El futuro de la construcción de las dos represas hidroeléctricas santacruceñas, de 1740 MW de potencia y que en caso de completarse generarán 5000 GW al año de energía, sigue en el centro de la discusión. Ayer, en diálogo con el relator y periodista Víctor Hugo Morales, el vicepresidente de Electroingenería, Gerardo Ferreyra, advirtió sobre la “preocupación” que reina entre los empresarios y trabajadores vinculados a las obras, al pasar los días y encontrarse con que la administración de Mauricio Macri no designa a las autoridades que representarán al Estado nacional que deben seguir el avance de los dos contratos que rigen los emprendimientos: el contrato de financiamiento, celebrado entre tres bancos estatales chinos y el Ministerio de Economía, y el contrato de construcción, suscripto entre el Ministerio de Planificación (disuelto por el actual gobierno) y la unión transitoria de empresas (UTE) compuesta por Electroingenería, Hidrocuyo y la constructora estatal china Gezhouba, consignó Tiempo Argentino.

Anoche, en diálogo con Tiempo, Ferreyra advirtió que el crédito recibido por el Estado argentino del consorcio de bancos chinos HSBC, Bank of China y Banco de Desarrollo de China no puede ser redireccionado para financiar otros emprendimientos de infraestructura. “Se trata de un crédito dirigido que, además, está hecho sobre dos contratos: uno de financiamiento, destinado sólo a las centrales (Jorge Cepernic y Néstor Kirchner), y otro de construcción, también destinado a las centrales. Además, el contrato de construcción dice que la provincia cede a la Nación por 15 años uno de sus principales recursos, el río Santa Cruz, pero que lo cede al sólo efecto de que se construyan sobre su cauce las dos represas. Por otro lado, en el contrato de financiamiento está asegurado el repago del crédito, que suma un monto de 4714 millones de dólares, a través de la cesión de los derechos de cobro del contrato de venta de energía. Esto quiere decir que a los 5 años y medio de terminadas las obras, cuando las 11 turbinas empiecen a generar electricidad, los derechos de la venta de esa energía estarán destinados al repago del crédito y a operar y mantener las centrales en funcionamiento”, explicó.

Entre los empresarios que dirigen los trabajos que se están realizando en Santa Cruz se menciona como una posibilidad la presunta intención de Macri de reutilizar los fondos obtenidos con el crédito chino para fondear los proyectos del Plan Belgrano. La discusión sobre la continuidad o la paralización de las dos represas cobró mucha importancia tras la entrevista que mantuvo el actual presidente con Cristine Mc Divitt, viuda del millonario estadounidense, gran terrateniente en la Argentina, Douglas Tompkins.

En esa audiencia Macri estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Medio Ambiente, Sergio Bergman; el vicepresidente de Parques Nacionales, Emiliano Ezcurra; y el ministro de Turismo, Guillermo Santos. Según informaciones que se publicaron sobre la reunión, Macri le prometió a Mc Divitt que “va a intentar parar” las obras en el río Santa Cruz.