Raíz, que celebró tres ediciones desde 2013, reunió a cientos de cocineros y productores alimenticios  que mostraron la diversidad de culturas culinarias del país y la región latinoamericana.

Desde 2011 se entregan en Tecnópolis los premios Innovar que entrega el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y se exhiben en su predio todos los proyectos finalistas que promueven la innovación.