Se supo que la viuda de Douglas Tompkins -a quien muy sinceramente le expresamos nuestro más sentido pésame por su irreparable pérdida- visitó a Mauricio Macri en la Casa Rosada a comienzos de la semana pasada. Por supuesto que en todo su derecho, primer mandatario y ecologista en reunirse e intercambiar ideas. Sin embargo, llama la atención que el presidente valore más la opinión de la señora Tompkins en relación al supuesto daño medioambiental que las represas ocasionarían a la provincia de Santa Cruz que la legislación provincial, las resoluciones de la audiencia pública realizada el 9 de diciembre (y centenar de exposiciones de especialistas, ONG y pobladores), los ingentes beneficios socioeconómicos y energéticos que las represas significarán para Santa Cruz y el país y, por último, las relaciones estratégicas con la potencia número uno del planeta y sus cerca de 13 mil millones de dólares en inversiones comprometidas en sendas obras de infraestructura (muchas ya licitadas). El Observatorio OETEC fue una de las ONG especializadas que participaron de la audiencia pública. Acercamos algunas reflexiones a propósito de este caso, con el ánimo de aportar una mirada socio-ambiental que contemple los intereses del bien común y no sólo la mirada reducida a los intereses de extranjeros que tras el discurso ambientalista buscan evitar el desarrollo sustentable de los países de la región.

Fundamentalismo ecologista al poder

En la nota de Clarín leemos más adelante que, para conformar a las ONG ecologistas descontentas con la elección de Bergman como ministro de Medio Ambiente, el presidente Macri debió nombrar a Juan Carlos Villalonga, ex titular de la Agencia de Protección Ambiental; a Diego Moreno, titular de la Fundación Vida Silvestre como secretario de Política Ambiental; y a Dolores Duverges, directora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, como secretaria de Planificación y Ordenamiento. Debe agregarse a ellos Emiliano Ezcurra, ex Greenpeace, hoy vicepresidente de Parques Nacionales. Algunas apreciaciones. ¿Qué los une a Ezcurra, Villalonga, Moreno y Duverges? En primer lugar, su conexión directa o indirecta con Greenpeace. Los tres primeros provienen de allí. En segundo lugar y como era de esperar, también los une su profundo rechazo a las energías nuclear e hidráulica. Así que, en vista de lo anterior y de su apego a Greenpeace, desde OETEC -que también es una ONG preocupada en luchar por un medioambiente sano- pedimos al presidente de la Nación que tenga a bien recibir a Patrick Moore, fundador de Greenpeace, aunque con una visión diametralmente opuesta a los funcionarios del ministerio de Medio Ambiente.

Legislación de Santa Cruz y audiencia pública

Fiel a su estilo, cuando Clarín aborda el tema del impacto ambiental ignora un pequeñísimo detalle que pasamos a recordarle. En el marco del artículo 5º y 8º de la Ley Provincial 2658 de Evaluación de Impacto Ambiental, a su vez en función de lo establecido por la Subsecretaría de Medio Ambiente de la Provincia de Santa Cruz, el día 9 de diciembre se llevó a cabo una audiencia pública por la construcción de las represas. ¿Para qué la audiencia pública? Se trata de un instrumento fundamental de la política ambiental que se basa en la participación ciudadana, a los efectos de poner a su consideración el estudio de impacto ambiental presentado por las partes involucradas en la construcción y manejo de las obras energéticas en cuestión. La audiencia en cuestión se extendió entre las 11 am hasta las 19:10; contó con cerca de 61 exposiciones que entre las consultas y opiniones de un público que colmó la sala (capacidad para 250 personas sentadas), terminaron en cerca de 100 intervenciones. Extrañamente, ninguna de las ONG opuestas a las obras sobre el río Santa Cruz y, en especial Banco de Bosques (de Ezcurra), se hicieron presente en esta instancia de participación exageradamente reclamada por ellos mismos desde las redes sociales y medios propios; al parecer sólo desean legitimar las acciones realizadas por sus organizaciones y no las propuestas por las leyes y los estados provinciales. En la audiencia se abordaron los aspectos ambientales y de protección de la fauna, la protección del glaciar y nivel de desacople de las presas con el lago Argentino; beneficios de la energía hidroeléctrica frente a otros tipos de energía que utilizan combustibles fósiles, etcétera. La resolución del acta de la audiencia pública dice así: "... Se ha aprobado el Estudio de Impacto Ambiental de la obra... Se informa a la comunidad que están invitados a continuar acompañando este procedimiento de evaluación de impacto ambiental". Que el presidente de la Nación y las autoridades del ministerio de Medio Ambiente ignoren los resultados de la audiencia pública representa un accionar antidemocrático sin precedentes en esta materia, lesionando gravemente la institucionalidad y la credibilidad de la ciudadanía para este tipo de instrumentos.

