El hielo del mar Artico se desplomó a sus niveles más bajos históricos en junio, según la National Snow and Ice Data Centre (NSIDC) de los Estados Unidos. El acelerado derretimiento tendrá efectos ecológicos como el aumento de la temperatura global, la disminución de las precipitaciones y de las cuencas, la erosión y el retroceso de las playas, la proliferación de olas de calor e incendios y  efectos negativos sobre la economía: en la actividad turista, afecta a playas y a la nieve. El peligro para las especies, especialmente el oso polar, moviliza a la sociedad civil.

Los efectos negativos ya se empiezan a ver. Científicos financiados por la Nasa que trabajan 100km de las aguas descongeladas más cercanas relataron que el año pasado habían encontrado concentraciones enormes de fitoplancton microscópico bajo el hielo, pero ahora, el fitoplancton creció sólo en el agua abierta. De esta manera, se podría afectar el ciclo global de carbón porque el fitoplancton absorbe el dióxido de carbono, el gas invernadero principal.

También las observaciones del satélite muestran el grado del hielo flotante que se derrite y las nuevas heladas cada año eran 318,000 millas cuadradas menores la semana pasada que el mismo período de día en 2007, el año el grado protocolado bajo, y las más bajas observadas en esta época del año ya que los registros comenzaron en 1979.

También observadores de la Universidad de Washington sugieren que el volumen de hielo del mar ártico es más pequeño y deliberado para esta época del año.

El año pasado vio el segundo mayor hielo de mar derretirse sobre el registro, el 36 % debajo del mínimo medio de 1979-2000.

"Las pérdida recientes de hielo fueron de 100,000 a 150,000 kilómetros cuadrados por día, que es más que doble la tarifa climatológica", dijo un portavoz del NSIDC.

Las temperaturas árticas se han elevado más que dos veces tan rápido como el promedio global sobre el medio siglo pasado.

Este temperario panorama se complica con la llega de compañías petroleras estadounidenses y europeas que llegan para moverse por el Ártico. Hacia fines del 2013, la zona estará taladrada también por Noruega y Rusia.

Más Artico, más Antartida

En pleno invierno del hemisferio sur, cuando los pingüinos emperador se amontonan para hacer frente a las bajísimas temperaturas del polo, la masa helada de la Antártida no para de crecer, de forma lenta pero constante, desde la década de los 70. Según los expertos, las causas podrían derivarse del cambio climático y sus repercusiones en los vientos, las corrientes marinas o las nevadas.

Desde finales de los 70, "la superficie de hielo en la Antártica aumentó durante el invierno a un ritmo de un 0,6% por década" entre 1979 y 2006, explica Donald Cavalieri, científico de Centro Espacial Goddard de la NASA. Sus 19 millones de metros cuadrados casi alcanzan el récord de la década de los 70, en que se alcanzó una superficie de 20 millones de metros cuadrados. También ha aumentado el promedio de la extensión de hielo durante todo el año.

El Panel contra el Cambio Climático de la ONU asegura que el 90% de la población está avivando el cambio climático, sobre todo, con el uso de los combustibles fósiles.  La diferencia es que el hielo del Ártico flota sobre un océano caldeado por corrientes cambiantes y vientos del sur. Por el contrario, Antártica es un continente aislado y mayor que Estados Unidos, con su propio clima helado.

 Una cápsula  del tiempo

Greenpeace se propone reocoger en todo el mundo un millón de firmas para salvar el Artico, luego la organización hará una expedición al Polo Norte y colocará los nombres dentro de una cápsula hermética que será depositada en el fondo marino, a cuatro kilómetros de profundidad bajo el hielo polar. Además, una bandera diseñada por jóvenes de todo el mundo marcará el punto exacto donde se encuentra la cápsula.