La pérdida de 3.200 puestos de trabajo fue el foco del conflicto empresario que hasta el momento está a la espera de que una de las firmas del rubro que se presentó a la Justicia para hacerse cargo de la empresa la ponga en funcionamiento.

Mientras los trabajadores cortaban la Autopista Riccheri, las gallinas morían hacinadas o se comían entre ellas:

"Lo que vimos ahí fue el infierno mismo. Gallinas agonizando, comiéndose entre ellas y lo que quedaba de sus cadáveres. Luchando por poder tomar el poco agua que había. Estresadas, asustadas, débiles, sin plumas, deshidratas y con heridas graves", describió a Florencia González, activista e integrante de la organización por los derechos animales, Animal Libre a Telefé.

Aquellas gallinas que pudieron ser rescatadas están siendo atendidas y rehabilitadas. Florencia indicó que los animales están ahora mismo en hogares de tránsito o definitivos, "donde podrán vivir lo que les queda de sus vidas, libres, en bienestar y lejos del sufrimiento y explotación".