Cada vez que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner participó en un acto oficial, hubo tres mujeres que tuvieron asistencia perfecta en esas actividades de gobierno. Compañeras fieles de la primera mandataria, sus nombres son menos conocidos que sus rostros: Laura Astrada, traductora al lenguaje de señas; Natalia Paratore, locutora oficial y María Isabel Pansa, la edecana, fueron tres mujeres claves durante los ocho años de mandato cristinista. En esta nota, un repaso por los datos más curiosos sobre la vida de estas tres figuras que se han convertido en un símbolo de época.

Traductora al lenguaje de señas

 Laura Astrada fue la primera intérprete de la lengua de señas en traducir un discurso presidencial en nuestro país. Su primera aparición fue el 10 de diciembre de 2010. “Este 10 de diciembre se cumplen 5 años de este trabajo. Creemos que el próximo gobierno deberían continuar con la interpretación de los discursos. Es una cuestión de derecho y acceso a la información” aseguró a Infonews la intérprete cuyo rostro aparece en el extremo inferior de la pantalla de televisión durante los discursos presidenciales.

"El próximo gobierno deberían continuar con la interpretación de los discursos"

Para Astrada la lengua de señas es su lengua materna: sus padres son sordos. La traductora es además psicóloga y desde hace años trabaja con temas vinculados a la comunicación y las personas sordas. Que Argentina tenga un intérprete de los discursos oficiales “es un hecho histórico muy importante. Antes la comunidad sorda no estaba incluida. Además se cumple con el artículo 66 de la Ley de Medios” aseguró.

Por estos días Astrada y sus dos compañeras -también intérpretes oficiales- se preparan para el paso de mando presidencial. Esa preparación incluye la lectura de todos los diarios y el testeo con la comunidad sorda de interpretaciones anteriores, con el fin de mejorar el servicio. “Vamos a interpretar la cadena nacional del 10 de diciembre a partir del momento en que aparece la bandera Argentina”, contó a Infonews

La interpretación simultánea de la lengua de señas es un trabajo que se realiza en equipo. Las intérpretes son tres y cada veinte minutos van rotando. Siempre visten ropa negra, para que contraste con la piel y la interpretación sea lo más clara posible.
El trabajo de Astrada requiere estar informada sobre la actualidad y además, poner el cuerpo. “Somos un vehículo entre la presidenta y la comunidad sorda. Además, con nuestro trabajo durante estos años se visibilizó una lengua, la de la comunidad sorda argentina, que muchos desconocían”.

La locutora

Natalia Paratore integra el equipo de locutores oficiales de Presidencia. Su voz se convirtió en un sello de estos tiempos. Cada vez que presentó a Cristina Fernández lo hizo como “la presidenta de los cuarenta millones de argentinos y argentinas” y su estilo, marcado por el arengue y el entusiasmo, es una marca personal.

 “Cuando comencé a estudiar locución, una profesora me dijo mirá, no vas a poder ser locutora porque tenés un grave problema en tus cuerdas vocales, te tenés que operar” contó en una nota publicada por Revista Veintitrés. “Sin embargo seguí adelante, no me operé, rendí los exámenes para entrar en ISER Buenos Aires, aprobé y me vine”.

Natalia Paratore nació en Rosario, donde hizo sus primeros pasos en la carrera de locución. Nacida y criada en una familia de locutores, a los 10 años hizo sus primeras incursiones en radio en el programa de Pippo, su papá. Leía, jugaba y usaba un nombre artístico, Natalia Russo, que es el apellido de su abuela paterna. El primer acto presidencial en el que participó fue en plaza Colón y en 2009 comenzó a trabajar de manera continua para la presidencia.

"Yo me subo a la ola, me sumo al entusiasmo”

El tono efusivo de Natalia Paratore fue criticado. Hay quienes dicen que es manipulado para mostrar alegría. Pero ella asegura que es “un ser extremadamente pasional". "De esto se trata mi trabajo, de transmitir emociones y sensaciones, y yo me subo a la ola, me sumo al entusiasmo”, aseguró. 

De estos siete años de trabajo para la presidencia, Paratore recuerda: “cuando comencé mis amigas me preguntaban: `¿Para quién trabajas? Para el equipo técnico de Néstor Kirch…´ `¿De quién?´, me repreguntaban y yo les explicaba que era de Santa Cruz”.

La edecana generala

María Isabel Pansa, de 54 años, acompaña a la presidenta desde su primer día de gobierno. Es la sombra de la mandataria y un rostro sin voz: muy pocas veces hizo declaraciones públicas pero su cara es conocida por todos.

 Pansa es licenciada en Sistemas de la Universidad de Belgrano, y hace tres años se graduó de psicóloga en la Universidad de la Marina Mercante. Ingresó al cuerpo auxiliar femenino del Ejército en 1982, mientras el país atravesaba la Guerra de Malvinas.

Durante el gobierno de Cristina Fernández Pansa fue ascendida a generala y se convirtió en la primera mujer –con vida- en ocupar ese cargo en el ejército. En julio de 2009 Cristina de Kirchner había promovido el ascenso post mórtem a generala de la heroína de la Independencia Juana Azurduy.

"La edecana es la elegida por Cristina representarla en su papel de madrina"

Pansa ha sido además la elegida por Cristina representarla en su papel de madrina para conocer y homenajear a los ahijados de la Presidenta, es decir al séptimo hijo varón (o mujer) de una famila.

Sin bien la intérprete al lenguaje de señas, la locutora y la edecana hacen trabajos bien distintos, las tres mujeres tienen varias cosas en común: durante estos años de gobierno kirchnerista tuvieron que estar siempre de punta en blanco, listas para salir a lo que se necesite y dispuestas a viajar para acompañar a la jefa de Estado. Por eso mismo se han convertido en un símbolo de época.