Conclusiones

Cerremos con una breve explicación política de lo que está sucediendo en materia energética y que tiene al Ministerio de Medio Ambiente como perfecto complemento para el desguace del sector nuclear e hidroeléctrico nacionales, beneficiando así a la industria petrolera multinacional y privada nacional al frente del Ministerio de Energía, a la vez que convirtiendo a la Argentina en un mercado próspero para las empresas europeas y estadounidenses en desarrollos eólico y solar.

La estrategia de llenar de ex directivos de Greenpeace (del fundamentalismo ecologista) al Ministerio de Medio Ambiente no es sino la otra cara de la moneda de lo que sucede con el Ministerio de Energía y Minería, aunque más solapadamente claro. Recordemos en relación a este último y como ya hemos analizado, que más que un ministerio se trata de una cámara empresarial con poder ministerial. La industria petrolera multinacional y privada local dirige desde el 10 de diciembre la política energética del país. Pero no está sola. Como bien señaló el articulista de Clarín, en el ministerio presidido por Bergman reside "... el team de ecologistas con que el oficialismo dará batalla, sin dudas, en los frentes ambientales que se vayan abriendo de ahora en adelante". Reescribiendo, el fundamentalismo ecologista -financiado como es sabido por la industria petrolera, entre otras- será la herramienta ambiental con la cual se librará la batalla para congelar el Plan Nuclear y reducir a cero la construcción de nuevas represas (al menos las grandes y medianas). Se abrirá el mercado argentino a una inundación de tecnologías como la eólica y solar, beneficiando a proveedores extranjeros.

El fundamentalismo ecologista cree que los combustibles fósiles, la energía nuclear y la hidráulica pueden ser remplazadas por la energía del viento y del sol. Esto demostró ser absolutamente equivocado. De hecho, no existe un sólo país en el mundo que lo haya logrado. Ocurre más bien entonces que detrás de los funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente operan Greenpeace (fuertemente vinculada a Shell, entre otras), la Word Wildlife Fund (financiada por la realeza británica-holandesa), el grupo internacional Allianz y las alimenticias Danone y Ferrero (italiana). En otras palabras, la industria petrolera (con Shell al frente), una de las principales compañías financieras del mundo y sendas multinacionales de los alimentos, estas últimas con una fuerte y progresiva participación en el sector energético (por ejemplo la firma Energhe del Grupo Ferrero) y en renovables (Allianz invirtió entre 2005 y 2014 más de 2000 millones de euros en desarrollos eólicos en Alemania, Francia, Italia y Suecia).

En suma, a través del binomio: fundamentalismo ecologista en el Ministerio de Ambiente y la industria petrolera en el Ministerio de Energía, la administración macrista tiene todo para convertir al sector energético en una mercancía más. Sustentadas por argumentos medioambientales que brotarán del oficialismo -por sus conceptos y razonamientos deberían más bien denominarse "medievales"- y que serán punta de lanza de la avanzada cultural para la desnacionalización y reprivatización de la energía (apelar al cambio climático, a Fukushima y a Chernóbil es hoy más eficiente que recurrir a las históricas zonceras del Estado ineficiente y mal administrador, sobre todo después de estos últimos doce años de notable e irrefutable gestión pública), se justificará el congelamiento del Plan Nuclear, la paralización de la construcción de nuevas represas y la invasión de las renovables. Todo esto frenará la tendencia creciente (desde 2003) de la potencia instalada del parque generador así como en la diversificación de la matriz (de la que las renovables fueron protagonistas, pero con una incorporación progresiva y de acuerdo al interés argentino). La energía será más cara y más escasa; el consumo se desplomará, como busca Aranguren a través del tarifazo y la quita de subsidios. La dependencia hidrocarburífera del país volverá a disparar -conjuntamente con las exportaciones de crudo y gas natural- y las empresas que dirigen la política energética desde la cámara empresaria con poder ministerial (léase, Ministerio de Energía) verán cumplidos sus objetivos de maximización de ganancias a expensas del pueblo argentino. El ataque a las represas ejecutado inteligentemente por el neoliberalismo en el poder no puede prescindir de el contexto aquí descripto. El federalismo genuino, las industrias, los empresarios locales y nacionales, los trabajadores y la seguridad energética del país, en pocas palabras, el interés de los argentinos y las argentinas deben alzarse en defensa de este proyecto, que lejos de ser un daño para el ambiente y la sociedad significa un inédito aporte para el desarrollo social, productivo y económico del país.